El clima que no deja levantar cabeza
La sequía está haciendo cambiar de planes y el temor a que comience a desnudar situaciones de necesidades en el sector productivo de mayor vulnerabilidad.
El campo espera la lluvia que le permita tener un respiro a este asfixiante cuadro que ya se afectó los lotes de trigo que venían complicados por la falta de humedad y que las heladas de la semana pasada acentuaron ese esquema.

El productor, ante este estado de situación, intentará con los escasos recursos que le quedan, cambiar de planes ya que el problema de la humedad condicionó la campaña de girasol.
El clima golpea, así las cosas, a dos cultivos que le permitieron al Chaco ser primicia nacional en los últimos años. El girasol, como no se veía hace mucho tiempo, está condicionado y nadie sabe cuántas hectáreas podrá sembrarse cuando se pensaba alcanzar las 300.000 y solo se implantaron entre 60 y 70.000.
Esta es una grave advertencia: el efecto de la sequía puede ser muy grave, y lo que es peor, será necesario generar las condiciones de supervivencia para los productores más afectados, los que no tienen espaldas para seguir en carrera.
EL FUEGO
Los productores con el teléfono celular tratando de actualizar el clima, ruegan que llueva por los cultivos y por las pasturas para el ganado, pero también porque temen los incendios provocados en su gran mayoría en forma intencional y que arrasan con coberturas, alambrados, postes y también líneas de electrificación rural.
EL ALGODÓN
Un hecho altamente auspicioso se dio en la última reunión de la mesa algodonera ya que el Chaco logró colocar en la agenda nacional la posibilidad cierta de instrumentar un seguro multirriesgo para la producción algodonera, tal como hizo el gobierno provincial con el cultivo de girasol.
El planteo lo hizo ante la Mesa Algodonera Nacional el ministro de Producción Sebastián Lifton, “y es la primera vez que se plantea seriamente un tema como este”.
La idea de este seguro viene siendo conversada y planificada desde la provincia del Chaco junto al Ministerio de Agricultura de la Nación y ayer fue planteada a todas las provincias algodoneras. Se concluyó en generar una mesa puramente técnica en los próximos días para avanzar en esta propuesta.
La ganadería ante un nuevo interrogante
En el marco de una sequía crítica para varios sectores del país: ¿podrán los campos sostener los programas productivos trazados a mediano plazo, logrando una mayor retención de vientres y estas invernadas más largas?, dice un artículo publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario.
De acuerdo al último informe de Rosgan, el sector ganadero ha demostrado su resiliencia, al adaptarse rápidamente a las restricciones impuestas por la pandemia. Importantes trasformaciones a nivel comercial lo llevaron a transitar un año con muy buenos resultados. A su vez, en medio de un contexto macroeconómico de elevada incertidumbre, ofreció solidez a un mercado carente de alternativas seguras y líquidas.
Bajo este escenario, el sector comienza a dejar atrás ciclos de muy malos resultados para la cría, con precios retrasados y tasas literalmente prohibitivas para la actividad productiva, y empieza a dar las primeras señales de un cambio de tendencia en el ciclo ganadero.
Lotes atrás Rosgan analizó los datos de faena, destacando un quiebre en las altas tasas de liquidación de hembras lo que permite proyectar el inicio de una fase más equilibrada por posible tendencia a la retención. A su vez, en parte obligado por la coyuntura comercial pero también con un claro objetivo de aumentar los pesos de faena, el invernador ha comenzado a alargar las recrías a campo, apuntando a sacar animales más pesados. Otro giro muy benigno para el ciclo ganadero.
Sin embargo, el factor climático hoy plantea al negocio un nuevo interrogante. ¿Podrán los campos sostener los programas productivos trazados a mediano plazo, logrando una mayor retención de vientres y estas invernadas más largas?
LA IMAGEN DE LA SEMANA

“Qué triste ver esto. Tanto esfuerzo de los productores y ver su inversión congelada”, dice al compartir una fotografía de un trigo congelado por la helada del viernes 21, en el campo del productor Alberto Kicka, a 8 kilómetros al Este de La Tigra. Esa mañana, la temperatura descendió a 5,4 grados bajo cero. Ayer martes, mientras el calor y el fuerte viento norte se llevaban la poca humedad ambiente, la incertidumbre reina en chacareros que apostaron por el trigo. La provincia del Chaco implantó cerca de 95.000 hectáreas de las 190.000 que tenía previsto sembrarse.










