Sectores con enorme potencial de desarrollo
Las industrias y los servicios que forman parte de la llamada economía del conocimiento ofrecen una gran oportunidad para el crecimiento y el desarrollo del país. La ley que otorga incentivos fiscales a las actividades productivas que dan un uso intensivo a las nuevas tecnologías y que emplean a trabajadores con alta calificación, que fue aprobada esta semana la Cámara de Diputados de la Nación, puede apuntalar a estos sectores que ya demostraron tener una gran capacidad exportadora.
Según un informe de la filial local de la consultora PWC, la Argentina es uno de los diez países con mayor potencial en este rubro, que abarca actividades de sectores como las industrias de software, biotecnología, realización de audiovisuales, servicios geológicos y de prospección y relacionados con electrónica y comunicaciones, investigación y desarrollo, nanotecnología y nanociencia, la fabricación bienes 4.0 (inteligencia artificial, robótica, Internet de las cosas, realidad aumentada y virtual, simulación) y las industrias aeroespacial y satelital. En el caso de estos dos últimos sectores (aeroespacial y satelital) la Argentina ha dado un salto cualitativo en los últimos años con la puesta en órbita de los satélites de observación de la Tierra, Saocom 1A y 1B, que fueron desarrollados y construidos íntegramente en el país con la participación de más de 900 profesionales y técnicos argentinos formados en ingeniería, agronomía, física, aeronáutica, electrónica, sistemas informáticos, química y biología, entre otras disciplinas, y la sinergia de más de 80 empresas nacionales que se sumaron al desafío de conformar la llamada constelación Saocom que, a la vez, forman parte del Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), desarrollado junto a la Agencia Espacial Italiana (ASI). Estos logros ubicaron a la Argentina como el país de América Latina con mayor desarrollo en la fabricación y operación de satélites.
Volviendo a los alcances de la economía del conocimiento, el informe de la consultora PWC observa que en la última década este grupo de actividades generó un superávit anual constante en la balanza externa, lo que hace que la Argentina sea actualmente el único país de la región con este saldo positivo. No hay duda que la buena formación que ofrecen las universidades nacionales fue clave en este proceso que permitió que los servicios basados en el conocimiento en la actualidad sean el tercer complejo exportador de Argentina después del oleaginoso y el cerealero. Debe tenerse en cuenta que otros países de la región como Brasil y Chile también han comenzado a apuntalar a estas actividades, de manera que es necesario que la ley aprobada en el Congreso nacional sirva para potenciar a estos sectores que, a su vez, mejoran la productividad de otras industrias.
Los incentivos fiscales que promueve la ley aprobada esta semana en la Cámara de Diputados de la Nación estarán vigentes hasta el año 2029, por lo que es de esperar que la norma tenga un efecto similar a la que tuvo la ley de promoción de la industria del software que se sancionó en 2004, modificada luego con el fin de prorrogar los beneficios hasta 2019, que permitió en 15 años pasar de los 29.000 puestos de trabajo iniciales a dar empleo a 110.000 argentinos y saltar de 200 millones de dólares de exportaciones en 2004 a 2.000 millones de dólares en 2019. En estos tiempos de dificultad, el país debe fortalecer a estos sectores que son fundamentales en un mundo que vive a pleno la era de la economía del conocimiento, donde los productos con alto valor agregado valen mucho más que las materias primas. El desafío pasa por crear nuevos puestos de trabajo calificado en las distintas regiones del país que permitan potenciar el talento local. La provincia del Chaco debe sumarse a esta nueva etapa con medidas para alentar la radicación de nuevas empresas relacionadas a la economía del conocimiento que, entre otras cosas, permite reducir los indicadores de pobreza de los países.
Según algunas estimaciones, la suma de actividades que forman parte de este complejo exportador, que sigue siendo uno de los más dinámicos de la economía local, podrían generar más de 200 mil puestos de trabajo de calidad en los próximos diez años, lo que permitiría además exportar productos por 15.000 millones de dólares en 2030. De ser así, se está ante una posibilidad que no se debe desaprovechar para generar el cambio estructural que la economía necesita.










