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No bajar la guardia frente al coronavirus

Los buenos resultados que informan los laboratorios que tienen más avanzados los desarrollos de las vacunas contra el Covid-19 han generado un clima de optimismo en todo el mundo. Pero la predisposición para ver y juzgar las cosas en su aspecto más positivo no debe dar lugar a un relajamiento que pueda abrir las puertas a una nueva escalada de contagios.

Hace pocas horas el laboratorio estadounidense Moderna informó que la fórmula que desarrolla para luchar contra el nuevo coronavirus reveló una eficacia de 94,5 por ciento en los resultados preliminares de la fase tres de estudios. Antes, el inmunólogo Ugur Sahin, director ejecutivo de BioNTech, aseguró que la vacuna contra el Covid-19 desarrollada por esa empresa en colaboración con la farmacéutica estadounidense Pfizer tiene un 90 por ciento de efectividad; mientras que desde Rusia el Instituto Gamaleya que trabaja en la Sputnik V dijo que en la última etapa de desarrollo esa vacuna demostró una eficacia del 92 por ciento. En forma paralela, en nuestro país el equipo liderado por el infectólogo Fernando Polack mostró alentadores resultados de la investigación que llevan adelante con plasma donado por pacientes que generaron anticuerpos contra el coronavirus.

Las novedades son, sin dudas, muy alentadoras. Hay quienes aseguran, incluso, que los avances logrados por la ciencia son tan prometedores que es muy probable que se pueda poner fin a la crisis sanitaria que tiene en vilo al mundo.

Pero no hay que perder de vista que, con mucha suerte, recién a mediados del año que viene podría comenzar a normalizarse la situación. De manera que, sin desconocer que todas estas noticias arrojan una luz de esperanza, es importante que la población mantenga la prudencia y no baje la guardia frente a un patógeno que ha demostrado tener una alta capacidad de contagio. Como dice el saber popular, el virus no tiene piernas pero se las arregla muy bien para usar la de los tontos que no se cuidan. Por eso es importante seguir con los cuidados y recomendaciones que son bien conocidas: mantener la distancia social, evitar las reuniones con muchas personas en lugares cerrados, no compartir el mate, mantener ventilados los ambientes, lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón o utilizar soluciones a base de alcohol y extremar las medidas de higiene y protección.

Vale recordar el contenido de la carta abierta que un grupo de 80 expertos mundiales en la lucha contra el coronavirus publicó en la revista científica The Lancet señalando que, hasta que estén disponibles vacunas y terapias efectivas, controlar la propagación comunitaria del virus sigue siendo la mejor manera de proteger a la población y evitar un mayor deterioro de las economías. En esa carta, los científicos advirtieron que la inmunidad de rebaño que se promueve desde algunos sectores en distintos países “es una peligrosa falacia sin respaldo científico”. Cabe aclarar que los que hacen ese llamado son investigadores formados en distintos países (Estados Unidos, España, Reino Unido, Canadá, Israel, Italia, Irlanda y Alemania, entre otras naciones) que abordan el problema de la epidemia desde diferentes campos del conocimiento: epidemiología, virología, enfermedades infecciosas, sociología, psicología, ciencias económicas, modelado matemático y medicina.

No está de más recordar que la propia Organización Mundial de la Salud se mostró en contra de la llamada inmunidad de grupo o inmunidad de rebaño, ya que se calcula que para que una comunidad alcance ese grado de protección en forma natural al menos el 70 por ciento de la población tendría que desarrollar anticuerpos. Pero alcanzar ese porcentaje demandaría varios meses e implicaría pagar un alto precio en vidas humanas, con efectos devastadores para las economías y las comunidades. Los expertos advierten, además, que tampoco hay pruebas que anticipen que, llegado el caso, se logre una inmunidad protectora duradera contra el Covid-19, de manera que ese tipo de estrategias llevaría, tarde o temprano, a un colapso de los sistemas de atención de la salud ya que cientos de miles de personas se enfermarían al mismo tiempo. Por otra parte, la segunda ola de contagios que recorre Europa revela que la inmunidad que deja el virus no es permanente. Por todo lo expuesto, es necesario cumplir con las recomendaciones de las autoridades sanitarias para que la salida de la pandemia no tenga un alto costo para la sociedad. 

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