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La pandemia no terminó

Los especialistas en la lucha contra el Covid-19 advierten que el relajamiento de los cuidados para evitar contagios puede conducir a un aumento de casos en casi todo el país. Por eso piden que en las celebraciones de fin de año y las vacaciones de verano que se aproximan se eviten los lugares cerrados y el contacto con muchas personas.

¿Puede presentarse un nuevo brote de coronavirus en el país, como se produjo en Europa? Todo indica que sí. Pero la magnitud del impacto de esa segunda ola dependerá en gran medida del grado de relajamiento de las personas. Si la gente toma conciencia que la pandemia sigue y, por lo tanto, se conduce con prudencia manteniendo el lavado frecuente de manos, el uso del barbijo en espacios públicos y respeta el distanciamiento social, entonces la circulación del virus puede ser menor a lo esperado. Pero si, por el contrario, aumenta el relajamiento, y la mayoría se comporta como si no existiera una emergencia sanitaria o se subestima el poder de contagio del virus (que es lo que ocurrió en los países de Europa), entonces la situación podría empeorar. En estos casos es clave la responsabilidad social. A ninguna persona le agradan las restricciones a los movimientos en la vía pública, pero para que no se llegue a esa situación es fundamental que se eviten los comportamientos irresponsables.

En Alemania, las altas tasas de contagios y el aumento en la cantidad de muertos por coronavirus obligaron a las autoridades de ese país a imponer esta semana severas restricciones que se extenderán, en principio, hasta el 10 de enero. Así lo informó la canciller Ángela Merkel luego de llegar a un acuerdo con los presidentes de los estados federados sobre las medidas que se deben adoptar para contener la pandemia antes de las celebraciones de Fin de Año. Es que, según los epidemiólogos, los contagios pueden aumentar exponencialmente si en las tradicionales reuniones de Navidad y Año Nuevo se produce lo que se denomina “cruce de burbujas” que es el intercambio entre diferentes círculos sociales o de familias que viven en hogares distintos. Un dato que resaltan los científicos es que los niños también pueden se portadores del virus, aunque no muestren síntomas. Por eso, en las reuniones de varias familias pueden ser multiplicadores involuntarios de casos de Covid 19, poniendo en riesgo la salud de los adultos mayores. Debe tenerse en cuenta que, de acuerdo a las estadísticas, los indicadores de letalidad del virus continúan siendo muy altos entre las personas de más de 60 años.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), por ejemplo, remarcó esta semana a través de un comunicado que no es el momento de relajar los controles que ayudan a minimizar las posibilidades de contagio de Covid-19 e instó a que en las fiestas de fin de año y durante las vacaciones se mantengan las conductas preventivas. La entidad aconseja que las reuniones se realicen al aire libre o en espacios bien ventilados y amplios, que permitan mantener un distanciamiento de dos metros entre los invitados; que participe el grupo familiar que se conoce y que sabe que en las últimas 72 horas no tuvo ningún síntoma y que, si alguien tiene o tuvo síntomas leves como resfrío o gastroenteritis o está esperando los resultados de un test de Covid-19, se prive de asistir.

“Si pueden estar con barbijos, mejor aún. El saludo debe ser de lejos; tenemos las palabras para decirnos cosas: ni abrazos, ni besos, ni apretón de manos, tampoco chocar las copas, porque implica acercamiento. Suena fuerte, pero por ahora, lamentablemente, son cosas que no debemos hacer”, explicó Marta Chorny, médica pediatra, miembro del Comité de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Es necesario que las familias cumplan con las estrategias de cuidados para proteger a los que son más vulnerables frente al virus. Es importante que la comunidad acompañe los esfuerzos que se realizan para controlar la propagación del patógeno (durante la pandemia el Ministerio de Salud de la Nación invirtió más de 45 mil millones de pesos y el personal médico y de enfermería continúa trabajando sin descanso) y evitar que la pandemia se cobre nuevas víctimas. Aquellos que siguen negando la peligrosidad del virus deben tomar conciencia del riesgo que corren y al que exponen a las personas con las que tienen contactos en forma diaria.

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