Riesgo de nuevas enfermedades aumenta con la deforestación
Son cada vez más las voces que alertan sobre la estrecha relación que existe entre las altas tasas de deforestación que se registran en distintas partes del mundo y la aparición de nuevos patógenos. Los expertos advierten que la tala indiscriminada de bosques facilita la transferencia de microorganismos capaces de producir enfermedades de animales silvestres a seres humanos. También observan que la acción desmedida del ser humano provoca una creciente pérdida de biodiversidad que podría, incluso, afectar la seguridad alimentaria en el planeta.
Uno de los últimos estudios en señalar el problema es el trabajo que reúne la investigación de 210 científicos de 42 países y que fue volcado en el informe titulado “El estado mundial de las plantas y los hongos 2020”, publicado esta semana por la New Phytologist Foundation, una organización sin fines de lucro con sede en el Reino Unido dedicada a la promoción de la ciencia de las plantas. El documento señala que casi el 30 por ciento de las plantas que sirven de alimento para la población mundial están en peligro de extinción debido a un cóctel peligroso de las sociedades actuales: el crecimiento desmedido de las ciudades, el auge de los monocultivos y el calentamiento global. Los investigadores coinciden en señalar que estos tres factores se combinan de manera peligrosa poniendo en riesgo creciente a la biodiversidad en amplias zonas del planeta, en un proceso que puede tener un impacto directo en la salud humana.
También la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió hace pocos días que las actividades humanas impactan tanto en la estructura como en las funciones de los ecosistemas y alterando la biodiversidad autóctona. “Algunas de estas alteraciones reducen la abundancia de ciertos organismos, propician la multiplicación de otros, modifican la interacción entre ellos y alteran las interacciones entre los organismos y sus entornos físico y químico. La manera en que se presentan las enfermedades infecciosas se ve influida por estas perturbaciones”, explica la reciente publicación de la OMS, en la que se indica además que entre los procesos que afectan a los reservorios y la transmisión de las enfermedades infecciosas cabe mencionar la deforestación; el cambio en el uso de los suelos; la gestión de los recursos hídricos, por ejemplo mediante la construcción de represas, los sistemas de riego, la urbanización descontrolada o la aglomeración urbana; la resistencia a los insecticidas químicos empleados para controlar ciertos vectores de enfermedades; la variabilidad y el cambio del clima”.
Por su parte, el biólogo del Instituto Nacional de Investigación del Amazonas (Inpa), Philip Fearnside, declaró a medios brasileños que el avance de la deforestación permite un mayor contacto entre la población humana y animales silvestres que albergan patógenos desconocidos con el potencial de infectar a las personas. En un trabajo publicado por la Academia de Ciencias de Brasil, Fearnside y otros expertos insisten en señalar que la tala de árboles en el Amazonas facilita la transferencia de diversos patógenos de animales silvestres a los seres humanos. “Tanto la simple proximidad como el consumo humano de carne de animales silvestres pueden permitir que los patógenos animales salten a los humanos”, advierte el estudio, sumando así nuevas alertas sobre una situación que no es nueva pero que se volvió de interés para la comunidad internacional a partir de la actual pandemia global de coronavirus (que registra más de 34,9 millones de casos y más de un millón de muertos en todo el mundo) cuyo origen se ubica en un mercado de animales de la ciudad de Wuhan, en China. Los científicos que estudian la expansión de la Covid-19 creen que los principales sospechosos de haber servido como anfitriones del virus y causar el brote inicial podrían haber sido murciélagos o pangolines de ese mercado. El biólogo Fearnside explica que, en rigor, el salto de un patógeno de un animal silvestre a un humano es un fenómeno recurrente en la historia de la humanidad ya que muchas enfermedades humanas se originaron en animales silvestres.
Pero ya en 2011, la película Contagio, del director de cine Steven Soderbergh, mostraba que la deforestación abre las puertas a la transferencia de patógenos de animales silvestres a los seres humanos. Es que el guionista de la película, Scott Z. Burns, consultó a varios especialistas antes de ponerse a escribir. En una entrevista reciente fue consultado sobre la Covid-19 y dijo que sentía cierta frustración porque los expertos llevan veinte años alertando de que algo como el coronavirus iba a pasar.










