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Familias que piden Pirotecnia Cero

“Pasar las Fiestas con un hijo con autismo severo es de terror”

El testimonio del padre de un adulto con autismo severo permite empatizar con una realidad cada vez menos desconocida.

Horacio Joffre Galiber preside la asociación de padres de personas con autismo en el país (Apadea) y en una entrevista reciente a una radio de Buenos Aires explicó cómo repercuten las bombas de estruendo en su vida familiar.

“Mi hijo ya tiene 37 años y pasar las fiestas con él era de terror. Había que blindar la casa porque Nacho tiene una gran hipersensibilidad y se autoagredía. Sus hermanos se desesperaban, él debía usar tapones, casco y en unas cuantas fiestas de fin de año tuvo que usar un traje de astronauta porque no soportaba nada”.

El caso de Ignacio Joffré Galibert es severo, que representa a un 15% de las personas con trastornos del espectro autista (TEA).

Horacio Joffre Galiber preside la oenegé Apadea.

 “Quien no lo vive no sabe todo lo que significa para una familia. Pasamos unas fiestas muy tristes, esperando que pase todo rápido, sobre todo el Año Nuevo que se pone insoportable. Ésta es nuestra realidad, la de familiares de personas con trastornos del espectro autista (TEA)”.

En el mundo se busca vivir con un poco más en paz   

 “Es muy complicado definir el autismo y es alarmante el crecimiento de la población que convive con él. Por cada 55 a 60 personas cada día nace una con alguna manifestación del espectro autista”, señalan desde la asociación de padres de personas con autismo.

En cuanto a los sonidos irritantes, la estadística indica que por cada cien apenas dos o tres disfrutan de los fuegos artificiales. Por su hipersensibilidad auditiva a muchos les causan daño, gritan, tienen rabietas o los sacan de quicio; y en las formas más leves a algunos les genera estrés y se esconden.  

“A medida que nuestros hijos crecían entre integrantes de la organización nos llamábamos y nos pasábamos recetas, métodos rústicos preparar a toda la familia. No es tan difícil comprender que con ruido se vive peor, que el mundo quiere vivir con un poco más de paz”, plantea el papá de ‘Nacho’.

El municipio de San Vicente prohibió la pirotecnia sonora en diciembre de 2019.

Una fiesta espiritual 

Delia González es la fundadora de la Asociación Argentina de Padres de Niños Autistas Chaco, y hace un año contó a radio Facundo Quiroga que esta época del año “es difícil para toda persona que sufre autismo y para su familia”.

“Mi hijo disfruta viendo fuegos con luces o globos iluminados, y se hace más llevadero en los barrios donde la gente es un poquito más consciente y no hace una batalla campal de una Nochebuena, que debería ser más espiritual”, reflexionó.

El concejo del municipio entrerriano de La Paz también votó a favor de la Pirotecnia Cero.

En la Argentina organizaciones de la sociedad civil como Apadea impulsan una campaña por Pirotecnia Cero hace unos 15 años. El resultado de ese proceso paulatino permitió que el consumo de pirotecnia siga descendiendo. “Ayudan las acciones focalizadas en las comunas, en comisiones de fomento e intendencias de varias provincias. En Corrientes vi que en las comunidades más pequeñas la gente es más solidaria; por ejemplo en municipios del Impenetrable chaqueño, donde ya tienen disposiciones. Sabemos que esto costó mucho. Acostumbrémosnos a vivir sin pirotecnia. No solo por las personas con autismo sino por las personas en general”, apela Joffré Galibert.

Un ejemplo de las acciones que van ganando adhesión institucional es la campaña anual que se presentó esta semana en la ciudad colombiana de Medellín. Con el nombre “Usa tu luz, reemplaza la pólvora” un conjunto de políticas comunales avanza en la erradicación de sonidos estruendosos durante las Fiestas.