“Sin control del vector, una epidemia puede ser mayor”
Análisis de la potencialidad de enfermedades transmitidas por mosquitos.
En una entrevista divulgada por UNNE Medios una investigadora analiza las condiciones que confluyeron en la epidemia de dengue 2019-2020. Marina Stein, especialista del Instituto de Medicina Regional, indicó que si bien es difícil predecir a ciencia cierta cuándo va a ocurrir una epidemia y cuántas personas van a ser afectadas, de no tomarse medidas de control del vector, “las epidemias pueden ser cada vez mayores”.

“Si tres factores están presentes: virus, vector y personas susceptibles; puede ocurrir una epidemia”, resumió.
TRES MOMENTOS
La investigadora del Conicet recordó que las tres grandes epidemias en Argentina tuvieron manifestaciones distintas.
En 2009 afectó principalmente el norte del país, en 2016 se concentró en la provincia de Misiones y en 2020 el epicentro fue el NOA y centro del país, incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La mejor medida para prevenir enfermedades transmitidas por aedes aegypti es el control de las poblaciones del vector. De allí que el récord de casos que se registraron en 2020 plantea que “tiene que hacer reflexionar sobre lo que se ha hecho o se viene haciendo”.
MÁS VULNERABLES
En cuanto a la mortalidad por dengue -cercana al 2%- Stein señaló que en términos epidemiológicos no es elevada si se compara con la fiebre amarilla, que está en un 50% o más.

“La diferencia es que para la fiebre amarilla hay vacuna y para dengue no. “Deberíamos pensar que la mortalidad podría ser más baja, teniendo en cuenta que en la mayoría de ese tipo de casos se da por la falta de atención sanitaria a tiempo. Sectores con menos acceso a un sistema de salud se encuentran en una situación más vulnerable”, define.
La científica agrega un aspecto: en la última epidemia circuló más de un tipo de virus.
“Una persona que ya se infectó con un tipo, desarrolló los anticuerpos para ese tipo, pero no para los demás”, acota.
Si una persona se infecta con un segundo serotipo, tiene más probabilidades de desarrollar la forma grave de la enfermedad y, según el compromiso de su cuadro, también se amplía la posibilidad de deceso.
Este año en el país circularon los DEN-1, 2 y 4. La mayoría que tuvo la enfermedad fue con DEN-1. “Allí probablemente haya una explicación sobre por qué hay más fallecidos. Por otro lado el sistema sanitario estaba más preocupado por casos de Covid-19 que por los de dengue”, reparó.
Stein señala que para quienes investigan la temática desde diferentes enfoques es muy importante el vínculo con los organismos decisores de políticas públicas. “De allí que siempre ofrecemos nuestra experticia, asesorando sobre la temática. Aunque no siempre encontramos eco a nuestras propuestas”.
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