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El 99% del girasol chaqueño se va sin industrializar

La provincia del Chaco sigue manteniendo como firme desafío dejar de mandar su producción girasolera para producir aceites en industrias de otras provincias.

Especial para NORTE Rural

El 99% del girasol del Chaco termina en industrias de otras provincias y sólo unos pocos productores le dan el valor agregado en origen, el cual termina como energía y carne.

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Tomando como referencia a un productor demostrador de INTA del departamento Almirante Brown, el cual procesa toda la materia prima que produce en su campo, como maíz, trigo, soja y entre esas el girasol, que termina en un excelente biodiésel y el resto pasa a formar parte del alimento balanceado de su feed lot, en el cual maneja 3000 animales bovinos, y en un criadero de cerdos donde maneja 300 madres, según lo que pudimos observar con el ingeniero Edgardo Lehonart de Pampa del Infierno.

La parte de biodiésel genera un producto de excelente calidad (se mejoró junto a ayuda de la Uncaus e INTA) que se utiliza en todos los tractores, camiones y camionetas del establecimiento (camionetas nuevas con sistemas common- rail), y tiene un costo de alrededor del 55% del combustible de mercado.

En lo que respecta a los alimentos balanceados, se puso una planta anexa a la parte de las extrusoras (en la cual se saca el aceite crudo, que pasa a la planta de biodiésel con su tratamiento correspondiente) y el expeller, que pasa a la planta de alimentos balanceados o directamente al mixer para generar la dieta de los animales bovinos.

Puertas abiertas

Desde que se incorporó el valor agregado en el campo de este productor, se le abrieron varias puertas de negocios con muy buena rentabilidad. En esos, aparte de ocupar toda la materia prima que produce, compra algo más en la zona.

De la misma forma hace con sus animales: los termina en su campo y compra además animales a varios productores vecinos para finalizarlos.

Jugar en primera

Sería una de las formas para imitar de parte de muchos productores, para poder pasar a jugar en primera (ya que, en la cadena productiva, el que genera solo la materia prima, se queda con menos del 10% de la misma. En cambio, alguien que le da valor agregado en origen se queda con un 40 o 50% del valor de la cadena de dicha materia prima).

Esto se debería tener en cuenta, ya que la inversión es mínima comparada a la que están acostumbrados a afrontar muchos productores al comprar una máquina cosechadora nueva o un tractor flamante de primera marca.

Otra propuesta sería que el Estado inicie el proceso de industrialización, que podría ser de distintas maneras: una que nuclee a la producción de la provincia o, en todo caso, que se incentive por zona, con grupos de productores armando sus plantas y procesando su materia prima, para generar ese plus de 40 o 50% más de ganancias de la cadena y que ese dinero quede en la provincia.

Eso va a mejorar la situación de cada productor y de cada chaqueño, ya que la inyección de dinero en el sistema quedaría en la provincia, con todo el efecto multiplicador que ello significa en una economía local.

El rol de la industria y la actitud del productor

La superficie del cultivo de girasol descendió en las principales zonas debido al clima. Es urgente y prioritario en el Chaco la necesaria sinergia entre lo público y lo privado.

Hay un crecimiento de las tecnologías hoy aplicadas y disponibles en los girasoles para el control de maleza, como tecnologías Clearfield y agregado de valor con aceite alto oleico.

El rol más importante para este cultivo sería una sinergia entre lo público y lo privado, para poder proyectar el segundo cultivo más importante de la provincia del Chaco marcando los objetivos a cumplir con los diferentes aceites que se pueden extraer del girasol tanto linoleico, alto oleico o tales como girasol confitero. Como un agregado de especialidad realizado en la zona y dejado de hacer por los mercados nichos que existen en este cultivo, al que ya el maíz le pisa los talones y los resultados de esta campaña hablan por sí solos: en la anterior siembra se implantaron 253.290 hectáreas y en la actual no se superaron las 80.000 hectáreas de girasol, mientras que de maíz se sembraron en la anteúltima campaña 195.098 hectáreas contra las 230.000 que se alcanzarán ahora.

*El autor es ingeniero en producción primaria, asesor privado y técnico de la mesa agrícola del grupo Agroperfiles.

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