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Pymes: donde invertir en el 2021

Hace un tiempo tuve la oportunidad de participar en una travesía de montaña en la zona andina argentina. Previo a la excursión, recuerdo que el guía nos dio todas las pautas de seguridad y las indicaciones a seguir ante cualquier eventualidad. Al mismo tiempo, nos indicó que existían diversas postas y caminos, destacando que la elección de qué sendero seguir y a cual meta apuntar dependía de cada uno de nosotros, en base a lo que nos impulsase nuestro corazón, nos aconsejase nuestra cabeza y soportase nuestro estómago.

Sebastián Latashen
Por: Sebastián Latashen

Esas palabras me marcaron a fuego y las utilizo con frecuencia cada vez que algún cliente, alumno, familiar o lector de Diario Norte, me consulta, palabras más palabras menos: “Si tuvieses unos mangos extras, ¿en qué invertirías?”

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Sin confundir mi rol de consultor pyme con el de un asesor en finanzas, afronto la situación invitando al interlocutor a mirarse en un espejo imaginario en donde se refleje lo dicho por el baquiano, el estado de su cabeza, corazón y estómago para establecer objetivos y asumir riesgos.”

Ahora bien, vale aclarar que cuando menciono la cabeza, me refiero a la cabeza más bien a los ojos y a la mente. Es decir, a la visión y al conocimiento que se posea sobre el área en que se pretenda incurrir. Para ello, sirve explicitar el propósito pretendido a largo plazo, así como el nivel de información con la que se cuenta, las habilidades que se tengan y las competencias fundamentales que se necesiten fortalecer a fin de alcanzar los designios propuestos.

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Asimismo, la alegoría al “corazón” se relaciona, a mi entender, con las motivaciones, aquello que a uno le apasiona, la razón por la que se hace lo que se hace y los sentimientos positivos generados a partir de estos actos.

Por otra parte, con la metáfora del estómago describo a la aversión o simpatía de una persona por el peligro. Esto es, la tolerancia real y psicológica ante una eventual pérdida monetaria de su inversión.

Entonces, tras realizar este análisis, resta pesar cada uno de sus efectos en una balanza y determinar cuál es la vía que más se ajusta a la propia realidad. De este modo, será mucho más sencillo poder visualizar la alternativa que más aporte al equilibro entre la visión, los recursos, la pasión y los riesgos.

Para echar luz a lo expuesto, comentaré el caso de un lector que me hizo la mencionada pregunta. Al respecto, previo a responderle indagué sobre sus intenciones de largo plazo, ante lo que me comentó sus pretensiones afianzar su marca personal. Seguidamente, averigüé acerca de su pericia en el campo de las redes sociales y sobre sus habilidades lingüísticas, frente a lo que me planteó que se sentía seguro en cuanto a la oratoria, debido a que durante la cuarentena del año pasado había tomado un curso online sobre el tema, pero que, sin embargo, su manejo del marketing digital resultaba ser escaso o nulo.

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Luego, al examinar sus ímpetus, me contó su gusto por la confección de planos en programas de diseños cartográficos, servicio contratado de manera particular por arquitectos y agrimensores.  Finalmente, expuso que su capacidad de inversión era holgada, pero manifestó ser algo conservador, prefiriendo negocios seguros.

En consecuencia, con esa corta conversación en el chat de una red social, concluimos que una opción conveniente podría ser invertir fuertemente en un especialista en comunicación para difundir su emprendimiento mientras que, a la par, le resultaría provechoso continuar su formación en otros softwares de diseño con la finalidad de ampliar su gama de servicios y ser reconocido en su rubro.

Para finalizar, estimado empresario pyme, lo invito a la tarea introspectiva, en pro de  construir el escenario que usted desea en el porvenir. Ya lo dijo el maestro Aristóteles: “El conocimiento de uno mismo es el primer paso para toda sabiduría”. Y por si queda alguna duda, al mismísimo Buda se le atribuye esta enseñanza: “Si quieres conocer el pasado, entonces mira tu presente que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro, mira tu presente que es la causa”.

*Consultor en GrupoSet LATAM