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Un largo adiós para Maradona

El 2020 tenía todos los atributos para ser recordado en las próximas décadas como el año de la pandemia, pero la prematura muerte de Diego Armando Maradona hará que, al menos en Argentina, la memoria colectiva asocie este año de infortunios también a la partida definitiva del astro del fútbol.

Los más memoriosos aseguran por estos días que el sentimiento de pérdida y la masiva participación de la gente —o del pueblo, si se prefiere— en el funeral del genio de la pelota tiene muy pocos antecedentes en el país. Los fanáticos van más allá y aseguran que si se tienen en cuenta las repercusiones en el exterior, la figura de Maradona supera con creces a cualquier otra con la que se la compare.

A juzgar por el mapa interactivo de la empresa Twitter que muestra los homenajes que le han hecho a la leyenda de Villa Fiorito a través de esa red social el mismo día de su fallecimiento, algo de razón tienen: en menos de una hora más de 3 millones de homenajes se registraron en los cinco continentes. Desde Sidney a California, pasando por las distintas regiones de Europa, Asia y África, para llegar al continente americano donde el mapa de la red social muestra marcas de una punta a la otra, desde Ushuaia hasta la ciudad de Barrow, en Alaska.
El periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano dijo alguna vez que el caso de Maradona es único. “Es el deportista más famoso del mundo, a pesar de que hace años que ya no juega. Es el más humano de los dioses, porque es como cualquiera de nosotros”, reflexionó. Sus palabras pueden relacionarse con las que expresó el entrenador Marcelo Bielsa cuando esta semana en una conferencia de prensa realizada en la ciudad británica de Leeds se le preguntó lo que significaba la muerte del futbolista. “El ídolo, el mito, la leyenda hace que un pueblo crea que lo que hace esa persona somos capaces de hacerlo todos. Por eso la pérdida de un ídolo golpea tanto a los más excluidos, a los más indefensos, porque son los que más necesitan creer que es posible triunfar”.
Ídolo y héroe popular para millones de personas en todo el planeta, villano para algunos, la controvertida figura de Diego Maradona motivó en las últimas horas los más variados comentarios y dio lugar a todo tipo de reflexiones, aquí y allá, en un intento por explicar una personalidad que parece empeñada en estar presente en discusiones de campos que a simple vista resultan tan distantes como la filosofía, el deporte, la política, las relaciones internacionales, el arte y hasta el feminismo.
Las sentidas palabras de despedida de sus compañeros de la selección nacional que compartieron la hazaña del Mundial de Fútbol de México de 1986 (con la inolvidable victoria con sabor a revancha ante la selección de Inglaterra primero y la obtención del campeonato después), las reflexiones de historiadores, filósofos y artistas, los homenajes en Nápoles, Barcelona y el que le dedicó el presidente de Francia, Emanuel Macrón, se sumaron así a las voces y los gestos que confirman que su figura va más allá de lo deportivo y nutren una leyenda que comienza a escribir a partir de ahora un nuevo capítulo.
En el largo adiós al genio del fútbol, un párrafo de la carta del mandatario francés ofrece a los interesados en entender el fenómeno Maradona una pista de lo que significó y significa para millones de argentinos. En referencia al histórico encuentro disputado con Inglaterra en el Mundial de México de 1986 que le dio el pase a la final a la selección nacional, observa Macrón que a tan singular personaje “le quedaba por escribir la historia de un país herido por la dictadura y la derrota militar y esta resurrección ocurrió en 1986, con el partido más geopolítico de la historia del fútbol”.

El propio Maradona reconoció en más de una oportunidad que aquel encuentro disputado en el estadio Azteca de la ciudad de México era mucho más que una simple disputa deportiva. Y no se equivocaba. En realidad, el juego se había transformado en un encuentro con una enorme carga simbólica por todo lo que representaba ver ondear las banderas argentinas en una victoria contra el equipo inglés, con goles del hombre que ese día comenzó a transformarse en leyenda. 

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