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Mario Cleva, físico y docente universitario

“Cuesta aceptar que los hijos no son una copia de uno” 

Dos padres respondieron a las mismas preguntas sobre su forma de ver los cuidados, la relación con otros integrantes de la familia, temores y desafíos.

 

Con franqueza y notas de humor el físico y docente universitario Mario Cleva (54 años) aborda uno de los momentos más difíciles: el de la emancipación de una hija. En su caso, dos. Se tomó unas horas para redactar su respuesta a cinco propuestas.   

¿Hace cuánto que sos padre y qué representa para vos ese vínculo? 

-Hace 25 años que soy papá. Es lo mejor que me pudo haber pasado. Es la posibilidad de que te quieran independientemente de si sos lindo o feo, o si sos sos Messi o una persona común. Es un momento en la vida que uno tiene la posibilidad de experimentar el amor más puro por el solo hecho de ser papá. Lleva su tiempo, participación, pero el premio lo vale.

¿Qué diferencias ves con el cuidado de la maternidad?  

-Implica diferentes actitudes en diferentes etapas a lo largo de la vida de los hijos. Al principio uno está o trata de estar el mayor tiempo que puede. Hay que hacer equilibrio entre el tiempo del trabajo y hay que olvidarse de uno mismo. Requieren mucha atención (¡con esto ya metí miedo a varios!).

En mi caso fueron muy importantes los abuelos, que estuvieron con mis hijas cuando mi señora y yo teníamos que salir a trabajar. Mis hijas se criaron en un ambiente de familia.  

Luego a medida que van creciendo, empiezan a tener su propia identidad, sus propios gustos, sus propias elecciones. Es por ahí la parte compleja de ser papá, aceptar que los hijos no son una copia de uno.

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Mario con Rocío y Constanza.

Hay otra etapa en que uno debe “mirarlos de lejos”, preparado para desprenderse y no generar en ellos cargas relacionadas con el vínculo. Nada mejor que ver un hijo responsable e independiente. Me encuentro en esa etapa y para mitigar un poco lo que causa creo que es conveniente que uno se ocupe de su propia vida otra vez; ésa que dejó hace un tiempo para hacerse cargo de ellos al 100%. Ocuparnos de nuestra propia vida otra vez o generar proyectos personales de ser y hacer.

En relación a los cuidados, actualmente no veo muchas diferencias en el rol del padre y de la madre. Creo que actualmente los dos participan del cuidado de los hijos por partes iguales; quizás en algunos momentos uno más que el otro, pero la participación es por igual y sin diferencias.

Entre varones ¿se conversa sobre las responsabilidades que conlleva la crianza?  

-No es un tema recurrente en las charlas y generalmente se habla cuando los hijos empiezan a hacer sus primeras elecciones. Sobre cómo lo manejó cada uno. De todos modos estas experiencias son únicas e instransferibles. Se hace el oficio de papá al transitar. Y más que desafíos son miedos los que uno tiene, independiente del género de los hijos. Miedo a que compren “espejitos de colores” y que las elecciones no sean las correctas. Que no entiendan que todo llega con el tiempo y cuando deba llegar. Temor a lo que les pueda pasar en el calle sin darnos cuenta que estamos todos expuestos a lo mismo.  

¿Qué pensás de la elección de formar una familia monoparental?  

-Todo se puede, no hay reglas ni fórmulas mágicas. Ni ser papá es un fenómeno del tipo determinístico. Es parte de la vida. Pensé mucho en esta respuesta. Solo hay que pensar que la tarea se duplica al no tener el padre o la madre quién lo acompañe. De hecho hay veces que por alguna tragedia los hijos quedan solos con el padre o la madre y se siguen criando igual (con un dejo de dolor permanente).

Creo que cualquiera sea la forma que uno decida ser padre, solo o en pareja la participación de los abuelos es fundamental.  Ellos les dan a los hijos un cariño filtrado con la experiencia de los años.

¿Convertirte en papá te vinculó mejor con otros padres?, ¿con el tuyo? 

-No sé si el ser papá influye en la relación con otras personas. Sí dentro de la propia familia. En algunos aspectos mejora. Nos pasa a todos que se entienden algunas cuestiones y recordar la típica frase “cuando seas padre vas a entender”.

 

 

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Cristian Deibiaggi con Joaquín y Julieta.

“Te despiertan preguntas que no sabés si vas a poder responder”

Cristian Deibiaggi (42 años) es policía y es padre hace diez años. En una breve llamada telefónica responde algunas de las preguntas propuestas para esta fecha. Como en otras etapas de una persona, asegura que la llegada de un hijo “es un nuevo amor que se agrega a tu vida; es un regalo y una felicidad extraordinarios”.

Ante la responsabilidad que conlleva la crianza también habla de un gran desafío diario: “Te despiertan preguntas y te hacen nuevas a medida que van creciendo. No sabés si vas a poder responderlas, pero tenés que sacarlas de algún lado”.

En cuanto a la relación que supone con la mamá, agrega que hay experiencias que se comparten distinto: “Por ejemplo la complicidad de que vayan juntas de compras, me pone feliz pero también me pone algo celoso”.

En su experiencia con pares varones se habla mucho de los hijos. Sea por una mejor educación, para alentarlos, o para corregir cosas. “También sobre valores como la responsabilidad y en el respeto hacia los demás, sobre todo a las personas mayores”. En pandemia su rutina es más demandante que antes, por eso rescata que hacer cosas con ellos y estar la mayor parte del tiempo disponible es uno de los mayores retos presentes.