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A 26 AÑOS

Amia: el acto es virtual pero el reclamo es tan real como siempre

Debido a la pandemia por coronavirus este año el acto en memoria de las víctimas del atentado a la AMIA se hará mediante una transmisión vía YouTube y Facebook.

Desde la Comunidad Judía de Resistencia invitan a sumarse a la actividad que se hará este viernes a las 9.53 y bajo el lema: “Que la justicia no se lave las manos”. 

EL ECO DE LA VERDAD 

La AMIA, la DAIA y la asociación Familiares de las Víctimas redactaron el documento que sigue a continuación, en un nuevo aniversario del atentado a la mutual israelita-argentina, perpetrado el 18 de julio de 1994. 

Hace 26 años, precisamente cuando el reloj señalaba las 9.55., la Argentina toda nacía a una nueva realidad, grave, profunda, costosa y trágica, en ese instante preciso la Camioneta conducida por un miembro activo de HESBOLLAH, de nombre Ibrahim Hussein Berro, decidía en su fanática e irracional construcción de la realidad, poner fin y sesgar, en un atributo bestial de brutalidad e inhumanidad, la vida de 85 personas, atentando contra una institución judía señera en la actividad de nuestro país.

En efecto, como hace 26 años, hablamos de la AMIA y su atentado. ¿Qué se puede decir hoy que no se haya expresado ayer, que podemos rescatar de semejante acto de barbarie y desprecio por la vida humana? Que llevará por objetivo imponer condiciones a nuestro país como consecuencia de haber elegido la vida por sobre el discurso de la muerte.

No se puede soslayar el costo humano de tan irracional acto, no se puede desdibujar la tragedia personal y familiar de las 85 víctimas - claramente ajenas a todo el contexto general que llevo a la perpetuación del atentado -, sesgando la vida, aspiraciones y sueños de las víctimas, condicionando para siempre a sus familias y seres queridos.

Hoy como desde hace 26 años, seguimos exigiendo Verdad y Justicia. La verdad está ahí, inmersa de escombros, procesos legales, idas y vueltas de expedientes judiciales cuya suerte legal, nadie lo sabe, pero todos conocemos, sin embargo, en su inmanencia trascendental la misma se yergue y levanta fuerte y alto para quien con una mente despejada y liberada de prejuicios la quiera apreciar. es tal su vastedad, que su ruido aturdió la mente de los dirigentes de turno de los sucesivos gobiernos que han preferido tratar de ocultarla para que ella no prevalezca. 

Aun así, ella surge una y otra vez, se vuelve repetitiva, imponderable e inmanejable, pues hoy se sabe con claridad qué país lo perpetro, porque motivos, quien lo padeció y cuál fue el blanco, sus motivos etc. Solo hay que detenerse a mirar dentro de la maraña de las constancias judiciales sus alcances y determinaciones.

Irán como país propulsor del atentado, Hesbollah como brazo ejecutor, la Argentina - debido a su incumplimiento contractual a los ojos de Irán- sujeto pasivo del atentado y la sociedad civil. 

Más específicamente la entidad gremial judía como blanco, pretendiendo con ello, generar un efecto diverso al buscado, -que es golpear a la Argentina-, pretendiendo disolver los lasos de la comunidad judía con su Patria y la sociedad civil toda, al pretender mostrar al ciudadano judío-argentino, como inmerso en un conflicto extraño y lejano, como si fuera propio, influyendo su presencia en el bienestar y tranquilad de la sociedad toda. 

La perversidad de sus fines no tiene parangón, no solo matar era el objetivo, sino dividir y fragmentar una sociedad abierta y con valores universales, occidentales juedeo cristianos compartidos por todos sus ciudadanos.

Junto a la ferocidad del ataque, se conjuga la perversidad de sus objetivos, generando no solo tragedias personales, familiares con efectos irreversibles, sino también la incredulidad, temor y señalamiento de todos sus ciudadanos, poniendo particular énfasis en parte de ellos por su sola condición de judío, con la consecuente esperanza de que el antisemitismo inmerso en su febriles mentes, se contagie al total de la sociedad para señalar una vez más al Judío como fuente de sus males o tragedias cotidianas.

La ligazón social, ha impedido que este último objetivo se cumpla, pero sus efectos sociales aún perduran en la forma de una herida abierta sin que exista a la fecha el mayor reparo que toda sociedad necesita y que los familiares y víctimas reclaman con justa insistencia que es justicia.

La verdad se ha impuesto, lo que no se ha concretado es Justicia, valor supremo de toda sociedad que aspira a tener un futuro cierto de civilidad, paz y prosperidad, y en este caso, la falta de ella ha desnudado como ningún otro tema, no solo la debilidad de un poder judicial que aun trasunta en pantalones cortos, que amaga cambiarlos, pero que no termina de tomar las riendas del poder que debe ejercer ni aceptar, pues rehúye de sus potestades en aras de evitar un choque frontal con el Poder Ejecutivo de turno y sus responsabilidades, tal vez con la falsa esperanza que así se preservara la paz social. Nada más equivocado ni más alejado de la verdad, no existe País ni sociedad que pueda encarrilarse sin una Justicia de pantalones largos que trasunte el camino de la verdad, por lo medios legales habilitados para ello. 

Muestra de todo esto, lo constituye no solo el nacido muerto Pacto de Irán, cuyo efecto no era ni más ni menos que trascender y prescindir de la Justicia Argentina - bajo argumentos falaces e intereses espurios -, con la consecuente muerte del fiscal Nisman quien se atrevió a cumplir su función y desafiar al poder para llegar a la verdad y pago con su vida y hasta con su prestigio por tal acto de arrojo. 

Hoy 26 años después de todo esto, lo que queda claro es que el daño es irreversible, que la verdad se ha impuesto, pero que la sociedad debe seguir persiguiendo justicia no como acto de venganza, sino como forma sanadora de sus propias virtudes, flaquezas e indiferencias, pues de no ser así, muchos nuevos muertos deberemos llorar y recordar, siendo un camino duro pero necesario de recorrer, para lograr que a futuro cercano la Argentina no deba rendir cuenta de esta forma por sus decisiones soberanas y que hacia adentro la Institucionalidad republicana como otrora la democracia sea un valor propio que no pueda ser mellado o debilitado por intereses mezquinos colmados de odio y pretensiones personales tanto de adentro o de afuera, irguiéndose como una sociedad justa y con valores firmes, esto es nuestro principal objetivo de Justicia.

También debe construirse con fuerza de convicción fundamental, tanto interna como externa, que la Argentina no debe ser nunca más escenario elegible para este tipo de actos, pues sus repercusiones generaran al perpetrador los escarnios y castigos necesarios para demostrar sin lugar a dudas su voluntad viciada castigando con justicia plena y virtuosa su exacciones febriles y asesinas.

Los 26 años, no habrán sido en vano, y el costo en vidas, sueños e ilusiones de la gente víctima del atentado a la Amia, nos reclaman todos los días, que vayamos en dirección correcta, porque solo así, podrán encontrar paz ellos y sus familiares frente a tamaña atrocidad.