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50 años de Range Rover, un icono de los SUV

Todos conocemos a Land Rover, el “jeep” irrompible con carrocería de aluminio, rústico y con una mecánica simple y confiable.

El marketing dice que ese Land Rover que todos conocemos es el modelo Defender un ícono de la cultura todo terreno que se mantuvo por décadas hasta que en los 70 los ingleses aparecieron en escena con el Range Rover, un concepto totalmente distinto que apuntaba al uso en ciudad y en aventura por igual.

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El interior de la actual generación no parece ser el de un todo terreno. La calidad de materiales y la fabricación a mano lo hacen superior a la competencia.

Hoy es habitual relacionar lujo y carrocerías todoterreno, pero el primer coche en apostar por esta idea fue el Range Rover allá por el año 1970 cuando nadie imaginaba que pudiesen existir un Porsche Cayenne, un Bentley Bentayga, un Rolls-Royce Cullinan o un Lamborghini Urus. Fue pionero, todo un éxito de ventas en cualquier parte del globo y con diversidad de clientela (siempre pudiente, claro).

A mediados de los 60, los ingenieros de Rover visitaron Estados Unidos para ver cómo podían aumentar las ventas de la compañía en América. Desde los concesionarios les indicaron que crecía el mercado de vehículos 4×4 enfocados al ocio. Coches que pudiesen remolcar una casa rodante sin renunciar al confort del viaje suburbano. Por entonces había modelos en el mercado estadounidense, como el Jeep Wagoneer o el Ford Bronco, con motores potentes y buenas capacidades offroad.

Copiar lo que funciona

Es un concepto que garantiza el éxito y si, sobre la copia se puede mejorar, es una apuesta ganadora. Rover compró la licencia del V8 de GM a instancias del  jefe de ingeniería para  Charles Spencer (Spen King) que era sobrino de los hermanos Wilks (Spencer y Maurice) que habian fundado conjuntamente Land Rover en 1948, nadie se atrevió a contradecirlo cuando habló de un auto de lujo capaz de hacer las mismas cosas que el Land Rover pero los rumores en voz baja llegaron a la prensa y se hicieron oír aún antes de que los periodistas probaran la unidad.

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En el corte de la primera generación de Range Rover se aprecia la simpleza de su mecánica y la suspensión sin elásticos que lo diferenció de la competencia.

Se fabricaron 10 prototipos antes de que el primer vehículo de producción bajara la línea de producción de Solihull. El nombre final de Range Rover lo acuñó el diseñador Tony Poole, tras ser rechazados otros nombres (como Panther o Leopard).

Hoy Range Rover lleva apenas 4 generaciones de modelos en 50 años, pero periódicamente se agrega tecnología o confort por lo que en esencia es un modelo siempre al día que termina dando una idea de estabilidad y confianza por su permanencia en el mercado.

Primera Generación (1970)

El Range Rover “Classic” se anunció el 17 de junio de 1970. Lo anunciaron como «el coche más versátil del mundo», una «fusión de comodidad de un Rover con la capacidad de un Land Rover y tracción a las cuatro ruedas». Y lo mejor: el Range Rover podría hacer todas estas cosas. Se destacaban sus capacidades de remolque y poder mantener velocidades de crucero de 150 km/h sin temor, a pesar de su naturaleza 4×4. Porque era muy capaz fuera del asfalto, donde también podía alcanzar altas velocidades.

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El primer Range Rover de los 70 tenía solo dos puertas, chasis de Land Rover y el interior sin lujos. Pero se identificó como un auto de altas prestaciones gracias a su enorme V8 de GM

La suspensión era de espirales y tenía el doble de la recorrido que un Land Rover y, como resultado, era mucho más cómoda y no hacia perder el control al ir fuerte en terrenos irregulares (el talón de Aquiles del Land Rover). Hoy esa configuración es el estándar del segmento.

Este primer modelo tenía un interior espartano, con asientos de vinilo y alfombras de goma. Nada de madera, ni cuero, ni tapizados. No había interior lujoso en la primer generación como concesión a los vendedores de Land Rover y las feroces críticas de los tradicionalistas.

Segunda generación (1994)

Pocos creían que el Range Rover podría ser mejorado. Los diseñadores sabían que la clientela era reacia a aceptar cambios drásticos. De ahí que se mantuviesen las formas básicas, conservando rasgos de diseño clásicos del coche. Este modelo introdujo la idea  del techo flotante (efecto que provocaba el ir pintado en negro, en lugar de color de la carrocería, así como pilares del techo).  

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La segunda generación impuso el “techo flotante”. Tenía una línea de cintura baja, con bastante cristal y destacaba el pilar trasero de dos piezas de la puerta posterior.

La tapicería de cuero y los apliques de nogal ya estaban por doquier, en un afán de ganarse a los propietarios de coches de lujo convencionales. Se mejoró mucho el puesto de conducción, en ese sentido. Se ofrecía con tres motores. Además del V8 de aluminio en versiones de 3.9 y 4.6 litros y  se sumó un turbodiésel 2.5 de seis cilindros de origen BMW. La suspensión de altura regulable, que había debutado en las ultimas series de la primera generación, mejoró y ya era común a todas las versiones

Tercera generación (2001)

La tercera generación determinó el final del chasis escalera heredado del Land Rover. El modelo tenia suspensiones de aire regulables y los tradicionalistas le auguraron un futuro de quebraduras por todas partes del monocasco pero una vez más fueron defraudados por la impecable ingeniería del diseño.

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Fue el primer Range Rover con monocasco y suspensiones independientes. Los que pensaron que era un auto más se llevaron una sorpresa al ver su rendimiento todo terreno. En esta generación aparecieron las “branquias” tan necesarias para extraer aire caliente del vano motor.

El diseño continuó con las líneas básicas  laterales planos, pilares del techo muy finos y el exitoso  techo flotante. Ideas funcionales determinadas por ingenieros (hasta el punto de que en el dossier de prensa no se habla de «diseño» como tal). Obviamente había novedades, como en la parrilla delantera o faros.

Se siguió usando aluminio en el capó, aletas delanteras y puertas (en su totalidad, el anterior tenía paneles de aluminio sobre una estructura de acero, lo que ahorró 40 kg). El interior se volvió y más lujoso y tecnológico con instrumentación TFT que permitía cambiar los modos de visualización, dependiendo de la situación o de los requisitos de seguridad.

En 2005 llegaría el Range Rover Sport, que en un par de años se convirtió en el vehículo de Land Rover más vendido en todo el mundo. En 2010 se sumó el tercero, el Range Rover Evoque, revelado en Salón de París de ese año, justo después de la puesta al día del Range Rover en 2009.

Cuarta generación (2013)

Para el desarrollo de esta cuarta generación el concepto de SUV de lujo era una imposición en Europa y Rover respetando la increíble herencia recibida debía “ir más allá”. En el diseño exterior, la renovación fue total, pero a la vez se sigue identificando como un genuino Range Rover (hasta para los neófitos en la materia).

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La actual generación es más elegante estilizada y ofrece una gama de motores que satisfacen el gusto del cliente urbano como el del más desaforado jeque árabe. Todo se hace a pedido del cliente.

Las líneas maestras de la carrocería, realizada íntegramente en aluminio, son más suaves y fluidas, con una notable mejoría en el aspecto aerodinámico, sin renunciar a elementos que ya aparecían en anteriores generaciones, como las características “branquias” laterales.

El interior sigue siendo de lujo con hasta un 50% menos de interruptores, a lo que contribuye decisivamente la excepcional calidad de los materiales empleados así como por el equipamiento disponible.

La gama de motores disponibles es de casi una docena que van desde el remozado TDV6 de 2.993 centímetros cúbicos  al V8 de 4.999,7 centímetros cúbicos y 32 válvulas, sobrealimentado por un compresor volumétrico, para ofrecer nada menos que 510 CV de potencia máxima y capaz alcanzar una velocidad máxima de 225 km/h (que opcionalmente puede aumentar hasta los 250 km/h).