Una peligrosa falacia sin respaldo científico
Controlar la propagación comunitaria de Covid-19 es la mejor manera de proteger a la población y las economías hasta que estén disponibles vacunas y terapias efectivas en los próximos meses. Así lo afirma un grupo de 80 expertos en la lucha contra el nuevo coronavirus en una carta abierta que fue publicada esta semana en la revista científica The Lancet. Los científicos advierten que la inmunidad de rebaño que se promueve desde algunos sectores “es una peligrosa falacia sin respaldo científico”.
Los que firman la carta son investigadores formados en distintos países (Estados Unidos, España, Reino Unido, Canadá, Israel, Italia, Irlanda y Alemania, entre otras naciones) que abordan el problema de la epidemia desde diferentes campos del conocimiento: epidemiología, virología, enfermedades infecciosas, sociología, psicología, ciencias económicas, modelado matemático y medicina.
Algunos líderes mundiales como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, fueron los primeros en defender la idea de dejar que la población se infecte del virus para lograr de esa manera la “inmunidad de grupo”, asegurando que se trataba de la mejor estrategia para hacer frente a la pandemia. Pero en abril pasado, Johnson contrajo el virus, y a principios de este mes el Covid-19 llegó a la Casa Blanca y obligó a hospitalizar a Trump. Ambos lograron sobreponerse gracias al privilegio que les permite acceder a una atención sanitaria de excelencia que no está disponible, ni estará, para la gran mayoría de la población que, si colapsan los sistemas de salud quedará librada a la suerte. Por estas latitudes, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro (también contagiado de Covid-19) es otro de los entusiastas promotores de esa idea y en nuestro país no faltan quienes creen que habrá que dejar que “se mueran todos los que tengan que morirse” como única estrategia válida para controlar el brote.
Pero los científicos que publicaron la carta en The Lancet (el listado completo de los firmantes puede verse en detalle en la página web de la revista científica) afirman que la ausencia de medidas de control para prevenir la exposición al virus aumentaría la mortalidad en toda la población y, además, dañaría en forma irreversible a la economía de los países. Pero eso no es todo, aseguran que lejos de ser una solución agravaría la situación prolongando la epidemia y haría colapsar a todos los sistemas de salud, aún en los países más desarrollados. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, si los países adoptaran como estrategia la inmunidad de rebaño, alrededor de 77 millones de personas morirían por Covid-19. Es como si de un año para otro desapareciera toda la población de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay.
Es que, según la OMS, para que una comunidad llegue a la inmunidad de rebaño de forma natural al menos el 70 por ciento de la población tendría que desarrollar anticuerpos. Pero alcanzar ese porcentaje demandaría varios meses e implicaría pagar un alto precio en vidas humanas, con efectos devastadores para las economías y las comunidades. Los expertos advierten, además, que tampoco hay pruebas que anticipen que, llegado el caso, se logre una inmunidad protectora duradera contra el Covid-19, de manera que ese tipo de estrategias llevaría, tarde o temprano, a un colapso de los sistemas de atención de la salud ya que cientos de miles de personas se enfermarían al mismo tiempo.
“Cualquier estrategia de gestión de la pandemia que dependa de la inmunidad de las infecciones naturales por coronavirus es errónea”, remarcan los científicos, y explican que lo que puede ocurrir en los países que no adoptan medidas para controlar el virus es que se produzca primero una transmisión masiva e incontrolada en los grupos más jóvenes (que son los que por tener menor riesgo de muerte tienden a no respetar el distanciamiento social), lo que derivaría en un incremento de la mortalidad en toda la población ya que al regresar a sus hogares podrían contagiar a adultos y a adultos mayores.
La OMS asegura que nunca en la historia de la salud pública se apeló a la inmunidad colectiva como estrategia para hacer frente al brote de una enfermedad. “Es científica y éticamente cuestionable. Hay que emplear todas las herramientas de las que disponemos”, dijo el titular del organismo, Tedros Adhanom, en un mensaje que debe ser escuchado por quienes tienen la responsabilidad de velar por la salud de la población.










