El mal uso de antibióticos
La Sociedad Argentina de Infectología informó que el empleo inadecuado de antibióticos se incrementó en el país durante la pandemia de Covid-19 y por esa razón llamó a dar un uso responsable de estos fármacos para evitar que ciertas infecciones sean cada vez más resistentes a los medicamentos disponibles para tratarlas.
En el marco de la Semana del Uso Responsable de Antimicrobianos, una iniciativa que promueve la Organización Mundial de la Salud en todos los países y que se lleva a cabo del 18 al 24 de noviembre, la Sociedad Argentina de Infectología destacó la necesidad de generar conciencia sobre esta problemática y llamó a limitar el uso de antibióticos solamente para aquellos casos con indicación médica precisa. Desde la entidad señalaron que este mensaje va dirigido no solo a la población general sino también a las autoridades sanitarias, farmacéuticos y dispensadores de farmacias y a la propia comunidad médica, frente a la urgente necesidad de combatir la multirresitencia presente en bacterias causantes de neumonía, meningitis e infecciones en la sangre, entre otras patologías para las cuales muchas veces ya no existen fármacos eficaces.
Si bien la situación no es nueva, este año con la pandemia de Covid 19 se presentó una situación particular y es que pese a que se trata de una enfermedad viral, se observó un aumento en el uso de antibióticos. La Sociedad Argentina de Infectología señaló que, a nivel mundial, aproximadamente un 70-80 por ciento de los pacientes hospitalizados por el nuevo coronavirus reciben antimicrobianos fundamentalmente ante la sospecha de infección respiratoria baja. No obstante, estudios científicos observacionales muestran una frecuencia global de coinfección (coronavirus más una bacteria) en sólo un 6 por ciento de los pacientes que reciben antibióticos de amplio espectro.
En Buenos Aires, en tanto, la tasa de infecciones por bacterias multirresistentes cada 10.000 egresos hospitalarios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pasó de un 3,6 por ciento en 2010 a un 39,1 por ciento en 2014.
La doctora Wanda Cornistein, infectóloga, coordinadora del Programa de Resistencia Antimicrobiana de la Sociedad Argentina de Infectología y Jefa de Control de Infecciones del Hospital Universitario Austral observó que en este escenario se podría producir la aparición y propagación aceleradas de resistencia antimicrobianos. También dijo que se estima que para el año 2030 el consumo mundial de antimicrobianos aumentará un 67 por ciento y en el 2050 la resistencia antimicrobiana será una de las principales causas de muerte, superando al cáncer.
Según la especialista, la resistencia antimicrobiana avanza más rápido que la generación de nuevos antibióticos. “A nivel mundial, durante la pandemia de coronavirus se vio que, aunque estemos ante la presencia de una enfermedad viral, hubo un aumento del consumo de antibióticos por dos factores. El primero, asociado a la indicación de antibióticos habitual frente a la neumonía de la comunidad, cuando en realidad la coinfección ‘bacterias-virus’ en pandemia es menor al 6 por ciento de los casos, entonces allí hay una sobreprescripción de antibióticos. El segundo factor es que los pacientes que se internan y que están gravemente enfermos por Covid- 19, sufren infecciones asociadas al cuidado de la salud al estar ventilados, con catéteres o sonda vesical, y estas infecciones son las que se relacionan mayoritariamente con gérmenes multirresistentes; son las infecciones intrahospitalarias que requieren un alto consumo de antibióticos de amplio espectro”, explicó la infectóloga. Desde la Sociedad Argentina de Infectología se señala, además, que la resistencia es un mecanismo natural que tienen las bacterias para defenderse de un ámbito que les resulta hostil, esto lo hacen no sólo en el cuerpo sino donde estén, en la tierra, el agua, donde sea.
Se calcula que cada año en todo el mundo mueren unas 700.000 personas como consecuencia de la resistencia antimicrobiana y que de no tomarse medidas al respecto esa cifra llegará a los 10 millones para el 2050. Además, de acuerdo con una base de datos sobre la eficacia de tratamientos con antibióticos y nuevos patrones de resistencia realizado en más de 60 países, se ha registrado un incremento en la resistencia de algunas bacterias Gram negativas en América Latina, de alrededor de un 14 por ciento en 2011 a 29 por ciento en 2016. Estas alarmantes cifras hablan por sí solas. Es de esperar que la población en general y el personal de los sistemas de salud en particular tomen conciencia del peligro que representa el empleo inadecuado de antibióticos.










