Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
A UN SIGLO DE SU NACIMIENTO

León Ferrari, quien hizo de los lenguajes del arte un arsenal

El 3 de septiembre se cumplen 100 años del nacimiento del artista. Lo recuerdan como alguien cálido, generoso, rebelde y siempre atento a denunciar las desigualdades.

A cien años del nacimiento del gran artista argentino León Ferrari (1920-2013), el próximo 3 de septiembre, amigos y personalidades de la cultura lo recuerdan como alguien cálido y generoso, rebelde y con un gran sentido del humor, siempre atento a denunciar las desigualdades sociales y a defender los derechos humanos pero además, como alguien que “hizo de los lenguajes del arte un arsenal”.

leon.jpg
“La civilización occidental y cristiana”, de 1965, muestra a Cristo crucificado sobre las alas de un avión militar estadounidense de los usados en la guerra de Vietnam.

“Su gran aporte fue buscar formas distintas, novedosas, de insistir con las mismas cosas. Decir lo mismo con nuevas estrategias. En tal sentido León hizo de los lenguajes del arte un arsenal”, resalta a Télam la historiadora Andrea Giunta, amiga del artista y curadora de la recordada muestra del 2004 en el Centro Cultural Recoleta.
En aquella retrospectiva, que recorría 50 años de producción, grupos ultra-religiosos llegaron a ingresar a la sala para romper obras, se juntaban en la fachada del edificio a rezar y acudieron a la justicia para pedir la clausura de la muestra, en uno de los debates más intensos y mediáticos que haya tenido jamás el arte local.

Tan sólo tres años después de aquella controversia, León Ferrari recibía en la Bienal de Venecia (2007) el premio al mejor artista: el ‘León de Oro‘, galardón internacional que otorga una de las bienales más prestigiosas del mundo, donde se vio una de sus piezas más emblemáticas, “La Civilización Occidental y Cristiana” (1965), una escultura de Cristo crucificado sobre un avión bombardero estadounidense.

leon2.jpg
Ferrari, cuyas obras transgresoras lo convirtieron en uno de los artistas argentinos más destacados del siglo XX.

Según recuerda Giunta, el artista -que vivió hasta los 92 años- le decía: “Es cierto que me repito, sucede que como las cosas que cuestiono no cambian, tengo que buscar formas distintas de decir lo mismo”.

La autora del libro ‘Feminismo y arte latinoamericano‘ atesora miles de recuerdos nítidos de Ferrari, pero destaca uno de los primeros: “En 1992, me impactó su obra exhibida en la Biblioteca Nacional, un homenaje al preservativo, cuando en la Argentina la iglesia se oponía a su uso y en el contexto del SIDA. Así que conseguí su teléfono y me citó para el día siguiente. Cuando llegué me ofreció para tomar un vino de misa que le habían regalado. Eran las 10 de la mañana”, remata.

CÁLIDO Y GENEROSO

Andrés Duprat, actual director ejecutivo del Museo Nacional de Bellas Artes, conoció a León Ferrari a fines de los 90 y en 1999 organizó una exposición de sus obras en el Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca, que por entonces dirigía: “A partir de allí, yo lo visitaba siempre que viajaba a Buenos Aires. Era una persona cálida y generosa. Y era un placer conversar con él”, recuerda Duprat en diálogo con Télam.

“Siento mucho su ausencia. Recuerdo su buen humor, su fina ironía, su lucidez y su inteligencia. También su integridad, su libertad de pensamiento y su compromiso y solidaridad con quienes tienen necesidades o sufren situaciones adversas”, enumera el curador bahiense.

SU ESPÍRITU LUCHADOR

Otro rasgo indeleble de la producción de León Ferrari fue su permanente defensa de los derechos humanos. El artista se exilió en San Pablo durante la dictadura y fue en esa misma ciudad donde se enteró, en 1977, de la desaparición de su hijo Ariel, quien había decidido quedarse en Argentina. Ferrari decidió volver a vivir en Buenos Aires recién en 1991.

“Su ética, su solidaridad con las causas sociales y de derechos humanos hacen de Ferrari un ejemplo inspirador para las nuevas generaciones de artistas” aseguran quienes lo conocieron.

Más de León Ferrari+ Ver todas
Te puede interesar