Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/196080
Despedir a un ser querido en el peor momento

Cómo se adecuaron las funerarias en pandemia

Poner límites al contacto físico en medio del dolor, humanizar nuevos protocolos y gestionar contrarreloj, los mayores retos de la actividad.

Sin contagios registrados en tres funerarias de Resistencia, cuatro entrevistas ayudan a comprender cuánto cambiaron las prácticas en uno de los sectores más sensibles de la vida de las personas.  

Hasta que haya una vacuna contra el Sars-Cov-4 los trabajadores de cocheras, salas velatorias, crematorios y cementerios conviven con potenciales víctimas de coronavirus de manera permanente.  

Para referirse a su tarea incluso antes de la pandemia Jorge Osuna, gerente de Cochería del Paraná, ya la resumía como “a un ajedrez diario”. Con una parte de licencia -por ser grupo de riesgo- asegura que no se modificó sustancialmente la distribución del equipo y que los decesos de los últimos seis meses se vinculan con problemas respiratorios con orígenes semejantes a los de años anteriores.

El servicio de sepelio se contrata en forma particular, a través de una obra social en convenio con cámaras de empresas fúnebres y como afiliado de Previsora del Paraná.

Lo que cambió es cuando reciben un certificado de defunción que dice ‘por’ o ‘con sospecha de Covid-19’; ahí empiezan los inconvenientes. “Lo que hicimos fue determinar un protocolo de patologías asociadas a cuadros respiratorios y pulmonares, que son las que de mayores posibilidades de que tengan el virus”, explica.

La situación condiciona otras definiciones: si se usa indumentaria especial, si se hace velatorio, si se utiliza cajón cerrado, cómo se realizará el traslado, si se tomarán precauciones con familiares que podrían guardar aislamiento obligatorio.

El mayor problema que encontraron fue la desinformación, entonces hubo que apelar a la docencia. “La coyuntura obligó a una nueva situación y sin dejar de lado el concepto de acompañar, al comienzo del aislamiento costó más porque estaba todo prohibido. Entonces respetando las normas se buscó mantener lo humano de la despedida. Es un momento por el que todos vamos a pasar, así que tratamos de hacerlo con la mayor entereza posible”, puntualiza.  

De ahí que sobre el valor de las palabras remarque diferencias: no es lo mismo ataúd que cajón. “Son cuestiones de respeto en un momento especial”, agrega.

“Somos muy respetuosos y cuidadosos”, sintetiza Jorge Osuna.

Cuidados  

Ya en fase 3 el velatorio tiene cuatro horas de duración (antes eran dos) y se admite una ocupación del 50% de la sala velatoria. Para asegurar el distanciamiento Cochería del Paraná decidió inhabilitar dos de sus tres salas de avenida 25 de Mayo 659 y adecuar un espacio más amplio que funcionaba como living; se puso el límite de cinco personas en el momento de la despedida y para que no haya cruzamientos se organizó que el ingreso sea por una puerta y el egreso por otra.

El servicio además tiene segmentado el personal, no todos los trabajadores hacen lo mismo. Mientras que quienes se encargan de los traslados, aún en decesos con gran certeza de que no hubo patologías asociadas a la Covid-19 los cuidados se mantienen como si sí lo fueran, porque hay un contexto de emergencia sanitaria.

“Al regreso de un crematorio, por ejemplo, la ropa que se acaba de usar se desinfecta y hay otro conjunto para unos seis, siete integrantes más, que está listo para utilizarse”, describe.

Lo más difícil es restringir el contacto físico. Es complicado decirle a un familiar que no toque a otro en un momento de despedida. Si alguien acaba de perder a su madre y en la sala se reencuentra con el padre, que vivía en otra casa ¿cómo impedir un abrazo contenedor?

“La norma dice que debemos evitar el contacto físico pero también sabemos que el proceso de duelo es fundamental en la vida de una persona. Y más ahora en plena desescalada”, repara Osuna.

Distanciamiento y uso de mamparas  

Una de las firmas con más años en el rubro es De Bonis, que entre los cambios más significativos durante la pandemia fue colocar una separación entre la persona fallecida y sus familiares. “Tomamos la precaución de colocar esa una mampara amplia de vidrio con bordes de aluminio”, afirma Juan Manuel Fernández Rovira, responsable de un servicio que funciona en la ciudad desde 1964 y en los papeles desde 1965.

“Esperemos que esto no sea para siempre”-dice-“vemos que la gente se quiere despedir de su difunto tocándolo, nos piden sacar la mampara”.

Tanto en las salas velatorias como en la oficina administrativa de avenida 9 de Julio 520, las superficies se limpian con amonio y alcohol, dos productos que son menos perjudiciales para el personal, se explica. Además porque el agua lavandina diluida que habitualmente se usa en esa tarea herrumbraba las superficies.

Para la atención por trámites tienen cuatro oficinas y si hay dos familiares a la vez, pasa solo una sola.

El adiós en la casa y de manera remota  

Una de las particularidades que no se generaron en 2020 pero que podría seguir creciendo es la ceremonia en streaming a través de alguna plataforma web.   

En Cochera del Paraná ese servicio ya existe hace unos años y de hecho, a partir de un inconveniente reciente, pudieron solucionarlo vía una App.

Una familia pidió a última hora que se incluya a una persona que acudía hacia el Chaco a despedir a la mamá fallecida. Venía en camino pero en un control interprovincial le impidieron el paso. Entonces el personal de la cochería organizó una ceremonia de despedida a través de una videollamada por Whatsapp. El familiar se detuvo en un lugar apropiado y siguió la transmisión de manera remota.

El servicio de sepelio se contrata en forma particular, a través de una obra social en convenio con cámaras de empresas fúnebres y como afiliado de Previsora del Paraná.

“En otras sucursales hace unos cuatro años se transmite así. Con un código se ingresa a una plataforma y se participa. Tuvimos casos que lo ven desde Buenos Aires o Río Gallegos, e incluso de otro país como España”, describe Jorge Osuna.   

Mientras casi ya en desuso un 10% de las familias pide que el velatorio se realice en el hogar. Generalmente son familias más modestas con más arraigo de esa costumbre, cuentan en De Bonis.

Pagos atrasados y valores desactualizados   

El atraso de los pagos en tiempo y forma por parte de la provincia para prestaciones que ofrecen las cocherías es uno de los aspectos que más afectan.

“Hay incumplimientos en los términos de lo que hay cumplir y a precios desactualizados. La nuestra es una empresa familiar que tiene el personal justo. No podemos tomar más porque no nos pagan en tiempo y forma. El Insssep recién abonó abril y un servicio de sepelio que a un particular le cobramos $15.000”, detalla Juan Manuel Fernández Rovira.  

“Tuvimos que hacer mucha inversión para mampara, equipos de protección que se va renovando, los líquidos y los insumos que se compran para acondicionar la atención. Ahora estamos incorporando un vehículo para llevar a familiares. Todos nos tuvimos que acostumbrar porque estamos expuestos”, enumera.

El certificado de defunción es otro de los aspectos que las funerarias piden revisar. El Chaco tiene una particularidad, los sanatorios no se lo entregan a familiares de la persona fallecida, sino a la cochería, que debe encargarse de una burocracia que en provincias vecinas no se gestiona igual.