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Importancia de la inclusión financiera

La pandemia puso de manifiesto, entre otras cosas, la necesidad de adoptar medidas para que productos y servicios financieros de calidad estén al alcance de amplios sectores de la población. Esta semana el Banco Central de la República Argentina puso en marcha un sistema que habilita nuevas formas de pagos basados en tecnologías de última generación con el objetivo de facilitar las transacciones y promover una mayor inclusión financiera. Se trata de la iniciativa denominada Pago con Transferencia que, según el organismo rector del sistema financiero argentino, permitirá ampliar el alcance de las transferencias inmediatas y sentar las bases para la construcción de un ecosistema digital de pagos que sea más abierto y universal. El propio ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, observó que la crisis sanitaria generada por el nuevo coronavirus dejó en evidencia las desigualdades existentes en nuestro país en materia de acceso a la tecnología y las dificultades de los sectores más vulnerables para ser parte de un sistema financiero que presenta deficiencias a la hora de incluir a todos los sectores de la sociedad. Así lo señaló al presentar la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) con la que se propone para el período 2020-2023 acercar los bienes y servicios financieros al conjunto de la población, promover el acceso universal, y el uso responsable y sostenible de los mismos a lo largo y ancho del territorio nacional, y reducir las brechas de uso que afectan a los sectores sociales más vulnerables. Las autoridades del Banco Central explicaron que a través de esta herramienta se busca contribuir al desarrollo social, al crecimiento económico del país, y a la reducción de la vulnerabilidad económica de los individuos y las empresas.

En rigor, los países con mayor desarrollo asignan una gran importancia a la inclusión financiera, por considerar que se trata de una valiosa herramienta que permite mejorar la calidad de vida de los sectores de la población que permanecen al margen de la economía formal. Un informe de la Organización de Naciones Unidas observa que la inclusión financiera no solo allana el camino hacia la economía formal a un mayor número de personas, sino que además abre las puertas a beneficios que van más allá de lo estrictamente económico. Cabe recordar que se entiende por inclusión financiera al conjunto de medidas que garantizan el acceso a una variedad de productos y servicios financieros útiles, como pagos, transferencias, ahorro, seguros y crédito, a personas y pequeños emprendimientos que, por distintas razones, permanecen en la informalidad. Para la ONU, estos servicios son de gran utilidad para las familias de los sectores más vulnerables ya que les permite acceder a créditos a tasas razonables y evitar los préstamos con intereses usurarios bajo la modalidad de cobro “gota a gota” que ofrecen algunas organizaciones que actúan al margen de la ley.

Los economistas y especialistas en inclusión financiera, Martín Grandes e Ignacio Carballo, consideran que es imperativo que se oriente la política de inclusión financiera no sólo a la bancarización o para facilitar el uso de la tecnología en la operatoria financiera de los más vulnerables, sino también para eliminar las barreras al financiamiento local y fondeo de las instituciones microfinancieras, trabajar en la coordinación de los diversos agentes y organismos financieros del sector público, y dirigir un esfuerzo considerable en las microfinanzas hacia fines habitacionales.

Ambos investigadores remarcan también la necesidad de vincular la inclusión financiera con una dimensión crítica de la pobreza estructural: el déficit habitacional. El dato no es menor. Debe tenerse en cuenta que, según el relevamiento de la Universidad Católica, la pobreza alcanza a casi la mitad de los argentinos.

El economista Ignacio Carballo, por su parte, sostiene que los motivos que, históricamente, han excluido del sistema financiero formal a la población en situación de pobreza se basaron en una errónea consideración de que la misma no posee capacidad para ahorrar, pagar un crédito o iniciar un emprendimiento productivo. “Como consecuencia, su única opción al momento de buscar acceso a financiamiento fue aquella de endeudarse con familiares o amigos, o bien solicitar créditos a prestamistas informales a tasas usureras y condiciones muy desfavorables. Así, los más pobres se enfrentaron a serias dificultades para acceder al capital necesario para ahorrar o iniciar un emprendimiento que le permitiera mejorar gradualmente su calidad de vida”, observa el especialista. Es de esperar que la iniciativa del Banco Central permita construir un sistema financiero más justo, inclusivo y equitativo.

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