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Botella de amor: el proyecto de educación ambiental que ya está en Charata

CHARATA (Agencia) La Escuela 1005, de Charata puso en marcha, dentro de la institución el proyecto “Botellas de amor”. El mismo consiste en reducir la basura que generamos, particularmente la de plásticos, dentro de una botella, que luego se recicla y termina convertida en madera sintética, para armar muebles, juegos y hasta viviendas.

Botella de Amor es una entidad sin fines de lucro, que se dedica al desarrollo sostenible y mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad. El modelo de este tipo de reciclaje comenzó en América Central, y aquí se adaptó A fines prácticos, esta institución es un nexo entre los consumidores y las empresas. Se encarga de recolectar botellas de plásticos que tienen dentro más plástico, bien compactado, y luego lo hacen llegar a fábricas que los transforman en material utilizable para la construcción de una madera sintética, con la que se puede construir muebles, juegos e incluso partes de viviendas. 

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Desde la Escuela 1005, para el 2021, el proyecto que solo era escolar, busca abrirse camino en la comunidad.

El proyecto que puede encontrarse en Instagram como @botelladeamor tiene puntos de reciclado en todo el país. En el caso de Chaco, está en Resistencia. Estos centros se abastecen de colectas individuales, y en este caso institucional 

Botellas de amor en Charata

“El proyecto nace dentro de la escuela. Decidimos trabajar con la temática del medioambiente durante este año, y el tercer ciclo (sexto y séptimo grado) decide profundizar con el reciclaje de plástico”, explicó Erica Toloza, directora de la Escuela 1005 de Charata.

Claudia Cimbaro, la docente tomó la idea. La propuesta es  nueva, ya que comenzó en agosto, pero la idea es darle continuidad, “debido a que la problemática es profunda, y el consumo de plástico es alto”.

“Queremos llevar el mensaje con los niños, para toda la comunidad. En el 2021 queremos retomar el proyecto, que no tiene premio ni presupuesto, el objetivo es generar la conciencia ambiental, y que pueda volver esto en algún material reciclado que suele usarse para hacer elementos para los jardines”, agregó.

Por su parte, la docente Claudia Címbaro, explicó que encontraron el proyecto en redes, y decidieron buscar un centro de acopio que reciba las botellas, y lo envié a la fábrica para transformarlo en la madera plástica. “En redes encontré un punto de acopio que se llama Botellas de Amor Resistencia, en Instagram”, contó Cimbaro, marcando que ese importante paso permitió darle continuidad, y pensar en expandirlo a la comunidad.

“Se reduce la basura., y el reciclado termina en Buenos Aires, donde se hace madera plástica que luego sirve para hacer muebles, juegos para niños, e incluso se construyen casas con estos elementos”, agregó Címbaro

Dentro de las botellas, sólo van plásticos. No van pilas, ni papeles ni tickets, ni colillas de cigarrillo, y deben estar bien compactados dentro de la misma. 

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