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El nuevo avance del Covid-19 en Europa

Los gobiernos de países europeos comenzaron a endurecer las restricciones para frenar una nueva ola de contagios de coronavirus en el comienzo de la temporada invernal. La creciente tasa de infección llevó a las autoridades a imponer medidas ante el resurgimiento del Covid-19 en ciudades con mayor densidad de población. Incluso la agenda de la Cumbre de líderes celebrada esta semana en Bruselas se alteró por el virus: la presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen, abandonó el encuentro tras recibir la noticia de que un miembro de su equipo había dado positivo en un test de coronavirus.

Hasta aquellas administraciones que confían más en la mano invisible del mercado para resolver los problemas de la economía y de la sociedad se han replanteado sus estrategias frente a la amenaza de unos 100.000 contagios diarios en Europa. “Es un mensaje difícil y las nuevas reglas van a doler. Pero es el único camino que tenemos. Los hechos no mienten. Tenemos que ser más estrictos con nosotros mismos y con nuestros comportamientos”, dijo el primer ministro holandés, Mark Rutte, al anunciar el cierre de bares y restaurantes y el cese de otras actividades en espacios públicos de los Países Bajos durante cuatro semanas, además de ordenar el uso obligatorio de tapabocas en la vía pública.

En Francia, las autoridades fueron más allá. Frente al rápido aumento de los contagios, el presidente Emmanuel Macron anunció toques de queda nocturnos durante cuatro semanas (algo impensable en la Argentina donde el ala más extrema de la oposición utiliza argumentos infantiles para invitar al contagio masivo en marchas en la vía pública). En Londres también preocupa el avance del virus y por eso se ordenó un cierre estricto de esta gran urbe -principal centro financiero de Europa- con casi 9 millones de habitantes. En el resto del Reino Unido las cosas no van mejor, ya que las infecciones se cuadruplicaron en las últimas tres semanas y por eso el primer ministro Boris Johnson (también contagiado por el virus) reconoció que hubo un incremento alarmante de casos especialmente en el norte de Inglaterra y, en consecuencia, anunció nuevas restricciones para frenar el avance del patógeno. En Irlanda del Norte la jefa del gobierno Arlene Foster, dijo ante el Parlamento regional de Belfast que se necesita una intervención “urgente” para detener la propagación del virus y evitar que la situación empeore. Así lo señaló al anunciar estrictas medidas que estarán en vigor al menos durante cuatro semanas. En Alemania, la canciller Angela Merkel informó que llegó a un acuerdo con los líderes de 16 estados de ese país para aplicar medidas más duras. “Estamos en una fase de crecimiento exponencial, los números diarios lo demuestran”, dijo Merkel sin entrar en detalles sobre las nuevas restricciones. En Polonia, en tanto, las autoridades sanitarias apuestan a la formación de más profesionales de la enfermería y preparan la apertura de hospitales militares de campaña; mientras que en la República Checa, los hospitales suspendieron las atenciones médicas no urgentes para liberar camas, en un contexto sanitarios que varios especialistas describieron como “al borde del colapso”. “Quizás no fui lo suficientemente estricto en el verano, y no insistí en tomar medidas para protegernos de la segunda ola”, dijo esta semana el ministro de Salud checo, Roman Prymula, tras reconocer que las restricciones se relajaron en forma prematura durante el verano y que por eso se decidió avanzar con medidas más estrictas, con escuelas, cines, bares y lugares de entretenimiento que deberán permanecer cerrados durante tres semanas, y con la obligación de usar tapabocas en el transporte público.

Lo que está ocurriendo en Europa debe ser un llamado de atención para muchos chaqueños que todavía subestiman los alcances de la emergencia sanitaria. Es evidente que se trata de un problema complejo que no tiene soluciones fáciles y que demanda mucha responsabilidad colectiva para evitar que la situación económica y sanitaria empeore. “La situación es cada vez más preocupante y exige tomar medidas enérgicas. Lo más importante es la cooperación y la disciplina”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, antes de verse obligada a dejar la cumbre en Bruselas por un caso positivo de Covid-19 en su equipo de colaboradores.