Valeria Salcedo: “El arte al servicio de la vida”
Trabaja en fotografía orgánica utilizando tintes naturales. “El principio de la vida es el reino vegetal, esa es la poética en la que estoy centrada”.
Ella ya lleva más de diez años trabajando en la fotografía. Comenzó volcada en la cuestión digital, pero lo que la marcó profundamente fue la fotografía analógica. Dentro de ese universo se inclinó de lleno a trabajar con fotografía seropédica. Hilando aún más fino descubrió que en la provincia del Chaco no había mucho desarrollo de esta forma de hacer imágenes. Al poco tiempo comenzó a dar talleres.

‘La fotografía seropédica es la construcción de cámaras de fotos en cualquier objeto, puede ser una lata, una caja, un vínculo con la fotografía de una manera más artesanal‘, cuenta. Desde este lugar Valeria descubrió que podía hacer arte, pues ‘sucede que es una herramienta muy disruptiva, te plantea desde el inicio concebir una imagen de la manera en que no estamos acostumbrados. Lo que se hace es desde el inicio romper con cualquier concepto previo y eso siempre es un puente generador infinito de libertad‘, añade.
CON TÉCNICA DE ANTOTIPIA EN ARTEBA
A lo largo de los años Valeria trabajó varias técnicas de fotografía. En el marco de ArteBa presenta una obra donde desarrolla fotografía con tintes naturales. La técnica se llama Antotipia. Esta es una fotografía orgánica, realiza una emulsión foto sensible con tintes naturales, y tiene un proceso de varios días de copiado hasta que se obtiene una fotográfica. La característica de la foto es que hay que guardarla del sol. ‘Es decir, el mismo sol que da origen a las imágenes las hará desaparecer. Son fotografías efímeras‘, explica.
‘La fotografía hay que guardarla del sol y eso es un proceso poético. El sol cuando toca la imagen esta se empieza a desgastar. La imagen comienza a desgastarse de manera muy sutil, no sucede inmediatamente. Si se expone varios días al sol la imagen se va desgastando hasta desaparecer‘, cuenta. Esta técnica dentro del desarrollo de la fotografía fue descartada en su momento porque no garantizaba el fijado de la imagen. Estamos hablando aquí de los proceso primarios de la fotografía a mediados del Siglo XIX, ‘cuando la fotografía era un descubrimiento sobre la sensibilidad al sol.
VALIDAR EL ESPACIO DENTRO DEL ARTE
A la fotografía le cuesta romper los cánones convencionales y llegar al arte. La fotografía a diferencia de las otras artes tuvo que validarse o ponerse en discusión para llegar a ser considerado dentro de este circuito. ‘La fotografía experimental romper muchos conceptos establecidos y llega al arte por otros caminos, hay un trabajo más artesanal, libre, lúdico, lejos de la perfección ya que se dan pasos a las mixturas de técnicas donde el fotógrafo se mueve libremente‘, explica Valeria.

En las obras más recientes de Valeria hay rostros, hojas, ramas, papel, un pensamiento y una forma de concebir el arte distinta. ‘En la selección entran en juego mis operaciones poéticas personales y lo que me moviliza. Como artista y con el privilegio de lo que eso implica, siento un compromiso poético y ético con las cosas que estoy utilizando‘.
‘Vivimos en un momento donde podemos dar vuelta nuestros valores y poner el foco en lo importante. La propuesta es girar la mirada, mirar con más detalles ciertas plantas, detenernos en algunas hojas, verlas como un organismo vivo y darle la misma importancia como si estuviera retratando a una persona. Me interesa trabajar con plantas‘, explica y su voz asciende armoniosa en ese mundo que elige habitar y en el cual se siente segura.
Valeria trabaja demás con papel y emulsiones artesanales, todo esto conjuga un valor trascendental a la vida vegetal. ‘El arte tiene que estar al servicio de la vida. El principio de la vida es el reino vegetal, esa es la poética en la que estoy centrada‘, agrega.
En esa trama ella corona todo su trabajo poniendo el arraigo en lo regional, así decidió trabajar con plantas que son y se pueden palpar en la ciudad de Resistencia. Hacer los tintes con Urucú es también darle voz a una planta olvidada, medicinal y que tiene muchos poderes. Esta planta que está viva en la ciudad, al Urucú lo encontramos por ejemplo, en la avenida Lavalle y en muchos otros lugares.
‘Es muy generosa y desde la semilla saco este tinte para las obras que es como un naranja tirando a rojo intenso, ese se usa mucho para cosméticos y también en la alimentación‘, amplifica.
UNIVERSOS FOTOGRÁFICOS
Este año se formó Órbito, un colectivo federal transfeminista donde están cerca de 80 fotógrafas de todo el país. Ellos se dedican a la venta de obras Argentinas. Juntas buscan la visibilización, circulación y venta de fotos. Este colectivo también se propone abrir el espectro para correr el foco del centro de Buenos Aires y hacerlo más federal.
Las inquietudes y las búsquedas de Valeria también la llevan más allá de la frontera del país. Participará del festival más grande de fotografía alternativo en Barcelona. Durante cinco días hay capacitaciones, charlas y muestras.
Ahí estará dando charlas y una conferencia.
Contemplación
‘A los artistas nos interesa algo de fondo siempre. No se hace una foto por hacer una imagen nada más, buscamos plantear algo y asumimos un compromiso desde el lugar en que nos movemos‘, agrega.

En diálogo, observando las obras de Valeria Salcedo hay una invitación al silencio, la concentración en los detalles y el giro de temas nos mueve a un espacio cotidiano -quizás- pero aquí puesto y detenido en un recorte de una obra de arte. ‘El silencio puede llevarnos a la contemplación. Eso me interesa mucho y me interesa llevar al arte ahí, contemplar la vida con esta fuerza de que es una fotografía efímera y que desaparece. El silencio, la observación, la contemplación, es a lo que invito a quienes adquieran mis obras.
La pueden tener en una habitación y dependiendo del lugar y la luz puede durar años o no. Es un ejercicio de ver qué pasa con una obra orgánica que está llena de vida porque está hecha de elementos naturales‘, cuenta y aunque de este lado del teléfono no se alcancen a ver el brillo de sus ojos la emoción está transferida en la forma de soltar cada palabra como si fuera el rocío que besa esas hojas que ella va mostrando en cada fotografía.












