Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/196310

La disputa por la presidencia del BID

El abogado estadounidense Mauricio J. Claver-Carone fue elegido como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) durante una reunión virtual que celebró la asamblea de gobernadores del banco de desarrollo regional.

Es la primera vez en la historia del BID que un norteamericano ocupa el máximo cargo en esa entidad, que dispone de más de 12.000 millones de dólares al año, lo que la convierte en la principal fuente de financiamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe. La candidatura de Claver-Carone a la presidencia del BID fue impulsada por el propio Donald Trump, quien de esta manera logró imponer su candidato y romper con la tradición según la cual el titular de esa institución debía ser un latinoamericano y el vicepresidente, un estadounidense, costumbre que se respetó desde la creación del organismo en 1959 hasta la fecha.

La decisión de Argentina de retirar la candidatura de Gustavo Béliz contribuyó a destrabar una elección que lo tenía entre los favoritos y que finalmente se cerró con 30 votos a favor del candidato norteamericano y 16 abstenciones, entre ellas la de nuestro país.

El nuevo presidente asumirá el próximo 1 de octubre y su mandato al frente del banco regional se extenderá por un período de cinco años, con posibilidad de reelección. Claver-Carone es actualmente asesor del presidente Trump y tiene estrechos vínculos con el senador republicano por Florida de origen hispano, Marco Rubio, una figura que es conocida por sus duras críticas al gobierno de Cuba y a las políticas de acercamiento hacia la isla que inició el ex presidente demócrata Barack Obama; críticas que, por supuesto, también comparte Claver-Carone, tal como se puede leer en varios artículos periodísticos que escribió para medios norteamericanos donde expresó además su rechazo al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Distintos analistas del escenario internacional coinciden en señalar que la elección de Claver- Carone al frente del BID tiene como trasfondo las elecciones presidenciales estadounidenses que se celebrarán en noviembre próximo y en las que Trump buscará su reelección en una contienda electoral que tiene como rival al demócrata Joe Biden.

Por otra parte, los observadores remarcan que el interés de EEUU por la presidencia del banco regional también está relacionado con la necesidad de incrementar su protagonismo y poder de decisión frente a la estrategia de China de profundizar la relación con América Latina y el Caribe a través de distintas líneas de créditos que ya venía otorgando a países de la región.

Es que Pekin, como toda potencia en proceso de expansión, necesita contar con aliados que le garanticen el suministro de materias primas y recursos sobre todo en la etapa pospandemia. Pero eso no es todo.

También es clave para el gigante asiático asegurar la colocación de sus productos y, en ese sentido, la estrategia que viene desarrollando desde hace varios años consiste en ofrecer inversiones para infraestructura de puertos con el fin de agilizar el comercio bilateral con varios países de la región. En el actual contexto internacional, el BID juega un papel clave en la recuperación de las economías de la región.

En mayo, el banco anunció la decisión aumentar los recursos disponibles para atender la crisis y consecuencias que se deriven del contagio del coronavirus en América Latina y el Caribe y dispuso un incremento de 3.2 mil millones de dólares adicionales a lo ya estipulado en materia de préstamos para 2020, con el fin de aportar nuevas medidas de protección a poblaciones vulnerables, apoyo al empleo y a la producción, y a políticas fiscales que ayuden a contrarrestar los efectos provocados por el Covid-19.

En rigor, otras entidades similares que operan en otras regiones del mundo también adoptaron medidas de ese tipo. Por ejemplo, el Banco Asiático de Desarrollo anunció en abril que destinará a los países en desarrollo de esa región 20.000 millones de dólares, triplicando de esa manera los 6.500 millones de dólares previstos antes de la pandemia.

Por su parte, el Banco Africano de Desarrollo puso en marcha un fondo de emergencia de 10.000 millones de dólares para ayudar a los países del continente a luchar contra el coronavirus, mientras que el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo decidió lanzar ayudas financieras por 1.000 millones de euros en respuesta al Covid-19. Los países de la región esperan que en esta nueva etapa el BID sea una herramienta para poner en marcha un importante plan de obras que ayude a las naciones del continente a recuperar sus economías. Ojalá que así sea.

Temas en esta nota

Editorial