Resguardo de la memoria
La nota del periodista Eduardo López publicada por Norte el 31 de agosto próximo pasado, titulada “Del país del sol naciente a la tierra del sol caliente”, nos movió a buscar el libro de Gaspar Ángel Rachz, Yoshio Terada. Memorias de un inmigrante japonés, cuya lectura había postergado en su momento.
Yoshio Terada cuenta su vida en un texto ameno que abarca desde su nacimiento en la ciudad de Kanzaki, Japón, en 1909, hasta casi el final de sus días. Inicia sus memorias cuando tiene 76 años.

Escribió, tal vez en etapas y en la medida en que los recuerdos acudían a él estas significativas palabras: “He decidido escribir mis memorias, ahora en que aun los recuerdos me son fieles, para dejar testimonio a mis hijos, nietos y generaciones posteriores del tremendo esfuerzo que hicimos quienes para mejorar la vida de nuestra familia decidimos dejar nuestros suelo materno y emigrar, alentados por sueños de grandeza y bienestar” (p.11).
El protagonista
Yoshio emigró con sus padres y hermanos en 1910 cuando tenía 1 año de edad. Regresó a su país en distintas oportunidades hasta afincarse definitivamente en la Argentina. Emprendió diversos trabajos: mozo de café, trabajador de la tierra y floricultor en Jujuy, donde conoció a su esposa, Juana Saito, y nació su primer hijo.
Fue empresario del transporte, mozo, socio y propietario de distintos cafés y bares, en Córdoba, Corrientes y Resistencia. En esta ciudad, el Bar “Los Bancos” (1936); y más adelante, (1950), el mítico Bar “La Estrella” con heladería y pizzería, que atendiera por varias décadas con su hermano menor, Hideo, fallecido tempranamente (1967), con su padre, su cuñada viuda, sobrinos e hijos. La historia de este bar, conocida y difundida en relatos, crónicas y hasta en un poema, lo tiene como protagonista destacado.

Su vida se extendió no solo a las actividades comerciales o empresariales, sino a otras, tales como promotor e integrante de asociaciones en torno a la colectividad japonesa en el Chaco. En 1938, fundó la Asociación Japonesa y, con el accionar de esta institución y “en coordinación con la embajada, logramos que vinieran al Chaco cuatro embajadores, seis cónsules y otras delegaciones oficiales y comerciales que fortalecieron los vínculos entre nosotros”.
Promovió el inicio de actividades deportivas como el juego del ping pong y la enseñanza del judo junto con referentes de esta ciudad, para lo cual contrataron a “un calificado profesor”. La creación de la escuela de idioma japonés significó un adelanto cultural trascendente, destinado no solo a su aprendizaje de la lengua, sino al afianzamiento de la identidad japonesa.
El libro
La obra está organizada en varios capítulos que tituló: Presentación, a cargo de su sobrina, Alicia Terada; Introducción; Origen del apellido Terada; Motivos para emigrar; Desengaño y viaje hacia nueva esperanza; Nuevo destino: Córdoba; Regreso a Japón; Mi regreso a la Argentina; Mi vida en este amado país; El reconocimiento y una Reseña periodística.
El texto de estas Memorias es ilustrativo y ameno, e invita a una lectura ininterrumpida. Es la historia de una saga familiar, en donde Yoshio Terada, el protagonista y narrador, da voz a todos sus miembros como sobreviviente de los caminos recorridos. Deja constancia de una vida trajinada y llena de vicisitudes; viajes de ida y de regreso que fueron hilando su travesía.
Este relato destaca no solo por su carácter testimonial, sino por los valores que surgen del mismo: laboriosidad, disciplina y esfuerzo. El agradecimiento a personas, instituciones y países por los cuales transitó, especialmente la Argentina, es una constante en el escrito.
La lectura, como un relato de viaje, incluye descripciones del paisaje por donde lo llevaron sus viajes; referencias históricas y geográficas de las ciudades visitadas o en tránsito; datos sobre puertos y aeródromos; observaciones tanto sobre el desarrollo económico como la pobreza; logros de la tecnología y el progreso; fenómenos meteorológicos y la diversidad de cultivos. La flora y la fauna, y hasta descripciones arquitectónicas, están presentes en su texto. No dejó de lado mencionar los sentimientos que lo acompañaron en el trato con los demás, la naturaleza humana, la bondad y solidaridad y los extremos del odio o el desprecio.
El capítulo final reúne notas periodísticas relacionadas con el quehacer y la personalidad de Yoshio: reseñas, noticias en torno al Bar “La Estrella” y a su vida pública, reconocimientos, visitas de embajadores y cónsules y entrevistas con gobernadores del Chaco por mencionar parte de ese material ilustrado con fotografías que testimonian su trayectoria. Otras imágenes aluden a su familia, viajes y el reconocimiento que le hiciera el emperador Hirohito por sus importantes servicios a la comunidad japonesa del medio.
Soshio Terada falleció en Resistencia el 1 de septiembre de 2000, a los 90 años. La ciudad lo recuerda como ciudadano destacado, en el antiguo edificio del Bar La Estrella, hoy El viejo Café, con una placa que lleva su nombre: Esquina Yoshio Terada.
* La autora es integrante de la Junta de Estudios Históricos del Chaco.










