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Pymes: licencia para administrar

James Bond es un personaje ficticio creado en 1953 por el novelista inglés Ian Fleming. El agente encubierto protagoniza una serie de novelas, películas, cómics y videojuegos.

Sebastián Latashen
Por: Sebastián Latashen

Su profesión le otorga un carácter misterioso, derivando en el hecho de que, aunque nadie sepa exactamente qué hace, todos esperen que les resuelva sus problemas. Algo similar sucede con los licenciados en administración, dado que muchos desconocen sus competencias, pero acuden a ellos con fe de que sus artilugios los sacarán de apuros.

Es así como, quienes estudiaron esta hermosa carrera, más de una vez se han encontrado con demandas como ¿podrías hacerme una publicidad?; ¿qué categoría de monotributo me conviene?; lleva los legajos de la gente y organiza el evento de fin de año; o ¿dónde me aconsejas invertir mi aguinaldo? Como se ve, y siguiendo al referente académico Henry Mintzberg: “La administración es, sobre todo, una práctica donde el arte y la ciencia se encuentran”.

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En consecuencia, sin llegar a ser operadores secretos, estos idóneos tienen licencia y capacidad para gestionar conflictos de diversa índole, comunes en la cotidianeidad de cualquier organización, a la vez de prevenir problemas y anticipar soluciones.

Ahora bien, ante la pregunta de ¿por qué contratar a un profesional de la administración, si no se precisa de su firma para aprobar balances, ni para certificar documentos, o comprobar datos de tipo alguno? Pasaré a detallar los motivos que justifican el aporte de valor realizado por esta profesión en el interior de una compañía. Como primera medida, cabe destacar que los licenciados en administración no solo actúan en las empresas, sino que igualmente se desenvuelven muy bien en el Estado o en los entes sin fines de lucro.

Esto quiere decir que su objetivo principal no es generar dinero, aunque si manejar recursos. Dicho esto, resta explicar algunas de sus funciones. Empecemos entonces remarcando su aporte en los roles gerenciales. Allí, un administrador actúa como asesor o directivo y diseña y evalúa funciones de planeamiento, conducción y coordinación.

Este liderazgo implica al mismo tiempo dirigir y supervisar al grupo de personas que le apoyen en sus tareas. Por otra parte, en las áreas de recursos humanos, están calificados para las tareas de selección y administración de personal, descripción de puestos, el potenciamiento de equipos, la circulación de información, la inducción de los nuevos miembros y la optimización de la cultura organizacional. Asimismo, en el plano comunicacional, sirven de enlace entre la gerencia y el resto de los empleados.

Del mismo modo, tienden puentes entre la organización y los actores de su entorno. Conjuntamente, se desempeñan en las iniciativas de responsabilidad social empresarial, llevando los valores y la filosofía de la firma por fuera de sus cuatro paredes. Pero, vale aclarar, la administración no se trata sólo de una disciplina social. Pues, una gran porción de su acervo forma parte de las ciencias económicas.

Por tanto, los egresados en este campo pueden formular presupuestos, evaluar gastos y costos, definir precios y márgenes de ganancia, procurar el ingreso de capitales y analizar la conveniencia financiera de una inversión. Como si todo esto fuese poco, este oficio supone experticia en procesos de logística, producción y comercialización.

Esto incluye el armado de manuales de procedimientos, el planeamiento estratégico, el acompañamiento del crecimiento, la gestión de compras y ventas y, por supuesto, la habilidad estrella, es decir, la confección de planes de negocio. Esto último refiere al ejercicio necesario para dar vida a las ideas comerciales.

En tanto, abarca desde la definición de la visión y la misión, hasta las estrategias utilizadas para alcanzarlas, pensando entre medio en la adquisición de los recursos necesarios, la determinación del público objetivo y la definición de la propia impronta. Por último, es menester remarcar que las labores de los administradores son más positivas en su carácter preventivo que paliativo.

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Por consiguiente, conviene incluirlos en las nóminas iniciales de todo proyecto empresarial. Esto a fin de evitar contrariedades que bien podrían no suscitarse nunca si se contase con la anticipación proveniente de un estudio profesional pormenorizado. Más bien serviría destinar tiempo, energía y dinero en la mejora constante del negocio.

Lo antedicho demuestran que los licenciados en Administración constituyen un arma infalible con licencia para matar a las contingencias, las incertidumbres y las amenazas del mercado. En palabras de Jack Welch, gran gerenciador de empresas de la talla de General Electric.

“La administración trata acerca de la gestión en el corto plazo, mientras se desarrollan los planes a largo plazo. En definitiva, estimado lector, como bien nos enseñó el agente 007, el mañana nunca muere. Por ello, lo invito a buscar colaboradores licenciados en administración que lo ayuden a anticipar hoy lo que sucederá en el futuro, planificándolo y llevándolo a la realidad.

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