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Sin mosquito no hay dengue

Las jornadas de altas temperaturas que se registran en toda la región son propicias para que se multiplique el mosquito Aedes Aegypti, transmisor del virus del dengue, zika y chikungunya. Por eso es importante eliminar los recipientes que puedan servir como criaderos y mantener la limpieza de las viviendas y patios, entre otras medidas que ayudan a prevenir la enfermedad.

Si bien es cierto que, comparado con la situación generada por el Covid 19, los casos de dengue informados en la provincia no alcanzan para encender todas las alertas —en lo que va de este mes se registraron 13 casos sospechosos, mientras que por los casos de coronavirus se dispuso aplicar nuevas restricciones en todo el territorio provincial, por quince días, ante el aumento de casos—, sería un error relajarse en la prevención y no continuar con las tareas de descacharrado y la eliminación de los criaderos de mosquitos. Aunque pueda resultar reiterativo, hay que recordar una vez más que el dengue es una enfermedad que sigue estando presente no solo en esta zona del país, sino en gran parte de América Latina, y por eso no debe ser subestimada. En otras palabras, no hay que dejar que el dengue avance y para eso hay que frenar al Aedes Aegypti que, vale recordar, tiene hábitos domésticos y se reproduce en cualquier recipiente que contenga agua.

La Organización Panamericana de la Salud explica que el mosquito puede completar su ciclo de vida, desde el huevo hasta la etapa adulta, en un período que va entre los siete y los diez días; los mosquitos adultos, en tanto, generalmente viven de cuatro a seis semanas. La hembra Aedes aegypti es responsable de la transmisión de enfermedades porque necesita sangre humana para el desarrollo de sus óvulos y para su metabolismo. El macho no se alimenta de sangre.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el mosquito es más activo temprano en la mañana y al anochecer, por lo que estos son los períodos de mayor riesgo de picaduras. Sin embargo, las hembras, que necesitan continuar alimentándose, buscarán una fuente de sangre en otros momentos. La hembra Aedes aegypti se alimenta cada tres o cuatro días; sin embargo, si no pueden extraer suficiente sangre, continúan alimentándose cada momento que pueden.

El Aedes aegypti prefiere poner sus huevos en recipientes artificiales que contengan agua (tambores, barriles y llantas, principalmente) dentro y alrededor de las casas, escuelas y lugares de trabajo. Los huevos de Aedes aegypti pueden resistir las condiciones ambientales secas durante más de un año: de hecho, esta es una de las estrategias más importantes que la especie emplea para sobrevivir y propagarse.

Por todo lo señalado, para eliminar los mosquitos, se recomienda evitar la recolección de agua en recipientes al aire libre (macetas, botellas u otros recipientes que puedan recolectar agua) para que no se conviertan en lugares de reproducción de mosquitos; cubrir adecuadamente los tanques y depósitos de agua para mantener alejados a los mosquitos; evitar acumular basura y depositarla siempre que sea posible en bolsas de plástico cerradas.

Se deben redoblar los esfuerzos para reducir la población de mosquitos, sobre todo en estos momentos en los que la emergencia generada por el Covid-19 obliga a toda la sociedad a prestar una mayor atención a las medidas de prevención para evitar una mayor circulación del coronavirus. Si bien, como se dijo, la pandemia tiene actualmente un mayor impacto sobre la salud pública, el dengue sigue siendo otro frente de batalla que no debe ser descuidado. No está de más reiterar algunas recomendaciones como evitar la exposición al aire libre durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, las horas de mayor actividad del mosquito. En lo posible utilizar mangas largas y pantalones largos si se realizan actividades al aire libre; proteger las cunas o cochecitos de los bebés con mosquiteros tipo tul al permanecer al aire libre y cuidar que, en estos casos, los niños tengan una correcta ventilación.

También se aconseja utilizar repelentes y renovar su aplicación cada tres horas aproximadamente. Se puede rociar también la ropa con repelente porque los mosquitos pueden picar a través de las prendas de tela fina. Pero atención, no debe aplicarse repelentes a los bebés menores de dos meses. En todos los casos, es importante leer con detenimiento las etiquetas de estos productos.

Por último, se debe remarcar que —como bien señalan las campañas de prevención— sin criaderos no hay mosquitos, y sin mosquitos no hay dengue.

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