El interior espera que el impacto no sea tan duro
La muerte de un ser humano es algo solemne, que paraliza. Lo ocurrido con el médico terapista Miguel Duré del hospital Perrando, con el comisario René Pogonza en El Sauzalito, y ayer con la enfermera Mónica Moyano, de quien los médicos de la UME Juan Marcelo Gallovich y Fabián Acevedo escribieron que era “una excelente profesional y mucho mejor persona, que siempre tenía una sonrisa para ofrecer”, muestra la imagen que los “soldados” de la trinchera sanitaria y de seguridad, están siendo golpeadas por la pandemia del coronavirus.
Hasta ayer por la mañana había 2.209 personas que se contagiaron de coronavirus en el Chaco, en un periodo que va desde la misma aparición en la provincia del virus, es decir en poco más de tres meses, y que tuvo 107 fallecidos y 1.389 que ya recibieron el alta clínica definitiva.

En tanto, la vida en el interior de la provincia, que es el corazón de la producción primaria que sostiene a la economía del Chaco, sigue con las precauciones que se toman pero también con las dificultades propias que enfrenta el sector de las pymes, y que a pesar de las exenciones, no logran levantar cabeza.
EL CASO DE LOS COMERCIOS
A 110 días de aislamiento, el sector del comercio siente el peso de la crisis. “Hay empleados que prácticamente son parte de nuestras familias, porque durante cinco o siete años venimos compartiendo trabajo y hoy tener que decirles no te puedo pagar el sueldo, es como quitarle un plato de comida a nuestros propios hijos”, comentó ayer por la mañana a este periodista un comerciante de la ciudad que ya hizo los achiques y ajustes de todo tipo para sostener su emprendimiento.
El cierre total de los comercios teniendo en cuenta los Decretos Nacionales y Provinciales hace 110 días, fue colocando sobre la cornisa a la actividad, y en el decir de la entidad empresarial “restringir la apagada actividad comercial es condenar a muchos comercios, industrias, emprendedores, trabajadores independientes a cesar sus actividades de manera definitiva”.
“Un dato a tener en cuenta es que las ayudas económicas nacionales y provinciales no llegaron a todos los sectores de la economía” cuando el sector privado debe abonar sueldos, pagar servicios públicos, impuestos, alquileres y otros, no solo de los comercios sino también afrontar los costos de vida y los fondos solo provienen de las ventas, como podemos obtenerlos si estamos cerrados dicen los comerciantes.
ASOCIATIVISMO, HORA DE REFLOTARLO
Ayer, en el marco del día internacional de la cooperación, el arco productivo primario compartía mensajes con este periodista, analizando algunas razones por las cuales algunas cooperativas privadas tienen éxito y las entidades agrícolas chaqueñas fueron cayendo de la gloria al ocaso.
Para pensar en su potencial, no se puede obviar hacer las autocríticas. Porque el sistema cooperativo está más vigente que nunca, sobre todo en estos momentos en que la pandemia del coronavirus va dejando un impacto negativo en las economías a escala mundial.
EL CASO LOCAL
De las tres Cooperativas Agropecuarias y tradicionalmente algodoneras instaladas en Saenz Peña, solo una de ellas continúa operando en los mercados agrícolas.
Basadas en la actividad algodonera y ante la retracción del cultivo textil en el domo central agrícola, el sistema cooperativo agrario que tanta resistencia opuso a la reconversión competitiva terminó doblegándose ante el incontenible avance de una exigente realidad.
Y finalmente llegó la reconversión, pero de manera forzosa: Una de esas Cooperativas continua con acopios agrícolas pero ya no en actividad algodonera, habiendo prescindido hasta de su planta desmotadora ya hace unos años.
Otra Entidad, desarrolla una actividad mínima relacionada a la fabricación de chacinados y embutidos y permaneciendo sus directivos a la espera de una decisión judicial que formalice la bajada de persianas antes de comenzar el año próximo.
Mientras que la tercer Cooperativa Agropecuaria tradicional, en el anonimato procedió a bajar sus persianas durante el mes de Mayo, limitándose solo a mantener activa la realización de los bienes mediante operaciones inmobiliarias de alquiler y venta.
Esta es la realidad del cooperativismo agrícola de Sáenz Peña. Lo que la crisis dirigencial por falta de liderazgos no supo conducir por un sendero de reconversión competitiva, lo llevó a cabo la realidad de los acontecimientos. Finalmente la tan promovida reconversión cooperativa se hizo presente de la peor manera para las entidades asociativas de Sáenz Peña.










