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La impronta del general Manuel Nicolás Savio

Se celebra hoy el Día de la Siderurgia Argentina, en conmemoración de la figura del general Manuel Nicolás Savio, uno de los principales promotores del desarrollo industrial que permitió la transformación de la estructura económica y social del país. En esta fecha, a 72 años de su fallecimiento, sus sueños de una Argentina con independencia económica y soberanía nacional basadas en la siderurgia como base de una nación industrializada deben seguir inspirando a las nuevas generaciones.

Países como Alemania, Francia, Inglaterra y Estados Unidos comprendieron, tempranamente, la importancia de consolidar sus respectivas industrias siderúrgicas, por ser éstas un factor estratégico del desarrollo económico. Así lo entendió también el general Savio y por eso trabajó sin descanso para lograr que se pusiera en funcionamiento la planta piloto de Palpalá y los Altos Hornos Zapla lo que representó en su momento un enorme avance para la siderurgia argentina. Basta repasar algunas de sus obras como “Política argentina del acero”, del año 1942, y “Política de la producción metalúrgica argentina”, publicada dos años más tarde, para acercarse a sus convicciones y entender su firme decisión de impulsar el Plan Siderúrgico Argentino que apuntaló la exploración y explotación de minerales en el país. Pero, en rigor, la visión integral e integradora de Savio lo llevó también a promover, antes, en la década del 30 la creación de la Escuela Superior Técnica con el fin de dar un valor superior a la formación que ofrecía el Colegio Militar de la Nación y, lo que es más importante aún, articular esa capacitación con las necesidades industriales del país, que escribieron un nuevo capítulo con la puesta en marcha de la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina SOMISA.

Su doble condición de militar e ingeniero, pero por sobre todas las cosas su clara percepción del complejo entramado geopolítico regional y mundial de su tiempo, fueron fundamentales en la decisión de abogar por el desarrollo siderúrgico nacional, lo que sentó las bases para el surgimiento de fábricas militares, astilleros navales y la fabricación de vehículos, con todo lo que eso representó en términos de puestos de trabajo y de desarrollo de la industria nacional. El general Savio supo, desde un comienzo que el país debía ir más allá de la producción agrícola ganadera, y gracias a su visión hacia el año 1950 la industria ya se había consagrado como un factor fundamental en la generación del producto y el empleo, e incluso había permitido un notable incremento en el autoabastecimiento de manufacturas, como lo señala el economista Aldo Ferrer en su libro “El Capitalismo Argentino”.

En los años 90, en el marco de las políticas neoliberales que dominaron ese período de la historia económica argentina se privatizó Somisa, además de 27 empresas que estaban en la órbita del Ministerio de Defensa, y el país se alejó así de la idea de nación soberana e independiente que guió la obra del general Savio. En realidad, ya a partir del golpe cívico militar de 1955 se había comenzado a desandar el camino de fortalecimiento de la industria y de generación de empleo para los argentinos, aunque luego hubo períodos en los que, afortunadamente, se impulsaron políticas para retomar la senda del desarrollo.

En la actualidad el acero sigue siendo un factor clave: en 2017, el gobierno de Estados Unidos ordenó al Departamento de Comercio que realice una investigación para determinar si las importaciones de acero representaban una amenaza para la seguridad norteamericana. En esa oportunidad, el presidente Trump aseguró que la industria siderúrgica “es fundamental tanto para nuestra economía como para nuestras Fuerzas Armadas”. “Esta no es un área donde podamos permitirnos depender de países extranjeros”, sostuvo el mandatario.

En nuestro país, ya en 1946, Savio había observado que la industria del acero “es una industria básica sin cuyo desarrollo no puede considerarse que un país ha alcanzado su independencia económica. Incluso se comprueba la verdad opuesta: cuando menor es el desenvolvimiento de esta industria, mayor es la dependencia que se tiene del extranjero, con las graves consecuencias que de estas circunstancias se derivan”. El mejor homenaje que la Argentina puede rendir hoy al general Manuel Savio es honrar su memoria con políticas que articulen la industria con los objetivos de la defensa nacional, y con apoyo a las pequeñas y medianas empresas de base tecnológica que ayuden a reconstruir el sistema productivo y a mejorar el bienestar de todos los argentinos.

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