La industria le tuerce el brazo a la legislación
El poderoso lobby automotriz de Brasil acaba de conseguir una extensión hasta 2024 de la obligatoriedad de equipar a sus productos con el control de estabilidad, ESP, un accesorio de seguridad comparable al cinturó de seguridad obligatorio en toda la industria alrededor del mundo.
El ESP actúa muy parecido al ABS frenando individualmente las ruedas en situaciones de riesgo para evitar derrapes.

El sistema de estabilidad centraliza las funciones de los sistemas ABS, EBD y de control de tracción y es considerado el agregado de seguridad más importante en los vehículos desde el cinturón de seguridad.
Sin embargo la industria regional (comandada por las poderosas marcas instaladas en Brasil) viene resistiendo la incorporación del ESP alegando un aumento de costos que deja de lado lo más importante, la vida, y permitirá sobrevivir a modelos obsoletos.
La semana pasada el Ministerio de Infraestructura de ese país dio a conocer la resolución 799 por la cual se pospuso el requisito de control de estabilidad para el 100% de la producción local hasta el 1 de enero de 2024 lo que dará supervivencia a varios modelos.

El aplazamiento permitirá que sigan en el mercado 17 autos de indutria brasileña muchos de ellos comercializados en Argentina . Algunos de estos modelos ya llevan casi dos décadas y el costo de adaptar los equipos de seguridad sería inviable dicen las terminales.
Entre los modelos más antiguos beneficiados por la Resolución Contran 799 están el Volkswagen Fox y Fiat Doblò, cuya producción iba a seguir hasta fines del año que viene. Sin embargo, ahora se puedrán seguir fabricando hasta el 31 de diciembre de 2023, ganando así dos años más de vida. Los quince modelos restantes son proyectos que tienen una década o menos.

VIEJOS Y NUEVOS
Fiat es uno de los grupos que más presiona al gobierno de Bolsonaro para seguir lanzando a la calle modelos que no tienen control de estabilidad (ni lo tendrán) como el Doblò, Mobi, Uno, Grand Siena y Fiorino.
De los cinco, Fiorino y Mobi continuarían la producción después de 2021 es decir que la presión es tan fuerte que la industria consiguió beneficios para modelos que pensaba dejar de fabricar.
El Fiat Uno ya tenía el control de estabilidad ofrecido en el motor 1.0 Firefly, por lo que no habría costo de desarrollo para continuar en producción, pero la versión Atractive con motor 1.0 Fire Evo sería descontinuada.
En cuanto al Gran Siena FIAT dice que incluso con buenas cifras de ventas, la inversión para adaptarla a la legislación no valdría la pena.
En el caso de Renault el Kwid es también otro modelo recientemente lanzado que también tendría el ESC el 1 de enero de 2023 para seguir en producción. Sandero y Logan son otros modelos de la marca francesa que también tendrían que depender delsistema para seguir en el mercado.
¿SIGUIENDO LA DEMANDA?
En el caso de las nuevas generaciones de compactos de Renault que se espera presentar entre 2022 y 2023, con este aplazamiento, la marca podrá dejarlos en el mercado por más tiempo sin ningún problema.
En el caso del Dúo, las únicas versiones que podrían continuar en producción serían las equipadas con motor 1.6 y caja de cambios CVT que están equipados con ESC. En Chevrolet el modelo más antiguo en producción sin equipo de seguridad es el Chevrolet Montana que ya va camino al retiro y en su línea 2021 ofrece solo una versión.
La marca estadounidense aún tiene el Joy hatch y el sedán Joy Plus lanzados a principios de esta década y que tampoco ofrecen control de estabilidad.
Ahora con la Resolución 799 podrán permanecer en producción hasta fines de 2023 sin recibir el ESC. En Volkswagen, además de Fox, la marca alemana tiene los modelos Gol, Voyage y Saveiro sin posibilidades de incorporarle ESP.
Las terminales dicen que acuden a esta presión debido a la alta demanda de sus modelos pero lo cierto es que son ellas quienes generan la demanda al no poner en la calle modelos más nuevos o mejor equipados y a precios competitivos como en el caso del Fox que es un proyecto de principios de la década de 2000.
El hatch se ofrecía con control de estabilidad en el modelo más potente con motor 1.6 16V MSI, que ya no se fabrica más. Para recibir el ESP, la marca tendría que homologar el sistema con motor 1.6 8V cuyos costos no harían viable su continuidad.
LOBBY EN ARGENTINA
En nuestro país ya tuvimos una movida parecida de las termiales que siguen el ritmo impuesto por Brasil, sobre todo en los segmentos más populares. Tras el lobby realizado por las once automotrices agrupadas en Adefa, el gobierno de Mauricio Macri había aceptado en 2017 prorrogar por dos años el ESP obligatorio en el país.
Desde el 1° de enero de 2018, este dispositivo iba a ser mandatorio para todos los nuevos modelos lanzados a la venta.
La fecha se pospuso hasta comienzos de este año y tras el cambio de gobierno no se esperan modificaciones a la norma a menos que estén respaldadas por convincente documentación técnica, se informó.










