Garantizar un acceso equitativo a la vacuna
Nunca antes el mundo estuvo tan pendiente del desarrollo de una vacuna. La pandemia de Covid-19 desató una carrera contrarreloj para encontrar una fórmula eficiente que elimine el nuevo coronavirus. Debido a que se está ingresando en una etapa de definiciones, la mayoría de los países firman contratos con los laboratorios que están más avanzados en las investigaciones para poder contar con las vacunas una vez que los organismos reguladores aprueben su uso.
Es en este contexto que la Argentina firmó un acuerdo con Rusia para recibir entre diciembre y enero 25 millones de vacunas Sputnik V contra el Covid-19 desarrolladas por el Centro de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, un prestigioso instituto de investigación que tiene entre sus antecedentes haber desarrollado con éxito dos vacunas contra el Ébola utilizando una plataforma de vectores adenovirales.
Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 165 vacunas contra el Covid-19 se encuentran actualmente en desarrollo en todo el mundo. Cada laboratorio avanza con una estrategia diferentes. Así, algunos desarrollan vacunas vectoriales, otros prueban con vacunas inactivadas, o vacunas basadas en ácidos nucleicos (ADN y ARN) y algunos experimentan con vacunas de proteínas recombinantes. La vacuna desarrollada en Rusia está basada en los llamados vectores adenovirales. Fue registrada por el Ministerio de Salud de la Federación Rusa el 11 de agosto de este año, convirtiéndose así en la primera vacuna contra el SARS-COV-2 en llegar al mercado.
Si no surgen contratiempos nuestro país podría poner en marcha una campaña de vacunación para grupos vulnerables y personal que desempeña tareas esenciales en diciembre próximo. El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, dijo esta semana que la Argentina se alista para lanzar una campaña masiva de vacunación una vez que las vacunas reciban la aprobación de los organismos reguladores. El objetivo es que las dosis lleguen a todo el territorio nacional y que se garantice un acceso equitativo a toda la población.
Tras el anuncio que hizo el gobierno nacional del acuerdo firmado con Rusia, algunas voces cuestionaron la decisión argumentando que ninguna de las vacunas que se están desarrollando en distintos países ha concluido el proceso de investigación. Lo que sostienen es estrictamente cierto. Pero lo que no dicen es que en la carrera mundial contrarreloj para obtener una vacuna efectiva contra el Covid-19 la mayoría de los países no esperan los resultados finales de las investigaciones para adelantar las compras de millones de dosis. Y la razón es muy sencilla: el que quiera apostar seguro y esperar la aprobación definitiva de las fórmulas para decidir la compra, con mucha suerte podrá disponer de las dosis recién a finales de 2021. Mientras tanto tendrá que seguir lidiando con la pandemia, con todo lo que eso significa en términos de impacto en la economía y de malhumor social. La estrategia de adquirir por adelantado no es un capricho argentino. El Reino Unido, por ejemplo, acordó la compra adelantada de 250 millones de dosis a cuatro desarrolladores. Japón hizo lo mismo con 400 millones de dosis con tres proveedores. Brasil encargó 100 millones de dosis a AstraZeneca y se asoció con la farmacéutica china Sinovac para fabricar hasta 120 millones de dosis de su CoronaVac que está siendo testeada en brasileños. Estados Unidos, por su parte, aportó recursos estatales a riesgo por más de 9.400 millones de dólares a Johnson & Johnson, Moderna, Oxford/AztraZeneca, Novavax, Pfizer/BioNTech, Sanofi/GSK, y Merck Sharp and Dohme con el objetivo de asegurarse 700 millones de dosis. En septiembre el gobierno de Emiratos Árabes Unidos anunció la aprobación de la vacuna contra el nuevo coronavirus fabricada por la empresa china Sinopharm, todavía en fase de prueba, para su uso en personal sanitario.
De manera que las críticas que se realizan a la compra por adelantado de la vacuna Sputnik V por parte de Argentina o bien son hechas desde la mala fe o desde la ignorancia.
De lo que se trata es de tener la posibilidad de contar con las vacunas seguras y eficientes en el menor tiempo posible, para ser utilizadas una vez que tengan la aprobación de los organismos reguladores. Esa es la estrategia que sigue la mayoría de los países. Una vez que se autorice la vacuna será necesario garantizar un acceso equitativo a toda la población. Mientras tanto, se deberán mantener los cuidados como el uso de tapabocas, el lavado frecuente de manos, mantener una distancia mínima de dos metros con otras personas, limpiar las superficies y ventilar los ambientes.










