Nafta en el gasolero, mitos y verdades
Periódicamente gracias al aporte de las redes sociales viejos mitos urbanos parecen ponerse de moda, uno de ellos es ese que sostiene que un poco de nafta en el tanque de un vehículo gasolero ayuda a limpiar los inyectores.
El sustento técnico de esta creencia es que, al tener la nafta mayor poder de detonación al inflamarse dentro de los cilindros antes que el diésel, genera unas vibraciones que, supuestamente, podrían eliminar los mencionados depósitos de carbonilla.

Hasta cierto punto, se puede decir que esta teoría es cierta, pero siempre que la apliquemos al caso de un motor diésel antiguo, de esos atmosféricos de la década de los 60 y 70.
Estos propulsores fueron diseñados en su día con las premisas de ser robustos y fiables, a la par que sencillos en su funcionamiento y mantenimiento. De hecho, estas unidades prácticamente podían rodar con casi cualquier tipo de combustible.
En estos motores una pequeña cantidad de nafta podía ayudar a eliminar la carbonilla. Pero con los motores de inyección directa es otro cantar.

¿Lubrica o se quema?
La primera víctima de la nafta en el gasoil es la bomba de combustible ya que esta funciona con una tolerancia muy fina a las altas presiones y está lubricada por un líquido más denso. Al añadir nafta, las propiedades lubricantes se reducen, lo que puede dañarla a través del contacto de metal contra metal y crear partículas que pueden causar daños significativos al resto del sistema de combustible.
Es que el gasoil tiene propiedades lubricantes y después detonantes mientras que la nafta funciona a la inversa.
Otros daños en el motor se producen debido a la detonación causada por el encendido incontrolado de nafta, dado que la relación de compresión es mucho más alta en los motores diésel y esa vibración que en los motores anticuados “sacude” el carbón en los motores modernos puede terminar afectando los cojinetes del cigüeñal.
¿Y si me equivoco?
Es frecuente que por hábito el conductor de un Diésel nuevo se acerque al surtidor de nafta y el empleado de la estación no se dé cuenta por el mismo motivo. En ese caso el problema es más grave cuanto más nuevo el motor.

Los manuales de taller aseguran que se puede mezclar hasta un 5 % de nafta con gasoil sin derivar en consecuencias desastrosas (2,5 litros en un tanque de 50 litros).
Es una proporción que puede diluirse si el tanque esta vacío al percatarse del error, pero siempre está el riesgo por lo que hay que ir completando la carga ni bien se pueda hasta asegurarse que la nafta en el tanque se haya disuelto. Si se trata de una mecánica con turbo o motores Diésel de alto rendimiento no haya necesidad de “jugarse” y siempre será más económico remolcar hasta un taller y vaciar el tanque.
¿Y al revés?
Es posible que la confusión sea inversa, poner gasoil en el tanque de nafta aunque en los vehículos nuevos es casi imposible dado que las bocas de los gasoleros son deliberadamente más grandes que las de nafta, por lo que la manguera de gasoil no cabe en la entrada del tanque de un coche naftero. De todas formas, el resultado de poner gasoil en un tanque de nafta no es tan catastrófico como ocurre al revés. Probablemente funcionará con mayor brusquedad y el escape estará lleno de humo, pero aún es mucho mejor optar por la opción de no conducir.
Algo a tener en cuenta es que las garantías no cubren el error al cargar combustible por lo que siempre será más barato enfrentar el gasto de una limpieza que el de reconstruir el motor o reparar las bombas e inyectores.










