Principales causantes del cambio climático
El cambio climático es real y las actividades humanas son sus principales causantes. Así lo asegura el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, que fue creado por la Organización Meteorológica Mundial y la agencia para el Medio Ambiente de la ONU con el objetivo de proporcionar a la comunidad internacional una fuente objetiva de información científica.
En los últimos días las alarmas se volvieron a encender por una serie de fenómenos extremos vinculados con el clima como el derretimiento del hielo en el Ártico o el récord de temperatura registrado la semana pasada en el desierto de Mojave, en California, Estados Unidos, donde los termómetros marcaron 54,4º C. Si bien esta cifra todavía no verificada por la Organización Meteorológica Mundial, de confirmarse se estaría ante la presencia de la temperatura más alta jamás registrada en esa región en los últimos cien años.
Hace ya varios años que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU viene alertando sobre el fuerte impacto que tienen las actividades humanas en el clima del planeta. En uno de sus últimos informes el grupo de especialistas concluyó que los acelerados procesos de industrialización y deforestación, sumados a las tareas agrícolas en gran escala han incrementado en forma notable la emisión de gases de efecto invernadero en la atmósfera, principalmente en los países más ricos y con mayor extensión territorial, que son los que tienen además las matrices energéticas más contaminantes ya que dependen en gran parte del carbón mineral, el combustible fósil que emite más dióxido de carbono, que es el principal gas de efecto invernadero.
Un nuevo estudio publicado por científicos en la revista Nature planteó la necesidad de que los países más industrializados dejen de extraer y quemar carbón mineral para evitar los peores efectos del cambio climático. En el Reino Unido, por ejemplo, existe una demanda de casi ocho millones de toneladas de carbón al año. Sin embargo, la mina Bradley ubicada en la localidad de Durham que produce 150.000 toneladas de carbón al año y que ha funcionado durante casi 200 años ya anunció que dejará de operar en los próximos años a raíz de las nuevas exigencias de las autoridades británicas. Los expertos explican que en Europa el ritmo de crecimiento de la población, las economías y el consumo generaron una mayor demanda de energía, lo que derivó en un mayor empleo de carbón mineral para alimentar las generadoras de electricidad y, por lo tanto, en una mayor emisión de gases contaminantes. Observan, por otra parte, que no es extraño que los gases de efecto invernadero hayan provocado cambios como los que se advierten en los casquetes glaciares de Groenlandia, que solo el año pasado perdieron 532.000 millones de toneladas de hielo, registrando una marca récord y poniendo en riesgo las poblaciones asentadas en las zonas costeras que, tarde o temprano, sentirán los efectos de la inevitable suba del nivel de los océanos.
Si bien en los últimos meses la atención de la comunidad internacional estuvo centrada en la evolución de la pandemia de Covid-19, los fenómenos extremos provocados por el cambio climático siguieron su curso en algunas regiones del planeta. En ese sentido, economistas del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo hacen notar que si bien un aspecto positivo que se observa a causa de la pandemia es que las emisiones de dióxido de carbono disminuyeron drásticamente durante el confinamiento obligatorio; es probable que las emisiones vuelvan a los niveles prepandemia una vez que se levanten las restricciones porque no hubo un cambio estructural en las políticas relacionadas con el cambio climático que hagan prever que las reducciones vayan a ser permanentes. Por su parte, la ONU explica que existen tres datos que son de gran utilidad para entender la magnitud del problema: la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre está directamente relacionada con la temperatura media mundial de la Tierra; esta concentración ha ido aumentando progresivamente desde la Revolución Industrial y, con ella, la temperatura del planeta; el gas de efecto invernadero más abundante, alrededor de dos tercios de todos los tipos de gases de efecto invernadero, es el dióxido de carbono (CO2) que resulta de la quema de combustibles fósiles. Es de esperar que los países tomen conciencia de la gravedad del calentamiento global y se adopten medidas urgentes para contrarrestar sus efectos más nocivos en el planeta.










