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La burbuja reventó

El deporte sacudió al mundo en 48 horas. Primero, con la decisión de Lionel Messi de dejar el Barcelona, y luego con la decisión de los Milwaukee Bucks (equipo de la NBA) de no salir a jugar su partido de Play Offs ante Orlando Magic. Ambas cuestiones golpearon tan fuerte que movilizaron cimientos de poder (económico y político). Las estrellas deportivas decidieron hacer uso de ese poder que siempre tuvieron, y que para muchos se limitaba a las tribunas o a los campos de juego.

Mariana Alegre
Por: Mariana Alegre

No podemos comparar los porqué de Messi, y el de los Bucks, pero si ha quedado demostrado que ese poder económico y político, ha encontrado en estas figuras que trascienden su especialidad un contrincante inesperado. Líderes de masas que no se eligen por campañas políticas o por votos, se ganan la admiración, respeto y devoción (en muchos casos) sin edades, clases sociales, religión e incluso color político. 

Las burbujas tan bien manejadas en Lisboa y en Orlando, no pudieron contener lo inesperado. Poco antes de comenzar o retomar, para ser precisos las definiciones de la Champions League y la NBA, los ruidos comenzaron. El coronavirus, no lograba tapar lo que pasaba.

El Black Live Matters, surgido del asesinato de un hombre de raza negra por parte de la policía, encendió la chispa en las ligas de elite de Estados Unidos, siempre encabezados por la NBA. Las negociaciones para hacer funcionar la burbuja de Disney, fueron largas, tensas, pero se llegó.

El efecto dominó

"La adversidad es el mejor momento para expresar la adhesión, porque es el momento donde más difícil de ser fiel", dice un filósofo, que el fútbol moderno bautizó como tal, por sus profundas reflexiones, el entrenador Marcelo Bielsa.

Luego de ver las imágenes que recorrieron el mundo de varios policías persiguiendo a un hombre de raza negra, a quien le dieron seis disparos por la espalda (no lo mataron pero es probable que, si salva su vida, quede cuadripléjico), fue demasiado para estos atletas/estrellas/millonarios y ¿líderes?. 

Habían aceptado entrar en la burbuja para utilizar sus privilegiados espacios y no dejar de levantar la voz a favor de los derechos civiles, pero eso no alcanzó, y decidieron parar las máquinas, como si de trabajadores de una fábrica se tratara, y dejaron de producir. No pretende este artículo generar una –inútil- discusión sobre el sistema capitalista, pero todos sabemos lo que implica.

El efecto dominó llego a otros dos juegos, a la WNBA (la liga profesional femenina de básquet), a las ligas profesionales de fútbol, beisbol, hockey sobre hielo, y hasta al tenis. 

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Todo un nuevo juego”.  El “circo” no brindó función, los protagonistas decidieron suspenderla, porque lo que sucedía afuera de su burbuja, era trascendental para los derechos civiles.Foto: Kevin C. Cox

“Pedimos justicia para Jacob Blake y exigimos que los agentes rindan cuentas” , dijo George Hill, jugador de los Bucks. "Para que esto suceda, es imperativo que la Legislatura del estado de Wisconsin se vuelva a reunir después de meses de inacción y tome medidas significativas para abordar los problemas de responsabilidad policial, brutalidad y reforma de la justicia penal". 

No era un lema, no era un movimiento, una imagen de rodillas, o un puño en alto; es un pedido específico, dirigido directamente a los funcionarios políticos, en un país que está en plena campaña electoral.

Lebron James, jugador de Los Angeles Lakers, y actual líder de la competencia, pidió no jugar más. Pero, la leyenda, el único accionista mayoritario de un equipo NBA de raza negra, Michael Jordan, fue clave para negociar entre propietarios y jugadores (que también están representados por un fuerte sindicato que preside un jugador en actividad: Chris Paul), para continuar.

Sin embargo, las negociaciones –no hablamos de salarios, ni contratos- continúan, con algo más grande que los propios jugadores o empresarios, en juego: la sistemática violación de los derechos civiles.

En esa mesa impensada están estos deportistas estrellas que rompieron la burbuja (la de Disney, y la que por muchos años los envolvió), para hacer uso de ese poder embestido en una cancha, desde una tribuna. 

El otro

“Es muy difícil someter a la obediencia a aquel que no busca mandar”, decía el filósofo suizo Jean-Jacques Rousseau. Joan Gamper, otro suizo, que junto a 11 personas más fundó el Barcelona en 1922 fue el primer extranjero en marcar la historia Culé. Como lo haría luego el holandés Joan Cruyff. 

El Barca, que daría identidad ante el mundo, a una región (Catalunya), una ciudad, Barcelona, quienes han luchado por mucho tiempo para lograr su independencia de España, pasó por muchas tormentas (incluso la dictadura franquista), y ha llenado páginas doradas de la historia del fútbol, en las cuales; y sin dudar, Lionel Messi, argentino (otro extranjero), ha escrito su leyenda.

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El dueño de la pelota, de su fútbol, de su futuro. Messi no solo desafía números récords, también a quienes ostentan el poder del Barcelona.Foto: Alejandro García/EPA

24 horas antes del “boicot de los Bucks”, las cuentas de los equipos de la NBA se llenaban de fotos con Messi vistiendo su camiseta, el New York Time escribía por primera vez en su historia la palabra “burofax”, y se sacudía el Manual del hincha, el oráculo futbolero que aseguraba que los ídolos se retiran en sus clubes, y que no importa qué sucediera, seguiría adelante para bien o para mal con su destino de rey del pueblo, ungido por esa devoción del hincha. 

Ni el 8 a 2 que le propino el Bayer Munich, golpeó tanto los cimientos del Barcelona, como la noticia del “burofax” donde Messi decía que se quería ir. Lo venía anticipando, como los jugadores NBA anticiparon su preocupación, Lio lo decía abiertamente, sin rodeos: el problema no era deportivo. 

“Oídos necios, palabras sordas”

"No sé mucho de la protesta de la NBA, sé que sus ratings han sido muy malos porque la gente está cansada de la NBA. Se volvieron una organización política y no es bueno para el deporte ni para el país", decía el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acorralado entre las elecciones, sus decisiones sobre los inmigrantes y la falta de acciones duras sobre los excesos de poder de la policía.

“Si él es el problema, se va, pero que Leo lo diga públicamente”, la expresión de Josep Bartomeu se extiendo por los medios de comunicación del mundo, en una jugada infantil y desesperada por recuperar el poder, y poner la presión en el jugador, luego de las manifestaciones de los hinchas en el Camp Nou, y de las palabras de la alcaldesa de Barcelona y el presidente de la Generalitat (de la región), mostrando cuán importante es el astro argentino, no solo para el club o el deporte, sino para los catalanes.

Amenazas de juicios, cláusulas de contratos, desesperación por detener el tsunami que no pronosticó, acompañado con poco apoyo de actuales y ex dirigentes del club, incluso de sus ex estrellas, hijos de la Masia catalana, Bartomeu ve como se extingue ese “poder”.

“En la utopía de ayer, se incubó la realidad de hoy, así como en la utopía de mañana palpitarán nuevas realidades”, decía José Ingenieros. Aún no sabemos cuál será el desenlace del pedido de los atletas profesionales, que, también fueron advertidos sobre futuros problemas en sus contratos de la siguiente temporada ante una economía golpeada por la pandemia (una reducción de casi el 30 por ciento de sus salarios), o dónde jugará Lionel Messi (a quien amenazan con una cláusula de salida entre 200 y 700 millones de euros). 

¿Podrá la amenaza económica hacerlos voltear la cabeza, volver a la burbuja de la pandemia, del circo del cual son los principales actores de la función? , difícilmente.

“Un ideal no es una fórmula muerta, sino una hipótesis perfectible; para que sirva, debe ser concebida así, actuante en función de la vida social que incesantemente deviene...Todo ideal es una fe en la posibilidad misma de la perfección. No es un fin, sino un camino", expresa el mismo Ingenieros.

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Ya no están de rodillas, ahora, se sentarán a la mesa en la que se negocia un cambio radical en la política de poder policial de una nación.

El camino que emprendieron los atletas profesionales ante el poder económico y político, es un camino de no retorno, y es un camino que se abre a nuevos paradigmas, que ya no mantienen a la estrella como atracción del circo, que de vez en cuando se pronuncia en sus redes sociales, sino a un socio, con quien tendrán que aprender a negociar, los otrora dueños –absolutos-.del poder.