Homenaje de la SIP al valor de periodistas latinoamericanos
En las últimas dos décadas, más de 500 periodistas fueron asesinados en América Latina por ejercer la profesión en sus países. Así lo advierte la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que lanzó la campaña Lápices Inmortales para generar conciencia en la ciudadanía sobre la impunidad que rodea a la mayoría de estos crímenes y recordar que la falta de justicia se traduce en una mayor violencia, censura y autocensura.
México, con 151 periodistas muertos, encabeza la lamentable lista de países donde es más peligroso ejercer el periodismo en tiempos de paz. En segundo lugar se ubica Colombia, con 127 crímenes cometidos contra mujeres y hombres de prensa; seguido por Brasil (57 casos), Honduras (42), Guatemala (35), Perú (16), Venezuela (14), Paraguay (11), El Salvador (9) y Ecuador (7), según los datos registrados por la Sociedad Interamericana de Prensa.
“Los gobiernos no tienen mecanismos suficientes que garanticen la protección de los periodistas y la debilidad de las instituciones no logra reducir la impunidad que rodea a este tipo de crímenes”, señaló la entidad tras el lanzamiento de la campaña Lápices Inmortales, que se lleva adelante bajo el lema “Las voces pueden ser silenciadas, pero la libertad es a prueba de balas”.
La SIP encargó la fabricación de una edición especial de lápices que contienen el ADN de tres periodistas latinoamericanos asesinados en el ejercicio de la profesión: Irma Flaquer, desaparecida en Guatemala en 1980 (escribió artículos y proporcionó información que dejaron al descubierto la corrupción de funcionarios del gobierno del general Romeo Lucas, de los militares de entonces y contra la opresión de los indígenas y las violaciones a los derechos humanos); Carlos Lajud Catalán, asesinado en Colombia en 1993 (denunció las actividades y vínculos del narcotráfico en Barranquilla) y Alfredo Jiménez Mota, desaparecido en México en 2005 (realizó investigaciones sobre las relaciones entre los hermanos Arellano Félix y Joaquín “El Chapo” Guzmán con funcionarios de los tres niveles de Gobierno mexicano).
“La opinión y crítica de Carlos Lajud Catalán, Alfredo Jiménez Mota e Irma Flaquer contra diferentes organismos y actores corruptos en Colombia, México y Guatemala, les costó la vida”, afirma la SIP, remarcando que “ese espíritu de lucha y valentía, valor del periodismo latinoamericano, es el que se refleja en esta campaña y está simbolizado por la herramienta más importante del reportero: su pluma, su lápiz”.
La organización interamericana explicó que las familias de Lajud, Jiménez Mota y Flaquer donaron objetos personales de los periodistas —cepillos dentales, peines, prendas de vestir— y de esos elementos se extrajo el ADN, el que fue insertado en el grafito de una serie limitada de lápices. “De esa manera, cada vez que uno de esos lápices sea usado, la vida y la memoria de estos periodistas será un trazo indeleble que permitirá honrar al periodista, su vida, sus palabras”, detallaron los promotores de esta original campaña que hará llegar los lápices a distintos medios de América Latina para visibilizar la problemática y sumar adhesiones con el fin de exhortar a los gobiernos de la región a que actúen con medidas en contra de la impunidad y a favor de la seguridad de los periodistas.
De esta manera —explica la SIP— los Lápices Inmortales son un símbolo creado para continuar con el legado de Irma Flaquer, Alfredo Jiménez Mota y Carlos Lajud Catalán, tres periodistas que perdieron su vida por buscar la verdad y para que ningún hombre o mujer de prensa sea silenciado en ningún lugar de América ni del mundo.
Es necesario que se promuevan y fortalezcan los sistemas de protección a periodistas para luchar contra la impunidad que rodea a muchos de los crímenes que se han cometido en los últimos años contra más de 500 profesionales de los medios de comunicación en América Latina, una región en la que todavía queda mucho por hacer para garantizar a toda la ciudadanía el derecho a la información.










