A la espera de la vacuna
Contar con una vacuna efectiva contra el Covid-19 antes de fin de año parece ser una meta difícil de alcanzar. Sin embargo, todo indica que la vacuna rusa Sputnik V será la primera en estar lista y llegar al país entre las últimas semanas de diciembre y las primeras de enero de 2021. El reciente viaje que realizó a Moscú la viceministra de Salud, Carla Vizzoti, confirmó el interés del Gobierno nacional en el desarrollo de esta vacuna que está en fase 3 de ensayos clínicos.
Si, efectivamente, la Sputnik V llega a la Argentina antes de fin de año o en los primeros días de 2021, el país podría poner en marcha una campaña de vacunación masiva para llegar, en una primera etapa, con la protección de todo el personal de salud, de las fuerzas de seguridad, docentes y de grupos de riesgo. Se estima que este primer tramo implica vacunar a aproximadamente diez millones de personas. De hecho, el Ministerio de Salud de la Nación ya envió un pedido formal a las provincias para que pongan en marcha la planificación de los operativos. Suponiendo que la Sputnik V sea la primera en llegar, entonces los operativos deberán contemplar dos rondas de aplicaciones debido a que es una vacuna que la persona debe recibir en dos oportunidades, con tres semanas de diferencia entre una aplicación y la otra. De esta manera, el país necesitará 20 millones de dosis para inmunizar a la población más vulnerable. Tras el regreso de Vizzoti, trascendió que las autoridades sanitarias rusas confirmaron que no tendrán problemas para dar respuesta en tiempo y forma a la demanda argentina.
Por otra parte, desde del Gobierno nacional dejaron trascender que no se descarta ninguno de los otros desarrollos de vacunas que están en marcha, ya que el objetivo es ganar tiempo y evitar una segunda ola de contagios como ocurre en algunos países de Europa. Por eso también se preparan capacitaciones para el personal de salud que, cuando llegue el momento, deberá participar de la vacunación masiva y, en este sentido, cabe aclarar que cada vacuna tiene sus propios requerimientos para su traslado, manipulación y correcta aplicación de las dosis.
Pero más allá de la posibilidad de contar con una vacuna a fin de año, es necesario que la población siga cumpliendo con las recomendaciones de las autoridades sanitarias para prevenir los contagios. Hay que seguir con atención la evolución de la epidemia en Europa, donde varios países anunciaron mayores restricciones para frenar una nueva ola de contagios en el comienzo de la temporada invernal.
La Organización Mundial de la Salud (OMS)informó que existen 198 desarrollos diferentes de vacunas que se encuentran en distintas etapas de estudio. Pero solo 44 de esas investigaciones se encuentran en la etapa de evaluación en humanos que permite observar la respuesta inmunológica que genera la vacuna y comprobar la seguridad del preparado. Todos los proyectos están embarcados en una carrera contrarreloj que tiene como principal objetivo obtener un producto que permita inmunizar de manera segura a la población contra el virus SARS-Cov-2. Cada iniciativa avanza a su propio ritmo por un camino distinto y por eso todavía resulta difícil establecer con precisión una fecha de salida al mercado de la vacuna en cada región.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que el nuevo coronavirus puede propagarse de persona a persona a través de pequeñas gotitas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras pueden incorporar el virus a su cuerpo si entran en contacto con estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. Investigadores de distintos centros científicos coinciden en que se está ante la presencia de un virus con gran habilidad para engañar al sistema inmune. Y es por eso que se propaga con gran facilidad.
Es importante mantener la prudencia y no bajar la guardia ante una amenaza que sigue presente. En otras palabras, lo más inteligente que se puede hacer es transitar este tiempo de espera de la vacuna con cautela, respetando el distanciamiento social, cumpliendo con el lavado frecuente de manos, ventilando los ambientes, evitando las aglomeraciones en espacios cerrados o con poca ventilación, protegiendo a los grupos vulnerables y, por supuesto, sin olvidar el uso de tapabocas en espacios públicos.










