Vínculos sociales, primer blanco de la pandemia
Para analizar los efectos de la larga cuarentena por el coronavirus, NORTE mantuvo una entrevista con el médico psiquiatra Fernando Dortignac, matrícula profesional N°4772.
La importancia de la rutina, los vínculos como eje de las relaciones sociales, la ayuda de las tecnologías de la comunicación y los consumos problemáticos en aumento. Si tuviera que resumir…

-¿Qué es lo más importante que podemos hacer para tener salud mental durante la pandemia?
-Hay varios principios que podemos repasar. Lo que creo primordial para salir de la pandemia es que tenemos que aprender a colaborar entre todos y ser solidarios. A través de la historia se puede comprobar como distintas sociedades ante pandemias, guerras y crisis la única manera de progresar o de salir adelante fue con todos unidos, eso en cuanto a lo social.
En lo personal afecta de manera diferente a distintos grupos. Te pongo por ejemplo: no es lo mismo una persona que está encerrada en un departamento sola, sin familia, sin un patio, sin alguna actividad que pueda realizar, que quienes si ya empezaron a poder practicar ciertas actividades al aire libre.
-¿Qué es lo que más afecta nuestra salud mental en una cuarentena que parece interminable?
-Hay algo que estuvo muy bueno, y que en la Argentina hubieron varios grupos de científicos que se dedicaron a hacer investigación y estadísticas en medio de la pandemia, de la afectación psicológica y de la salud mental. Hubo un primer estudio que se hizo con más de 10000 personas en todo el país, en la primera fase de la cuarentena. Se pudo comprobar que lo que más creció fueron los cuadros de ansiedad y estrés, asociados a la pérdida de rutinas laborales y sociales.
Continuaron dos estudios de esa gama, uno por el mes de mayo y otro en junio, fueron realizados por la Fundación Favaloro y el Instituto de Neurología Cognitiva (de Facundo Manes). La manera de hacerlo fue multicéntrico, en varios países y con distintas variables. De la última medición lo que se pudo apreciar es que aumentó fue la depresión y la dificultad en el manejo de la incertidumbre.
En esta etapa se distingue claramente que las personas presentan un estado de fatiga cognitivo, sumado a la prolongación del tiempo de encierro. Lo cual hace que a quienes más afecta la pandemia les cueste más pensar con claridad, tomar decisiones. Por ejemplo: tengo un libro delante de mí pero ya no me dan ganas de leerlo. O sea, ese tipo de cansancio es el que más está afectando en este momento, antes era más el de estrés y ansiedad del inicio y ahora se da este tipo de agotamiento.

-¿A mayor tiempo de encierro mayor costo psicológico?
-Lo que expliqué en la pregunta anterior no escapa a una regla, que dice que a mayor tiempo de encierro mayor costo psicológico. Sabemos que existen consecuencias psicológicas, físicas y por supuesto económicas, que gran parte de la población está sufriendo. Cuando hablamos afecciones psicológicas y físicas sabemos que el cuerpo y la mente son una unidad.
Para darte un ejemplo de lo físico, fue notorio como aumentaron los niveles de infarto al principio de la cuarentena. Justo en la época donde hay mayor aumento de la presión arterial la gente dejó de hacerse los controles necesarios, tal es el caso de la diabetes y la obesidad. A nivel psicológico el agotamiento, depresión y la incertidumbre es lo que más está afectando en este momento cuando no se tiene certeza sobre una posible fecha de salida de la cuarentena.
Cuando te anuncian una fecha probable, sabemos que no es algo cierto, todo está sujeto a modificación. En cuanto a lo epidemiológico el virus no tiene un plazo, aún se desconocen muchas cuestiones o se van aprendiendo sobre la marcha. Todas esas situaciones generan mucha incertidumbre.

-¿Fue acertada la estrategia comunicacional del Gobierno nacional para anunciar las sucesivas extensiones de la cuarentena?
-Yo creo que no tenían la opción de saber. Este virus demostró que ni siquiera las grandes potencias pueden prever los siguientes pasos, ya hubo rebrotes en Australia, Italia, en los Estados Unidos. Lo que veo con claridad es que no hay manera de determinar una estrategia política, hablo a nivel mundial. Después, seguramente podrá haber pequeñas variaciones que tengan que ver con un político u otro. Los rebrotes se dan en países que supuestamente tenían todo ordenado y nuevamente tienen que retroceder de fase.
-¿Cómo gestionamos la incertidumbre?
-La incertidumbre engloba un conjunto de sentimientos negativos que se presentan en medio de situaciones dificultosas, con la característica de no saber cuándo finalizará y de qué manera. En el caso de la larga cuarentana la ansiedad tiende a aumentar y la ansiedad patológica más todavía, con un malestar general elevado en la población.
Esta pandemia genera un inmenso desafío que nos confronta con cómo poder gestionar esa incertidumbre. Entonces planteo una serie de recursos en relación a eso.
-¿Estamos preparados como sociedad para adaptarnos a una pandemia?
-No estábamos preparados. El coronavirus es algo que al mundo tomó por sorpresa. En los inicios de la pandemia lo veíamos como una fantasía del cine. A las personas que estaban en buen estado les trae ciertas repercusiones y a aquellos que tenían cierta afección física, o ansiedad y depresión es peor aún como los afecta.

-¿Cómo imagina el escenario pospandemia en la parte psiquiátrica?
-Te cuento lo que se vio en las conclusiones de los estudios durante la tercera fase. Se hicieron comparaciones de cuánto bajó la ansiedad, la incertidumbre y el malestar, entre provincias que siguen en las primeras fases y aquellas que avanzaron a fase 5. Por más que se flexibilizó y en algunas provincias pudieron empezar a habilitar las salidas y las actividades comerciales y deportivas, el malestar perdura.
Eso es algo que llamó mucho la atención y que tiene que ver con el pospandemia. Se habla muchos en las sociedades de psiquiatría y de psicología, sobre el costo para poder acomodar nuestra cabeza y salir de ese malestar generalizado lleva mucho más tiempo, no es que termina la pandemia y ya estamos todos felices.
-¿Qué se aconseja para mejorar el bienestar?
-Siempre vimos como negativas y malas las rutinas, pero esta pandemia nos permitió redescubrir el poder de que tienen. Hoy es muy necesario mantener algún tipo de rutina, poner un horario para vestirnos, para hacer actividad física o recreativa, para contactar con mis amigos o familiares.
Una de las cosas que aportan las rutinas es que bajan considerablemente el malestar y la incertidumbre. Es un poco tratar de reemplazar las cosas que hacía antes de la pandemia, por otras en casa. Si antes iba al gimnasio, hacer alguna actividad con las mancuernas o los elásticos en mi domicilio, si antes teníamos una salida con los amigos en la semana, organizar un Zoom o cualquier otra aplicación para mantener ese encuentro semanal.
También, resulta muy beneficioso para la salud mentar realizar algún tipo de labor-terapia. Esto lo explican muy bien las neurociencias, las terapias manuales activan circuitos motores del cerebro que me liberan un poco del consciente y me relajan. Sea cocinar, pintar, dibujar, hacer recetas. Gente que nunca cocinó en su vida, de pronto empezó a hacer realidad recetas que vieron por las redes sociales o en algún programa de la TV.
De rutina o de forma intermitente…
Sabemos que no es lo mismo una persona que vive sola, que alguien que debe atender las necesidades su familia, está afectado al teletrabajo. Pero, más allá de las distintas realidades la idea es que uno - en la medida de sus posibilidades - pueda crear y mantener ciertas rutinas que hacen bien.
-¿Aumentó el consumo de alcohol y tabaco en esta pandemia?
-Se vio que hubo un aumento significativo del consumo de alcohol. También, es el caso de los fumadores, al no tener que hacer y con la creciente ansiedad, aumentó el hábito de consumir cigarrillos. Imaginate que llegamos a tener pacientes en crisis cuando se produjo la falta de cigarrillos.

-Los vínculos, ¿son nuestra esencia?
-Las redes más importantes, que hacen que funcione la humanidad son los vínculos sociales. Justamente, ahí fue el primer lugar al que atacó la pandemia.
Hay ancianos que viven solos y su único sostén era salir, juntarse a jugar a las cartas con sus amigos, ir a comer, al teatro y la interrupción de esas actividades generó tal complicación que hoy muchos están en depresión por eso que les falta.
Los vínculos y las redes sociales son el sostén más importante en cuanto al bienestar y la felicidad. Por eso, siempre aconsejo mantener vivos esos canales mediante las videollamadas, llamadas y chats.
También, se observó que a muchas personas les sirvió para aprovechar. Aquellos que nunca paraban a reflexionar sobre los valores, la esenia y los vínculos. A muchos les ayudó a tener más contacto, ya sea con sus hijos si es que se quedaron en la casa, o tener más tiempo de hablar con sus padres cuando llaman y no hacerlo a las apuradas.
Se generó una revalorización desde la distancia con los vínculos. Poder pensarlos de otra manera y también revisar adentro de uno mismo, qué es lo que quiero y hacia dónde apunto.
-¿Fueron claves las redes sociales?
-Las redes sociales jugaron un papel fundamental que salvó muchos aspectos humanos básicos. Por ejemplo, poder ver y hablar con tu hermano que está en otro lugar, trabajar desde la casa y no quedar suspendido, atender a un paciente por videollamada y esta misma entrevista a distancia es posible mediante las tecnologías.
La pandemia demostró que las redes sociales tomaron un lugar sumamente importante y hay cosas que llegaron para quedarse, para establecerse y para que le saquemos provecho. Igual, nada reemplaza nunca al ciento por ciento lo que es el contacto afectivo cercano.
Yo compartí hace poco en Instagram una consigna: que mientras estemos lejos, que no nos podamos ver mandemos un abrazo virtual con palabras. Pero, sin dudas el poder de un abrazo físico siempre es mayor. Quizás, eso a mucha gente es lo que a mucha gente le cuesta, que por ahí lo ve a su amigo de lejos y no poder dar un abrazo y un beso genera cierto costo en lo afectivo.
-¿Qué le pasa de bueno a nuestro cerebro y al ánimo cuando tenemos la costumbre de realizar actividad física de manera regular?
-La actividad física tiene muchísimos beneficios para nuestra salud física y mental. Desde el punto de vista químico genera endorfinas, que son sustancias que genera nuestro cerebro, que entre otras cosas alivian los dolores y dan sensaciones de felicidad, tranquilidad, euforia y creatividad.
A nivel de otros circuitos neuronales, logra que nos despejemos del peso y de la carga de estrés laboral cotidiano. Esto es: si uno se va a andar en bici llega un momento en que se olvidó de todo. Hoy lo llamamos flow, que es ni más ni menos que poder hacer actividades que despejen la mente de toda esa carga que tenemos.
La actividad física juega un papel fundamental en este contexto de cuarentena. Es algo de lo que se viene tomando conciencia desde hace un tiempo, todos los hábitos de vida saludable son un cable a tierra que baja el estrés. Todo esto entra dentro de lo que llamamos recrearse, que es reciclarse, renovarse, recomponerse a todo lo que nos puede generar estrés y carga.
Entonces, al cortarse de golpe muchas de esas actividades también lo sintieron los que tenían en esas prácticas saludables su escape. Imaginate si será importante que uno de los ítems de prevención de demencia tiene que ver con - además de activar tu mente - practicar una actividad física, la que te guste.
-¿La reapertura de los gimnasios puede ayudar a mejorar el “humor social”?
-Personalmente, amo ir al gimnasio. Yo lo tomo como lo que eran los encuentros en el club del barrio, donde vos te juntabas con tus amigos a charlar.
Supongo que esta reapertura gradual, siguiendo los protocolos va a ser de gran ayuda para mejorar el malestar que hoy viven muchísimas personas. Además, de generar un alivio económico para la difícil situación que hoy viven los propietarios y empleados del sector.
Creo que la gente tuvo tiempo con todo lo que pasamos de aprender a cuidarse y educarse en todo lo que son las normas de prevención. Tomar los recaudos necesarios y si la situación epidemiológica acompaña se va a poder avanzar hacia los que se llama la nueva normalidad.
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