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Apoyo de Francisco a la Argentina por la deuda

Tras el acuerdo cerrado por el gobierno nacional con los principales acreedores de la Argentina para reestructurar más de 68.000 millones de dólares de deuda, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, destacó especialmente el apoyo que recibió el país en el proceso de renegociación de la deuda de parte del Papa Francisco.

“En silencio, nos ayudó muchísimo”, dijo el presidente Alberto Fernández en una entrevista televisiva en relación al apoyo que recibió del Sumo Pontífice en el arduo proceso de negociación de la deuda externa que esta semana, finalmente, llegó a buen puerto y, de ahora en más, allana el camino al gabinete económico nacional para llevar a la práctica un plan diseñado y pensado para poner de pie a la Argentina, con medidas macroeconómicas para marchar hacia un equilibrio fiscal y un superávit de la balanza comercial en un difícil contexto marcado por la pandemia de coronavirus.

Debe señalarse que el apoyo del Papa Francisco es, en rigor, coherente con su prédica universal sobre los principios que deben guiar la economía mundial. En un nivel más personal, se puede decir que el interés y la preocupación puestos de manifiesto en todo este tiempo por Jorge Bergoglio frente a los padecimientos del país, confirma también que a pesar de las distancias que separan a la Argentina del Vaticano, el sacerdote jesuita hoy convertido en Papa no olvida al pueblo argentino.

Las noticias de principios de este año ya daban señales sobre el interés de Francisco en el problema de la deuda. En enero, cuando el presidente Alberto Fernández viajó a Roma para encontrarse con Papa, en el marco de una gira europea del primer mandatario, fue el propio Fernández el que reveló que había hablado con Bergoglio sobre la cuestión de la deuda externa. Trascendió en esa oportunidad que el encuentro entre ambos duró más de media hora y que uno de los temas abordados fue la difícil coyuntura social y económica del país. “Le pedí ayuda en el tema de la deuda”, señaló el presidente tras el encuentro en el Vaticano y reveló que el Papa le recordó que siempre tenía presente a la Argentina y que estaba dispuesto a colaborar en la búsqueda de un acuerdo. “El Papa es un argentino preocupado por su patria y por su gente”, remarcó entonces el presidente Fernández en una conferencia que brindó luego en la residencia de la embajada argentina ante la Santa Sede.

Sin desconocer los méritos del gobierno nacional, y especialmente el desempeño del ministro de Economía, Martín Guzmán, y su equipo en la renegociación de la deuda, merece recordarse un hecho que tal vez pasó desapercibido para muchos argentinos como fue la realización en el Vaticano, en febrero pasado, del Seminario “Nuevas Formas de Solidaridad” organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, un encuentro que contó con la presencia del ministro Guzmán, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el premio Nobel Joseph Stiglitz y el economista destacado por su trabajo en favor de la erradicación de la pobreza, Jeffrey Sachs, entre otras personalidades.

En el discurso brindado en esa oportunidad, el Papa Francisco observó que “de hecho, la deuda pública contraída, en no pocos casos para impulsar y alentar el desarrollo económico y productivo de un país, puede constituirse en un factor que daña y perjudica el tejido social cuando termina orientada hacia otra finalidad”. Luego citó un mensaje del año 1991 del Papa Juan Pablo II en el que planteaba que “es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es lícito, en cambio, exigir o pretender su pago cuando este vendría a imponer de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras. No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables. En estos casos es necesario encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso”.

El reconocimiento que esta semana hizo el presidente Fernández al Papa por el apoyo a la Argentina confirma que el acompañamiento de una personalidad destacada en el escenario mundial, como lo es el jefe de la Iglesia Católica, fue clave en la búsqueda del acuerdo.

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