Orígenes del Centro del Menor en Las Breñas
La entidad conocida como Centro de Integración y Fortalecimiento Familiar 13 “Hermana María Dolores”, supo llamarse Centro del Menor y la Familia o Casa del Sol, pero siempre llevó el nombre de María.
En el cementerio San Rafael Arcángel, muy cerca de la cruz mayor, descansan los restos de María Ottavini de Ridolfi, fallecida en Las Breñas el 4 de octubre de 1976, a los setenta y un años de edad. María llegó a nuestra ciudad en septiembre de 1967, proveniente de Italia. Había nacido en Matelica, provincia de Macerata, región de Marche, el 7 de junio de 1905. Tras enviudar ingresó en la Congregación de María Pía Benati y entregó su vida al servicio de los más pobres y necesitados.

En carta de octubre de aquel año, decía: “He hecho un buen viaje, no he sufrido el mal de mar y he llegado desde Génova a Buenos Aires en perfecto estado. Pero he cumplido la última parte del viaje de modo… desastroso: en tren, dos días y tres noches tremendas… a Charata, vinieron a buscarme muchas personas (para hacer un ingreso triunfal) y finalmente el 19 de septiembre he entrado en mi nueva casa”. Aquel “finalmente” expresaba toda su felicidad por haber llegado a la meta añorada después de su partida de Moie en septiembre.
Sacerdotes y religiosas italianas
La creación de la diócesis de Sáenz Peña, el 12 de agosto de 1963 por decisión del Paulo VI hizo necesario que sacerdotes y religiosas vinieran a cumplir su labor misionera en el amplio espacio territorial que hasta entonces había dependido de monseñor Agustín Marozzi, con sede en Resistencia.
Monseñor Italo Severino Di Stefano, obispo de la nueva diócesis, tomó posesión el 19 de abril de 1964. Tenía jurisdicción sobre un extenso territorio de 71.383 km2. El 8 de marzo de 1962 se había creado la parroquia de San Miguel Arcángel de Las Breñas, hasta entonces dependiente de Charata. El primer párroco designado fue Emilio Chernard, quien permaneció hasta el 24 de marzo de 1965, cuando fue destinado a Presidencia de la Plaza. En algún tiempo fue acompañado por el padre Juan Huet, ambos de origen canadiense. En 1964, durante el Concilio Vaticano II, monseñor Di Stéfano tomó contacto con el clero italiano, entre ellos con el obispo de Fossombrone, región de Marche, procurando motivar a sacerdotes y religiosas para que viajaran al Chaco a la nueva diócesis.

Como resultado de esas conversaciones, llegaron a Las Breñas en abril de 1965 los primeros sacerdotes italianos: Renato Giardini, Marcos Chiarucci, Fabio Subisatti y Franco Cechini, acompañados por monseñor José Batistón, no como obispo, sino como sacerdote. Los curas Renato Giardini (el mayor del grupo) y Franco Cechini quedaron en Las Breñas.
Giardini se desempeñaría como párroco de Las Breñas desde su llegada en 1965 hasta su regreso a Italia, en 1970, en forma imprevista luego de cuatro años de intensiva labor pastoral que cumplió acompañado de las Hermanas Misioneras de la Eucaristía, también italianas. Las Hermanas se ubicaron en la casa del Hospital, luego pasaron al inmueble del Obispado en Mitre y 25 de mayo, y más tarde a la casa sobre 25 de mayo.
El inmueble de la esquina, de 25 x 50 m, perteneció a la familia Lerithier-Sauvage y doña Margarita, mujer de fe y permanente colaboradora de la iglesia, lo donó, al enviudar, al Obispado. Allí funcionó por varios años el Hotel Francés, más tarde alquilado a don Juan Korovaichuk, quien siguió un tiempo con ese rubro.
Las misioneras desarrollaron una interesante labor que se extendió en la zona urbana y en todo el amplio departamento 9 de Julio. Todas tenían ocupación laboral diaria que complementaba su vida espiritual. Una atendía el ropero del hospital; otras preparaban la comida; se ocuparon del internado de señoritas y del Jardín de Infantes “María Pía”, contiguo a la Capilla de Itatí.
María Ridolfi llegó a Las Breñas tras un tiempo en África. Era farmacéutica, por lo que de inmediato prestó servicios en la farmacia del Hospital 9 de Julio. Preparaba ungüentos, comprimidos y jarabes según las peticiones de los médicos para aliviar a los enfermos carenciados. Como decía el inolvidable Dr. Jorge Zoloff Michoff, “la medicina, más allá de los conocimientos que exige para el cumplimiento del deber, cura a veces, calma a menudo y consuela siempre”.

Desde su lugar, María Ottavini de Ridolfi sintió las necesidades de los niños más humildes, por lo que presentó el proyecto que sería su sueño hasta el momento de su imprevista muerte. Algunos vecinos gestionaron ante el gobierno local la comprensión de sus ideas, pero otros criticaron sin advertir el significado de aquella idea. Tenía la convicción de que debía ofrecer su trabajo en favor del proyecto y hasta su sueldo en el hospital donaba. Quería que Las Breñas tuviera un hogar capaz de atender a niños pobres y abandonados. Buscaba un matrimonio de fe dispuesto a ofrecer ayuda escolar y espiritual a diez o doce niños. En eso residió su sueño: un hogar para niños solos, objetivo que no vio cumplido en su totalidad y no todos comprendieron la dimensión de su entrega.
Se constituyó una comisión de vecinos en 1972, integrada por Alberto Brugnoli (h), el ingeniero Emilio Druzianich, Sixto Aranda, Dolores Conesa de Incoff, Rosa Pacce de Albarrán, Guillermina Tello de Brugnoli, Jorgelina Clavero de Margara, Noemí Barbaressi de Beker y por ella misma. Contó con la predisposición y el aporte profesional de Estela Molero de Nazzetta, asistente social del Hospital 9 de Julio, con quien compartía el sueño del proyecto, a la luz de las nuevas corrientes sociales y de familia.
No fue sencillo compatibilizar ideas en la comisión. Se acordó organizar una institución con atención de tiempo parcial, a fin de superar la idea del orfanato. Los niños concurrirían a la primaria y en el centro tendrían actividades complementarias de apoyo escolar con desayuno, almuerzo y merienda, idea que aparecía más afín a su inspiradora, que esperaba conseguir siempre una familia sustituta, un matrimonio que diera testimonio de su compromiso.
Su relación con Mani Tese, ONG con sede en Milán, le posibilitó recursos económicos para adquirir la tierra en un lugar próximo, “una bella casa de ladrillos (que haré agrandar), dos pozos, plantación de naranjos, arboledas para sombra y toda pampa para cultivar…”, como decía en carta enviada a una amiga en Italia, reconociendo que estaba cerca de la escuela y de la iglesia.
La decisión de María Ridolfi allanaba el camino para la concreción de la obra. Adquirió el inmueble privado porque la parcela de tierra fiscal municipal disponible estaba distante de las escuelas, carecía de mejoras y no disponía de agua. El 8 de abril de 1974, María formalizó la compra a la sucesión de Bautista Carlé de ocho hectáreas, declarando al mismo tiempo que transfería el inmueble a la entidad “Comisión Pro-Hogar Familiar para Niños Solos”.
Durante los años que vivió en Las Breñas, María no dejó de gestionar y de requerir asesoramiento para su propósito. Fue muy importante la contribución profesional del Ingeniero Víctor Prock, quien la ayudó con plantaciones de frutales, principalmente cítricos, y con la construcción de un galpón para cría de aves. En cuestiones legales, contó con el asesoramiento del Dr. Enrique Antonio Grbavac.
La Municipalidad colaboró en la apertura de la calle de acceso, los postes para el alumbrado y la extensión de la línea eléctrica. El 27 de enero de 1975 el gobernador aprobó el estatuto del Hogar Familiar para Niños Solos y otorgó la personería jurídica 139. Los estatutos del Hogar, que María llevó al vicecónsul de Italia para su consideración, declaran como fines “proveer de hogar familiar a niños de ambos sexos abandonados por los padres, o totalmente desamparados, para hacerles vivir con una educación tipo familiar y dar a ellos el aprendizaje de un trabajo para que puedan integrarse en la sociedad en plena dignidad y responsabilidad (…) promover el acercamiento de la comunidad hacia la Obra o a la inversa (…) coordinar su acción con otras instituciones que puedan contribuir a la realización de sus finalidades…”.
La comisión directiva de la asociación civil estaba integrada por: Rosa Pacce de Albarrán (presidente); Jorge Damilano (vicepresidente); Wilma Martínez de Aranda secretaria); Juan Specchia (prosecretario); Dolores Conesa de Incoff (tesorera); Juan Carlos Incoff (protesorero); Aníbal Luzzi, Alberto Brugnoli (h), Carmen Paulí de García, Guillermina Tello de Brugnoli, Rosa Albarrán de Vila (vocales); Sixto Aranda, Oscar Becerro (revisores de cuentas), Marcos Chiarucci y Ana Rossi (asesores espirituales); Enrique Antonio Grbavac (asesor legal).
En carta a una amiga en julio de 1976, María decía: “…estoy verdaderamente un poco cansada, ya por los años que pasan inexorablemente, ya por la lejanía de todos los afectos, ya por el pensamiento siempre constante para mi familia distante… Sigo estando aquí por la obra que estoy haciendo, ¡pero cuánto me cuesta en todo sentido! Un día podré contarte…”. Cuando mucho aún había por hacer, María murió, el 4 de octubre de 1976. Tenía 71 años y ya no regresaría a su patria.
La muerte de la inspiradora y fundadora del “Hogar Familiar para Niños Solos” produjo gran incertidumbre y preocupación sobre el futuro de la obra. El 6 de junio de 1977 asumió como comisionado de Las Breñas el suboficial mayor retirado Edmundo Ramírez, y el 7 de agosto, Día del Niño, el gobierno de facto inauguraba el Centro del Menor y la Familia “Hermana María Dolores”, acto al que asistieron el secretario del Menor y la Familia, Florencio Manuel Varela, en representación del gobierno nacional, e importantes autoridades provinciales. El terreno permanece aún hoy ocioso en gran parte, ya que solo se utiliza una hectárea para sus finalidades específicas. La Comisión directiva pasaría a cumplir, con el tiempo, funciones semejantes a las de las cooperadoras escolares.
De ese modo, y a tan solo a diez meses de la muerte de María Ridolfi, empezaba a funcionar una institución cuyo personal dependía directamente del Ministerio de Desarrollo Social provincial. Su primera directora, Lara Delfina García; secretaria, Isolina Cortés; asistente social, Estela García de Jacquet; celadores: Ramona Herrera, Silvia Temprano, Evelina Espeso de Carrizo; mucamas: Nilda Hortensia Guillar de Soto, Isabel Vallejos de Montenegro; cocinera, Luisa Gallego de Romero; ayudante de cocina, Eduarda Aylán de Araoz; Maestranza: Valdivia Lagoria. Se sucederían en la dirección, seguidamente Estela García de Jaquet, Estela Di Pietro de Verti y actualmente Alejandra Fernández.
Desde la tierra de María Ottavini de Ridolfi, su sobrina Tizziana Tabossi, su amigo Franco Cechini y el profesor Stefano Campolucci continúan estudiando cómo ha sido la vida de María Ridolfi en los últimos años fuera de su patria y en tierras chaqueñas. Tras esas huellas, efectuaron recientes entrevistas via zoom a autoridades de la institución, solicitando datos y aportes históricos documentales y testimoniales sobre el carácter de la obra y los valores de aquella visionaria que en 1976 fue llamada por el Señor a descansar bajo el cielo de Las Breñas.
*El autor es miembro de número de la Junta de Estudios Históricos del Chaco.










