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Érika Ender: plasmando sentimientos

La cantante y compositora panameña lanza su disco solista MP3-45 . A tres años del furor de " Despacito" , canción de la que es coautora, hablamos sobre su vida y prolífica carrera.

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Érika Ender.

Érika en vos confluyen múltiples nacionalidades ¿Me contás cómo es ese crisol de razas? 

Para mí es una maravilla porque si te pones a mirarlo con lupa al final lo que importa es la esencia. Crecer en un hogar tan múltiple en su cultura, me ha enseñado el lenguaje del amor sobre todas las cosas. Tuve el honor porque puedo mirar al mundo como una sola casa, al final el único lenguaje común era el de la música y del amor. Somos lo mismo en esencia, pero al final es una misma lengua que está hablando otro idioma, es un mismo cuerpo que baila otro ritmo, siempre lo digo porque es respetar las formas de ver la vida. Todos somos uno. 

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Érika Ender.

¿A qué edad comenzaste con la música y cuándo te diste cuenta que iba a ser tu sustento? ¿Hubo acompañamiento familiar en tus decisiones? 

Vengo de dos padres altamente espirituales y me dieron las herramientas para tener el suficiente amor propio -no digo ego-, autoestima y la suficiente empatía para darme cuenta que amándome y haciendo lo que a mí me gusta podía hacer una diferencia que cambiara la vida de alguien más. Han sido herramientas con las que he caminado toda mi vida. La autoestima y la empatía han sido herramientas con las que he caminado a lo largo de mi vida. ¿Cuándo me di cuenta? Yo creo que desde que nací y siempre lo digo en broma, pero mi mamá dice que se asustó mucho porque habían pasado 2 minutos 45 desde que yo había nacido y no lloraba, y un niño tiene que llorar apenas sale del vientre de la madre. Entonces, le digo que era porque yo estaba buscando la nota perfecta para entrar en el mundo, porque quería hacer mi entrada estelar. 

Desde chiquita, desde los 2 años, cuando alguien llegaba como visita a la casa yo les decía: “por favor pasen a la sala que hoy tengo un show nuevo”. O sea, nunca me imaginé haciendo otra cosa. Lo que sí fue un nuevo descubrimiento en mi vida fue la composición, que salió a partir de los 9 años, y creo que venía alimentada de esa multiculturalidad de mi hogar y que en mi casa mi papá era la música. Empecé entonces a juntar letras y melodías, y ya luego en la adolescencia me desboqué, porque entre los noviecitos y las historias con las amigas y la escuela, que me iba mal en matemáticas y todo, resultó ser el arte un desahogo maravilloso. 

La vena tanto de la música cantada e interpretada como de la composición fueron mis compañeras hasta el día de hoy. 

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Érika Ender.

Hay una cosa que me sorprende: siempre decís que tanto las alegrías y los dolores los transformás en arte. ¿Hablamos de eso?

Yo creo que es el mejor regalo que Dios nos pudo haber dado, el saber cómo traducir pensamientos y sentimientos a letras y melodías, y que no solo me sirvan a mí porque sería muy egoísta que yo solo me quede escribiendo sobre lo que me pasa a mí sin entender que lo que me sucede a mí también les pasa a otros. 

Sabemos que el mundo es manejado, en un alto porcentaje por hombres. ¿Qué sucede cuando estás dentro de las mujeres más influyentes de Latinoamérica de acuerdo a Forbes, cuando estás en el Salón de la Fama, cuando tenés 7 premios Guiness, muchos Grammys?

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Érika Ender

Mira, lo primero que sucede es que uno puede comprobar en carne propia que un género no te define. A lo largo del tiempo ha definido la industria, que los productores son hombres, que los compositores son hombres. Yo no tengo nada en contra de los hombres, siempre lo digo. Tengo agradecimiento por los hombres, porque la gran mayoría de las personas que me han dado oportunidades en mi vida, tanto de que graben mis canciones como producirlas han sido hombres. Yo aprendí con el tiempo y la experiencia la importancia de poder generar resultados, colaborar en el camino, utilizar el talento que uno tiene y las capacidades, no desde el ego, sino desde el bien común cuando se está haciendo un proyecto y poder hacer que los resultados hablen por sí solos para que independientemente de que seas hombre o mujer, se abran las puertas. Eso me ha tocado también. O sea, primero me toca agradecer las herramientas que me dieron en casa de cómo ver el mundo, pero también me di mucho contra pared en la calle y cada vuelta me fue definiendo y se fue convirtiendo en una lección de vida que me enseñó a hacer ciertas cosas de una forma natural como esa. 

Entonces, también le digo a la gente que el ser feminista para mí es poder demostrar mis capacidades y dar un paso al frente. No es ser menos femenina, ni ser agresiva o atacar a ningún hombre. Yo soy un ser humano tan humano como tú. Y pasé por mis dificultades y mis pruebas, y con determinación, perseverancia, con trabajo y con talento, lo hice. Si yo lo hice, tú también lo puedes hacer. 

¿En qué rol te sentís más cómoda? ¿Intérprete, compositora, actriz, productora, presentadora de TV, show-woman? 

Yo me siento más cómoda como ser humano. Yo no soy un personaje, soy lo que tú vez. Hay una congruencia a largo del tiempo. Me enseñaron a utilizar mi talento con un propósito. Lo que más me hace feliz es que mis talentos los puedo utilizar para marcar la vida de otras personas y para hacer el bien, y eso es grandioso. 

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Érika Ender.

¿Qué significa “Despacito” en tu vida? ¿A qué atribuís que haya tenido y que siga teniendo un éxito descomunal, que haya roto todas las fronteras?  

Desde mi perspectiva, es una canción que venía con una misión. Yo veo la vida desde una forma más metafórica, como buena compositora. Despacito, solo el nombre de la canción refleja la forma en que yo he creado mi carrera. Todo lo que logré fue despacito, cada uno de los pasos han sido ganados con una lección detrás. Despacito fue la cumbre de una de las montañas de las cordilleras que me ha puesto la vida. El año que salió a la luz Despacito -2017-, se cumplieron 25 años de mi carrera, saqué un disco muy personal vinculado a mi vida “Tatuajes”; entré al Salón de la Fama de los Compositores Latinos como la más joven de la historia. Me marcó de muchas maneras, no existen géneros ni parámetros que te definan, siendo una mujer se pueden hacer cosas y puedes inspirar a otras. Para mí, Despacito fue muchas cosas, no puedo decirte una. Me abrió las puertas a otros mercados con los que siempre había querido trabajar, fue una canción que rompió todos los récords en la historia de la música. La verdad, no lo vimos venir y hay que tomarlo con agradecimiento. 

La música siempre es sanadora, emociona, eleva y cuando por primera vez escuché tu composición “Cosas que echo de menos” fue algo sublime. Solo tu voz sumada a las imágenes es algo hermoso. Es un himno balsámico en esta época de pandemia que nos toca vivir. La compusiste en diciembre de 2019 pero es como que supieras que algo iba a pasar. 

De verdad, ¡qué profundidad que tienes tú! Muchísimas gracias por tener ese ojo que observa más allá de lo que otros ven, porque realmente a la hora de hacer el vídeo lo primero que pensé fue que yo no quería aparecer. Quiero que la gente pueda ver su historia reflejada, porque ahora es la historia del mundo entero, y me fui un pasito para atrás y dejé que se contara por sí sola de la forma en que estaba sucediendo. La canción fue escrita, como bien dices, en el 2019 y creo que fue mi eterna forma de observar el mundo. Yo vivo en eterna observación. Y voy escribiendo lo que observo y me daba cuenta de cómo los valores estaban completamente invertidos. Me senté una tarde con dos colegas a los que quiero y les dije: Estoy cansada de ver cómo la gente no se da cuenta de que está en la rueda del hámster, de que los valores están invertidos, de que estamos endiosando cosas que no tienen ningún tipo de profundidad y que hoy en día valen más los likes que los abrazos, de que todo el mundo piensa en sí y no piensa en el bien común. De qué manera estamos involucionando, mientras más evolucionamos a nivel tecnología y a nivel materialista, a nivel del consumismo económico. Y me quedé con eso adentro y dije no, no me puedo quedar con esto adentro. Hagamos una canción que hable sobre eso, sobre esas cosas que antes existían y nos llenaban el corazón de alguna manera, que son esas cosas esenciales. 

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Érika Ender.

Como filántropa, fundaste “Puertas Abiertas” en esa búsqueda de transformar vidas, ¿me contás sobre el proyecto TALENPRO? 

La Fundación viene desde el 2009. Porque fue un año complicado en mi vida, por así decirlo. Ese año yo pierdo el útero y justamente antes de perderlo ya había hecho la Fundación, porque desde toda la vida dije quiero hacer algo donde pueda sembrar el bien en los niños, porque por experiencia propia sé que mi mamá y mi papá nos pusieron un chip en el cerebro y en el corazón que nos hace mirar el mundo desde un lado responsable. 

Y quería poder compartir esas herramientas que tuve la suerte de recibir en mi hogar, con otros que no la tienen, para que de una forma u otra, teniendo amor propio, empatía, teniendo el entendimiento de que todos venimos con un talento y que si lo utilizamos con un propósito podemos hacer una gran diferencia no sólo en nuestras vidas, sino en el resto de las personas. 

Entonces justamente ese año ya venía con unos fibromas en el útero que luego terminó quitándome el útero por completo y me quitó la posibilidad de ser mamá. En la Fundación encontré mi forma de ser mamá y empecé a trabajar con mucha más fuerza en pro de la niñez y de la juventud. Comenzamos con todo para erradicar el trabajo infantil, concientización, talleres para ayudar a los chicos. Abrimos unas salas que se llamaban “Las aulas de los sueños” a nivel nacional, donde niños de muy bajos recursos o que habían sido rescatados del trabajo infantil, iban y pasaban sus horas después de haber sido restablecidos en sus escuelas para no regresar a sus casas donde eran abusados o que sus padres no los volvieran a mandar a la calle, les enseñábamos música, instrumentos o baile para que a través del arte pudiéramos salvar muchas vidas. Esa era la intención. Luego de eso, en el 2014 a mí me toca ir al basurero de mi país, Cerro Patacón, para hacer labor social. Esta actividad se la debemos, tanto mi hermana como yo, a mis padres, que siendo médicos por servicio y siendo seres altamente espirituales, nos enseñaron a ver primero del otro lado. Cuando voy allí me encuentro con que la gente vive en ese basurero y nunca había visto tanta miseria. Y me encuentro con una niña de 6 años en sillas de ruedas a la que los ratones le habían comido los deditos de los pies. Y cuando ella me miró me dijo: “tía, yo lo único que quiero es salir a pasear porque yo nunca he salido de aquí”. Situaciones desgarradoras. 

Cuando yo voy bajando el cerro me topo con la escuelita en la que los niños de ese basurero estudian -que era para mí otro basurero-. Entonces, yo dije, no lo puedo permitir, o sea, permitirme ver algo así y no hacer algo, y más siendo una persona conocida y que tiene conexiones, sobre todo en mi país, que puedo hacer algo para mejorar la vida de los demás, tratar de ayudarlos a que encuentren un camino y darles las herramientas para que ellos sólo puedan pescar su propio pescado. 

Cuando yo vi esa escuelita, dije: déjame por lo menos ver de qué manera arreglo esta escuela para que estos niños estudien en un lugar mejor y puedan ser alguien en la vida. Porque la educación es la que te saca de la mediocridad. Y aquí nace TALENPRO, por eso te cuento toda esta historia, porque pensé ¿cómo hago para poder arreglar esta escuela? Y sumé varias cosas: la cantidad de gente que nos escribe a la oficina diciendo escucha mis canciones, yo quiero cantar, cómo hacemos. Y dije bueno, vamos a hacerle a Panamá una plataforma donde la juventud se pueda expresar, donde podemos tomarlos en una edad vulnerable porque todavía son maleables para el bien. Donde también la autoestima, por el bullying y más en la adolescencia, están por el piso, que se los pueda empoderar a través del arte; y que tú entiendas que tu talento tiene un propósito y puede cambiar las vidas alrededor. 

Entonces, hay cuatro categorías donde los chicos expresan su arte en cadena nacional, porque es un proyecto a nivel nacional. Pero tienen que volverse líderes de sus escuelas, hacer que sus colegas formen parte de una brigada que los apoya a lo largo del concurso, y además de ser calificados por la expresión artística, son calificados por el lado humano. Entonces, nosotros les damos talleres y herramientas para la vida y los hacemos hacer labor social en pro de una escuela primaria en necesidad. La primera escuela que arreglamos fue esa y cada año arreglamos dos escuelas. 

En otra entrevista expresaste que tu vida no es una montaña, que no llegaste a la cima, tu vida es una cordillera con picos que suben y bajan, ¿profundizamos un poco?

Yo creo que uno nunca puede creer que se las sabe todas y todos los días sigue siendo un eterno observador y un eterno aprendiz, que lo que uno aprende lo tiene que compartir con los otros. 

Eso sí, no se lo puede quedar o llevárselo solito. Pero sí creo que la gente tiende a decir mi vida es una montaña, y yo cuando ya llegué al pico ya voy en bajada. Creo que al final no podemos medir la vida por una sola montaña, porque la vida está tan llena de aprendizajes distintos, que sería muy egoísta solamente llevarlo a una sola historia. En mi caso, yo siento que, como te decía hace un momento, Despacito, fue el pico de un momento en mi carrera, sobre todo en el mercado latino, y ese pico me llevó al mundo. 

Ahora yo tengo que tener la humildad, para volver a bajar esa montaña y entender que en el resto del mundo lo que hice fue pegar una canción. Si, la más importante o como lo quieran llamar: la que más ha roto récords. Pero yo tengo que tener la humildad de volver a aprender otras culturas, de volver a juntarme con otras personas, de entender como otros ven el mundo para reformular la historia, para rehacerme, reinventarme y empezar a escribir para otros. 

Creo que todo en la vida es así. Cada aprendizaje trae una recompensa. Y luego hay otra cosa que hay que aprender y para aprender algo muchas veces te das un golpe, te caes, te raspas y tienes que volverte a parar. Eso viene siendo para mí los valles: los aprendizajes. Los valles para mí son los golpes hasta cierto punto y las bajadas en la humildad y en el ego con nuevas circunstancias que te enseñan algo. Y los picos vienen siendo el aprendizaje y la recompensa. 

¿Érika hablamos de tu nuevo lanzamiento MP3-45? 

Este nuevo disco complementa dos conceptos: “la vieja Érika” y la “Érika vanguardista”. El nombre conjuga dos formatos musicales distintos (el digital y el del vinilo) y será editado de ambas formas. 

MP3- 45 es un álbum conceptual multilingüe que busca expandir a más culturas, lo que como autora e intérprete pienso. 

No hay en el disco un género específico, sino todo lo que soy. Por eso me gusta tanto este proyecto: porque es tan personal. En MP3-45 está toda mi niñez, mi juventud, la multiculturalidad de mi hogar. Toda esa música se escuchaba en casa y terminó estando en el disco duro de la niña y ahora lo vuelco en un disco que tiene lado A y lado B.  Son mis propias historias expresadas en episodios sonoros y visuales. 

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