Boca pinchó el Globo y espera a River
El equipo alternativo que plantó Russo le ganó cómodo 3-0 a Huracán con un doblete de Wanchope Abila y un golazo del ingresado Obando. El Xeneize se aseguró cerrar la fecha en la cima de la tabla de su grupo.

Te quema. Cuando Boca está encendido, te quema. Cuando anda derecho, te quema. Cuando sus figuras están inspiradas, te quema. No importa si son titulares o suplentes. Si es el plan A o el plan B. A Huracán lo quemó así. En dos ráfagas de fuego, en dos raptos de lucidez, de juego y corte, de corte y juego. Para que Wanchope se convirtiera en el peor enemigo de sus amigos.
Para ratificar la levantada que arrancó con Independiente en el Libertadores y que siguió con Racing en la Libertadores. Para terminar un 2020 redondo, como rey de la Superliga, semifinalista de América y puntero en la Zona Campeonato. Para mostrarle los dientes a River con este 3 a 0 en la previa a un superclásico caliente, en llamas...sí, que quema.
Boca le mostró al Globo toda su jerarquía. Su poder de recambio.Y el peso específico de sus individualidades, aunque no sean los titulares. Wanchope volvió después de 21 días y le puso su sello a la ley del ex, al partido y al resultado con dos goles. Cardona perdió su lugar, pero cuando se enchufa, cuando reparte magia, rompe moldes (pase magistral al capitán para el 1-0).
Zambrano es central de recambio, pero tiene intervenciones de jugador de Selección. Capaldo le dejó su puesto al Pulpo González, pero va a todas, mete, lucha, contagia. Y hasta Rossi, quien se sabe suplente, tiene tapadas de Andrada (tuvo dos así, de gran reacción y reflejos). Por todo esto, a Huracán no le alcanzó. Ni siquiera cuando en el primer tiempo había dejado una mejor imagen colectiva y hasta un mayor volumen de llegadas que el local.
Pero el 2-0, ya en el final del primer tiempo, lo sacudió. Hasta ahí, incluso 0-1, el Globo seguía siendo un rival incómodo para Boca. Insistente. Persistente. Tenaz. Lo mantuvo siempre alerta, nunca lo dejó relajarse, incluso lo preocupó. Pero ese gol, tras un gran quite del pibe Varela a Aguirre y una exquisita definición de Wancho, le hizo el partido cuesta arriba. Por eso, Boca salió en el segundo tiempo más entero, más estable, más confiado. Sin embargo, no terminó de marcar antes esa diferencia que fuera definitiva, le faltó liquidarlo...
Pues bien, si de faltantes se trata, Boca sintió por momentos las siestas de Cardona, la impotencia de Zárate (no termina de tener un partido que la rompa) y la inconstancia del pibe Zeballos, que arrancó con un tiro en el travesaño pero luego se pinchó. Por esa razón no le hizo más daño a Huracán. Por eso lo dejó en el partido hasta los últimos minutos. Y hasta necesitó de los guantes de Rossi o de algún cierre de Gastón Ávila (buen complemento de Zambrano) para no sufrir más de la cuenta.
El gol de Obando, ya en el final, fue también otro mensaje de que Boca termina el año como lo empezó: derecho, ganador, a pie firme, con buenas señales. El primer gol en Primera de un chico que venía de sufrir por sus expulsiones, le pusieron el sello al partido. A un 3 a 0 para cerrar el 2020 a full. Para esperar a River con todo. Y para confirmar este súper presente...
Fuente: Olé.
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