Pandemia agravó problemas de jóvenes en América Latina
Desigualdad, precariedad laboral y falta de oportunidades son algunas de las razones que generan un profundo malestar en jóvenes de distintos países de América Latina. La reciente crisis en Perú y las últimas protestas en Chile y Colombia mostraron una activa participación de las nuevas generaciones que piden que sus reclamos sean escuchados para que le región deje de ser la más desigual del planeta. Pero la pandemia dificultó el acceso al primer trabajo y agravó otros problemas que afectan a los jóvenes.
Existe una demanda común entre los jóvenes de toda la región, grandes protagonistas de las movilizaciones: la de ser escuchados. Así lo advertía ya el año pasado un informe del Banco Mundial publicado al término de la Cumbre de la Juventud 2019, organizada por el organismo, donde jóvenes de la región compartieron sus frustraciones y plantearon salidas al fuerte descontento social en la región. Luego, en los primeros meses de 2020 el impacto de la pandemia agravó la situación económica y social en todo el planeta, golpeando con mayor dureza a los sectores más desprotegidos. Si, como afirman algunos analistas de la crisis, la emergencia sanitaria agravó las situaciones de exclusión que se vive en muchos países de la región, entonces no debiera sorprender las protestas de los jóvenes que ven en la protesta callejera una herramienta válida para que se escuchen sus reclamos.
En Perú fue decisiva la participación de la llamada Generación del Bicentenario, un movimiento de jóvenes que, entre otras cosas, se atribuye la salida del poder del presidente interino de ese país Manuel Merino, quien había reemplazado a Martín Vizcarra, destituido tras ser acusado de recibir sobornos de empresas interesadas en quedarse con obras públicas durante su mandato en la gobernación de Moquegua. En Chile, en tanto, el malestar mostró su versión más virulenta en octubre del año pasado cuando manifestaciones de estudiantes de escuelas secundarias fueron escalando en la ciudad de Santiago a raíz de un rechazo al precio del transporte. Poco tiempo después las protestas se extendieron por distintas regiones del país trasandino.
En Colombia, en tanto, las últimas movilizaciones juveniles condenaron la violencia policial, pero también se incluyeron otros reclamos como los derechos de los docentes y la falta de trabajo decente. Sobre este último reclamo, la Organización Internacional del Trabajo advirtió que el empleo juvenil sigue siendo un desafío para los países de América Latina y el Caribe. El problema es que la pandemia complicó los planes de los gobiernos que preparaban medidas para la reactivación pos Covid-19 del mercado laboral. Según la OIT, en el mejor de los casos esa recuperación será lenta y, además, se necesitará mucho tiempo para que los principales indicadores del mundo del trabajo regresen a los niveles previos a la crisis sanitaria y más tiempo aún para poder cumplir con las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
De acuerdo con el documento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este año las economías y los mercados laborales de América Latina y el Caribe fueron golpeados por la pandemia de Covid-19 de una manera nunca antes vista, lo que se ha traducido en la mayor contracción de los últimos 100 años con fuertes costos económicos, laborales, sociales y productivos. Según el organismo internacional, los jóvenes figuran entre los grupos más afectados, especialmente aquellos que por el tipo de trabajo que desempeñan no pueden realizar teletrabajo. En este punto se debe mencionar particularmente el caso de las mujeres, quienes además de sufrir caídas en el empleo tuvieron que retirarse del mercado laboral para realizar tareas de cuidado y del hogar; los trabajadores informales, afectados por la prohibición de circulación y la menor capacidad de los hogares de contratar trabajadores; los sectores relacionados con el comercio, manufactura, construcción y servicios (turismo y entretenimiento); los trabajadores jóvenes que recién se insertan al mercado laboral por la falta de generación de nuevos empleos; los trabajadores de menor calificación en general en empleos más informales y de necesidad de proximidad física; y las micro, pequeñas y medianas empresas.
Es de esperar que, en este contexto, los países de la región impulsen políticas de reactivación que tengan como prioridad la generación de trabajo decente.










