Agua potable como recurso estratégico
Los derechos al uso y aprovechamiento del agua, un recurso tan esencial como estratégico, comenzaron a cotizar esta semana en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street. El ingreso al mundo de las finanzas de este bien escaso confirma lo que ya venían señalando algunas organizaciones ambientalistas: en términos geopolíticos, el agua puede desempeñar en las próximas décadas el papel que tuvo el petróleo en el siglo XX, con todo lo que eso implica.
Por tratarse de un bien común que es clave para la vida en el planeta, la noticia que da cuenta que el agua cotiza en Wall Street junto a los futuros de petróleo, oro y materias primas como la soja o el trigo encendió las alarmas en distintas partes del mundo.
El Relator Especial del Agua en la ONU, el economista español Pedro Arrojo, expresó su preocupación por el mal precedente que sienta el ingreso del agua al mundo financiero, tras recordar que se trata de un elemento clave en la lucha para eliminar las desigualdades en todo el planeta, y por lo tanto debería quedar al margen de cualquier posibilidad de maniobras especulativas.
Y en el año 2008, la especialista argentina en geopolítica, estrategia y defensa nacional Elsa Bruzzone observó en su libro “Las guerras del agua. Un recurso escaso en peligro” que el agua potable se había transformado en el recurso estratégico del siglo XXI. En su obra, Bruzzone advierte que el agua apta para consumo humano sólo constituye el 2,5 por ciento del total de agua en el mundo y que el 97,5 por ciento restante se encuentra en mares y océanos. Debido a que la tecnología para desalinizar el agua de mar tiene un alto costo porque demanda mucha energía, el agua dulce es un bien muy preciado. Según la especialista, esta situación coloca al planeta en las puertas de una catástrofe humanitaria jamás vivida en los siete millones de años de evolución humana. Pero eso no es todo. Afirma que ninguna de las naciones que poseen importantes reservas de agua dulce está exenta de estos peligros.
El Centro Argentino de Ingenieros, por su parte, señala en un documento publicado en su revista institucional que la Argentina cuenta con una posición privilegiada por su caudal hídrico en superficie y reservorios subterráneos. Y remarca que sus acuíferos son fuentes de reserva de enorme valor mundial. En 1995, el entonces vicepresidente del Banco Mundial, Ismail Serageldin, dijo que “las guerras del próximo siglo serán por el agua” y en febrero de 2017 en el marco de un seminario sobre el derecho humano al agua en el Vaticano, el Papa Francisco pidió que toda persona tenga acceso a agua potable y segura, subrayando que se trata de “un derecho humano básico y una de las cuestiones nodales en el mundo actual”. “Me pregunto si en esta Tercera Guerra Mundial en pedacitos que vivimos, no estamos en camino de la Tercera Guerra Mundial por el Agua”, advirtió el jefe de la Iglesia Católica. Ese mismo año, un informe publicado por el Banco Mundial señaló que el cambio climático será el factor más importante para aumentar el apremio por el abastecimiento de agua en el futuro en distintas regiones del planeta.
En noviembre de 2008, el gobierno de los Estados Unidos recibió el informe “Tendencias mundiales 2025: un mundo transformado”, preparado por el Consejo Nacional de Inteligencia cuyo contenido se encuentra desclasificado. El documento, de 120 páginas, advertía que “la falta de acceso a suministros estables de agua está llegando a proporciones sin precedentes en muchas regiones del mundo” y alertaba que la rápida urbanización y crecimiento de la población en algunas naciones podía agravar la situación. Un dato a tener en cuenta respecto a este informe: es el mismo que predijo la actual crisis sanitaria al advertir, hace 12 años, sobre “la aparición de una enfermedad respiratoria humana nueva, altamente transmisible y virulenta para la cual no existen contramedidas adecuadas, y que se podría convertir en una pandemia global”.
Distintas voces advierten que la escasez de agua apta para consumo humano podría generar tensiones a medida que su disponibilidad se reduzca en algunas regiones del planeta, por eso se debe generar conciencia a nivel local sobre la importancia de asegurar la protección del Acuífero Guaraní, que es el tercero en el mundo por su magnitud.










