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Tensiones en la espera por una encomienda en Vía Cargo 

Los ánimos exacerbados de quienes acuden a retirar elementos tienen distinto origen. Y quienes atienden también señalan maltratos de clientes.

Una larga cola de clientes es el panorama frecuente que de lunes a sábado se ve en el exterior de la oficina local de Vía Cargo.

La firma aparece en varias noticias por el mismo problema en otras provincias, aquí dos de sus empleados contextualizan la situación.

Elementos indispensables

Al comienzo del aislamiento obligatorio la atención se había suspendido por unos días pero luego debieron reabrir porque a través de ese servicio llegan encomiendas con elementos sanitarios.

Tanto alcohol en gel, como máscaras muchos son insumos específicos para sanatorios, droguerías, consultorios particulares.

Desde un sanitizante hasta una pistola de control de temperatura corporal es frecuente que acudan varias personas de otras actividades, afines la salud o vinculadas con la atención al público.

Las demoras 

Si bien hay varios motivos por los que se dispara el enojo, el principal es el atraso en los envíos que pueden demandar unos cinco y hasta siete días desde Córdoba hasta Resistencia (¡!). La explicación: el transporte debe pasar sí o sí por Buenos Aires, como en otros servicios la red es radial y ningún recorrido es directo. “Es una definición central, que nos excede; acá solo somos comisionistas”, explica un trabajador de Resistencia.

Otra de las dificultades es que hay ciudades y poblaciones en las que cerró el ingreso para camiones.

Mucho nerviosismo 

La diversidad de necesidades es muy amplia. Pueden ir a buscar desde un colchón hasta semillas para un tipo de césped exótico.

“No les podemos decir que se queden en su casa o que hay productos que no son tan urgentes porque muchos clientes se enojan”, explica otra voz detrás del mostrador.  

El nerviosismo por las esperas se traduce en comentarios negativos vía redes sociales y en incómodas vociferaciones en el lugar.

“Hay mucha tensión y maltrato, es difícil mantener la paciencia. A veces no nos dan tiempo para clasificar y atender mejor; hay mucha ansiedad”, se agrega.

En días hábiles como el martes y miércoles de esta semana se podía observar una larga fila de clientes, con vehículos estacionados en ambas manos de avenida Malvinas Argentinas 2.347. Mientras que el jueves la presencia mermó aunque la atención fue normal.

Para completar el panorama de adversidades el teléfono fijo que habitualmente funcionaba quedó fuera de servicio. Hasta que el desperfecto técnico se resuelva hay que tener muy buena voluntad y predisposición a la espera.

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La imagen es del jueves 9 de julio. Por el feriado fue menos gente, pero la atención fue normal.

La demanda se triplicó 

Aunque el tiempo de atención es similar al de antes de la cuarentena, personal de la compañía asegura que el trabajo se triplicó.

Antes de que se decrete el aislamiento social preventivo y obligatorio, en marzo, el horario era de 8 a 19 y se agregaba una hora más en verano.

En la actualidad la atención es de 8 a 18.30, con un paréntesis de una hora al mediodía para que sus empleados almuercen. Durante ese entretiempo quienes quedaron sin llegar hasta la puerta prefieren permanecer esperando antes que perder un lugar y empezar desde el final de la cola.

“Se definió trabajar durante el feriado para que no haya tanta acumulación”, explica a NORTE una fuente que prefirió mantener su nombre en reserva.  

En días comunes lo normal es que “la gente que espera pierda la paciencia, se enoje y discuta haciendo perder el tiempo a los demás con algo que no tiene solución en ese momento”.

Después hay algo que es peor: hay personas que no respetan las distancias. Entonces cada tanto alguien tiene que salir a pedir que se aparten o que desocupen el edificio.

“Todavía hay mucha gente que no toma conciencia, que descalifica o cree que las medidas de cuidado son una pavada”, describe.  

También hay casos especiales de quienes viajan cientos de kilómetros y pasan exigentes controles para retirar algún objeto de valor. Para esos clientes la comunicación es vía teléfono particular de las personas que atienden. “De todas maneras, aunque tuviéramos la línea fija no habría quién pudiera atender tantos llamados”, dicen.

Cuatro cuadras de depósito

Que haya menos oferta también recarga el servicio de envío de encomiendas. Con otros servicios que solían partir con cada ómnibus de larga distancia se ampliaban las alternativas.

El cierre de acceso a algunas ciudades obligó a que miles de bultos se acumulen en un depósito de unos 400 metros de largo en Buenos Aires.

En Facebook la página de la agencia se encuentra como: Vía Cargo - Agencia Pablo Nogués y en uno de los videos se observan las dimensiones de las instalaciones y de la operación mecanizada.

Ante un escenario de tanta complejidad en estos últimos tres meses en el local de Resistencia, las tareas se ampliaron y diversificaron como las expectativas que abre cada transporte que llega a diario.  

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