Celebrar el Día de las Infancias
La infancia es mucho más que el período de tiempo en el desarrollo de una persona. Lo que se experimenta durante los primeros años de vida será la base del futuro de cada ser humano. Por eso es importante que se garanticen condiciones de cuidado, bienestar, salud y educación en esta etapa clave de la vida.
Este año, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a través de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia propone posicionar el enfoque de derechos con perspectiva de géneros y diversidad en la forma de representar a la diversidad de las vivencias de la niñez. Y, bajo el lema “Hay muchas maneras de vivir la niñez”, plantea que el tradicional festejo del tercer domingo de agosto se denomine “Día de las Infancias”. Desde el organismo destacan la importancia de acompañar con políticas públicas las transformaciones culturales que viven las sociedades y de generar cambios que ayuden a visibilizar situaciones de desigualdad y favorezcan prácticas más inclusivas. “Proponemos dejar de decir ´día del niño´, porque queremos celebrar la diversidad de toda la niñez”, explicaron desde la Secretaría nacional. Desde la secretaria de Articulación de Política Social del ministerio nacional se argumentó a favor de ese cambio señalando que “el lenguaje, como convención social y práctica cultural, muchas veces cristaliza y reproduce desigualdades, y para el Ministerio de Desarrollo Social es muy importante poder trabajar también desde la dimensión simbólica para transformar la realidad”. La iniciativa, explican, propone abandonar la noción androcéntrica de “niño” como sujeto universal y homogéneo; y utilizar conceptos que representen las experiencias heterogéneas y múltiples de la niñez, es decir visibilizando las identidades infantiles en términos de géneros, discapacidades, tradiciones culturales y ámbitos geográficos, entre otros aspectos.
Un reciente informe de Unicef estima que 2020 finalizará con casi 63 por ciento de la infancia en situación de pobreza en la Argentina. A esa conclusión llegaron especialistas de la agencia de la ONU luego de proyectar la caída del PBI generada por la pandemia. Según este informe, cerca de 8 millones de chicas, chicos y adolescentes argentinos llegarán a fin de año viviendo en hogares con múltiples carencias. En este contexto, es necesario que se sumen esfuerzos para revertir esta situación, prestando especial atención a la primera infancia, un período que es clave en la vida de todas las personas.
La infancia es, como se dijo, mucho más que el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la edad adulta, ya que tiene que ver también con el estado y a la condición de la vida en los primeros años del ser humano, a la calidad de esos años. Naciones Unidas reconoce la importancia de la primera infancia, e incluyó el desarrollo temprano en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que guiará su trabajo en los próximos diez años.
Cabe recordar que la Convención sobre los Derechos de la infancia, en tanto tratado internacional de las Naciones Unidas, reconoce a las niñas, niños y adolescentes como sujeto pleno de derecho y reafirma el compromiso y la responsabilidad indelegable del Estado en la cuestión. Este tratado remarca que tienen los mismos derechos que los adultos y destaca aquellos derechos que se desprenden de su especial condición de seres humanos que, por no haber alcanzado el pleno desarrollo físico y mental, requieren de protección especial. En nuestro país, ese instrumento se ha incorporado a la Constitución Nacional y tiene su plena recepción con la ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes 26.061.
Es necesario asegurar espacios para que las infancias en la Argentina reciban el amor y el estímulo de sus familias. Debe haber un firme compromiso para garantizar que se cumplan todos los derechos en esta etapa y asegurar que las familias puedan brindar un entorno de protección adecuado, especialmente en los primeros años de vida. Esto implica que la comunidad, en tanto organización social, debe promover el fortalecimiento de los lazos familiares y para eso es necesario también que los padres o adultos a cargo de las niñas y los niños tengan trabajo decente, viviendas dignas y acceso a la educación y la salud.










