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El CEAT atiende a bebés y niños de hasta tres años

El centro de estimulación Nº 1 necesita un espacio donde retomar su trabajo

Antes de la pandemia la institución funcionaba en el hospital Perrando. Por protocolo volver a la presencialidad mejoraría si se diera del predio.

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La atención en pandemia continuó a través de videollamadas de WhastApp.

Una institución que se dedica a niños pequeños desde sus primeros días de vida también debió relegar la atención presencial por la pandemia.

A siete meses de videollamadas vía guasap se impone la necesidad de volver a encuentros como los que se daban antes de marzo. 

Desde su creación -en 1998- el Centro de Estimulación y Aprendizajes Tempranos CEAT Nº 1 funciona en un sector interno del hospital Perrando, en el edificio del servicio de rehabilitación física.

Por acuerdo de los ministerios de Salud Pública y de Educación el centro atiende a bebés y niños de hasta tres años con trastornos en el desarrollo o en situación de riesgo.

“Nos suelen confundir con la escuela especial pero no, somos una institución distinta”, aclara desde el comienzo la directora, Verónica Arzamendia.

Hoy el personal a su cargo trabaja de manera virtual con unas 102 familias y picos de hasta 180.

En marzo comenzaron con 80 y en junio y julio llegaron al centenar

“Hoy pedimos al Ministerio de Educación la posibilidad de tener un espacio cercano a los dos hospitales (Perrando y Pediátrico), donde podamos acomodarnos y seguir trabajando”, plantea. 

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La atención en pandemia continuó a través de videollamadas de WhastApp.

Entre los cambios y las limitaciones menciona que hasta comienzos de año sostenían una articulación con especialistas del área de neurodesarrollo (Neonatología del Perrando), con guías y seguimiento; pero la emergencia sanitaria obligó que se redireccionen recursos humanos y ese trabajo entró en pausa.

Por eso dice que “los casos crónicos (y quienes están junto a ellos) son los que más están sintiendo esta pandemia”.

En casa

Aunque especialistas y familiares lograron sostener los cuidados de los pequeñitos con videollamadas (dos veces por semana, por 40 minutos) las dos partes demandan volver a la presencialidad.

En una misma habitación el estimulador temprano puede ver al niño y al papá o a la mamá o a quien lo cuide.

“En este cambio de escenario, las familias nos abren la puerta de la casa, vemos cómo es el ambiente en que se mueven”, describe la directora del centro.

A veces se dan situaciones distintas a las que tendrían en una consulta en el CEAT por ejemplo pedir que se limiten otros estímulos, como apagar la tele.

Padres con adicciones  

“Hoy lo que realmente preocupa son los papás con adicciones”, señala la directora del centro.

Arzamendia explica que hay bebés con distintos tipos de situaciones de riesgo que “con intervenciones se logran avances”.

Al riesgo social, por desnutrición o prematurez se suma la problemática de las adicciones, que generalmente desencadenan problemas emocionales y son cada vez más frecuentes, agrega.

Momentos de gran angustia 

Sobre los momentos de una atención personalizada Arzamendia ejemplifica que la psicóloga puede tener un espacio con quien sea el adulto cuidador a solas, sin el niño, como parte de un tiempo de escucha “porque esta situación angustia”.

Se refiere especialmente a casos con patologías crónicas, como una parálisis cerebral en los que se afrontan convulsiones.

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La atención en pandemia continuó a través de videollamadas de WhastApp.

“Si bien cuentan con la medicación, hay familiares que necesitan un acompañamiento, porque pasan momentos de gran angustia”, agrega.

Hace 22 años

En el hospital Perrando hay dos instituciones dedicadas al servicio: la escuela especial Nº 1 creada hace 50 años y el centro de estimulación

temprana (CEAT) con 22 años.

Por la edad de los alumnos –desde recién nacidos y hasta los 3 años- el CEAT es considerado el primer eslabón de la educación especial.

Hasta allí llegan muchos niños derivados por pediatras o jardines maternales privados. “Hoy la primera infancia está muy trabajada por profesionales formados”, destaca.

El equipo interdisciplinario está formado por 11 profesores de educación especial formados en estimulación temprana, una kinesióloga, dos psicopedagogas, un terapista ocupacional, dos psicólogas, dos fonaudiólogas y dos asistentes sociales. El plantel se desdobla en dos turnos (mañana y tarde), “se acomodan horarios en función de la disponibilidad de padres y madres”, se explica.  

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