Pandemia y pospandemia económica: curvas que siempre bajan
Más de 100 días de aislamiento produjeron una erosión en el entramado productivo, industrial y comercial. Cuando aún no es posible tener real dimensión del daño, porque el final de las restricciones no se avizora, la clave serán los programas para la recuperación económica.

Un derrumbe sin precedentes, que arrasa todo el tiempo cada nueva estimación, y que en la vida real lastimará al empleo formal y más al informal, al ecosistema emprendedor, a las pequeñas, medianas y hasta grandes empresas. En ese escenario proyectado, la economía argentina -que viene de un largo período de desgranamiento que finalizó en diciembre de 2019-, afronta la pandemia de coronavirus.
Pandemia y pospandemia, una crisis económica y social que todavía no halló un piso y que, visualizándola en los 52 años de NORTE, no tiene punto de comparación con otras, por las características particulares que esta circunstancia impuso en la vida de todos los habitantes del país y de buena parte del mundo.
Este 1° de julio, día del 52° aniversario de este diario, habremos cumplido en el Chaco 106 días de aislamiento y dos menos en el país, que decretó la medida el 20 de marzo. Un tiempo en el cual la supervivencia de empresas comerciales y de servicios formales, de industrias y de pequeños emprendimientos, resultó cuesta arriba pese a asistencias nacionales y provinciales, que nunca llegaron a todas pero que estuvieron disponibles y significaron un esfuerzo importante en un país que no tiene acceso al crédito y debe resolver todo “gasto extra” con emisión monetaria.
7,3%
caerá el PBI argentino en 2020 según el Banco Mundial. El FMI empeoró su pronóstico proyectando un descenso del 9,9%.
La magnitud del esfuerzo fiscal se advierte en los números oficiales, que indican que el Estado argentino lleva invertido alrededor del 5% del PBI para paliar los efectos de la pandemia de coronavirus y el aislamiento social.
Desde el inicio mismo del aislamiento y ante un panorama que se fue agudizando con el correr del tiempo, las voces de representantes de las principales entidades empresariales (CAME, Mecame, Fechaco y Cámara de Comercio de Resistencia) estuvieron siempre presentes en las páginas de NORTE.
La percepción de esos interlocutores fue siempre similar: angustia y preocupación por la cantidad de días sin actividad y con persianas bajas, y el reclamo incansable para que la ayuda llegue a todos, algo que por estos días se mantiene dada la magnitud del ahogo y el retroceso que tuvo el Gran Resistencia con el endurecimiento de la cuarentena.

Fotografías de la caída
Para dimensionar el daño en el comercio y los servicios, principal motor que impulsa a este conglomerado urbano que es el Gran Resistencia, sólo resta repasar algunos indicadores básicos.
Por ejemplo, las ventas minoristas. El último golpe fue hace pocos días, cuando según el relevamiento de CAME, las ventas por el Día del Padre a nivel país cayeron un 44,2% interanual. En ese sondeo entre más de 1000 ciudades está incluida la capital chaqueña, aunque aquí la fecha fue trasladada al 12 de julio buscando algún “alivio” tras atravesar nuevamente la Fase 1 con comercios que debieron cerrar entre el 21 y el 28 de junio.
50,8%
cayeron en mayo las ventas minoristas, según CAME. Cerca del 90% de los comercios tuvieron derrumbes de hasta 100%.
Repasando el efecto desde el inicio del aislamiento, en marzo, con 19 días de actividad y 12 días en cuarentena, las ventas minoristas cayeron en promedio 48,7% anual (a precios constantes e incluyendo al comercio online). Por entonces, CAME estimó que, por cada día de aislamiento preventivo en ese mes, el comercio perdió ventas por $10.360 millones.
En abril, la baja se profundizó: las ventas minoristas cayeron 57,6% anual, medidas en cantidades. Los rubros esenciales descendieron 31% anual y el resto tuvo una baja promedio de 75%. El 94,5% de los comercios pymes relevados por la entidad nacional tuvieron declives en sus ventas y no cubrieron sus costos operativos.
Finalmente, en mayo las ventas cayeron 50,8% anual. Solo un 12% de los comercios relevados pudo escapar a las consecuencias de la pandemia y finalizar el mes en alza. El resto, tuvieron derrumbes de hasta 100%.

Otro dato que dimensiona el impacto del aislamiento es que en estos meses sólo el 40% de las empresas formalmente constituidas en Resistencia pudo pagar a sus trabajadores el total del salario. El resto hizo pagos parciales o directamente no pudo pagar, según datos que aporta la Cámara de Comercio local.
Un indicador importante que marca el pulso de la actividad privada es el empleo. En febrero, previo a la llegada de los primeros casos positivos de Covid-19 al país, el Chaco tuvo la caída más fuerte del NEA, con una baja del 2,9% interanual. Y en marzo, la baja interanual fue de 3,1% y -0,8% en la comparación con el mes anterior, según cifras oficiales publicadas en un informe de la Consultora Politikon.
Por dinamismo y empleo de mano de obra, el sector de la construcción es un termómetro indispensable de lo que ocurre con la actividad económica. En febrero, la cantidad de trabajadores registrados cayó 23,7% interanual en el Chaco (la más alta de todo el NEA), totalizando 3.499 obreros en actividad en el sector. Y en marzo, la baja fue del 24,9% interanual (1.160 puestos perdidos en el año), pero en la comparación mensual con febrero, hubo un leve repunte del 0,7%.
Por último, el consumo de cemento –otro indicador relevante de la actividad- entre enero y abril de este año tuvo una caída interanual del -23,5% en el Chaco, dentro de un contexto nacional con bajas generalizadas y profundas.
Todas estas fotografías del ahora, del inicio del aislamiento pero no del final, sirven para construir una perspectiva general donde será imprescindible la creatividad para reinventar negocios y rubros, y además, una presencia sostenida del Estado con una mirada especial y esencial hacia zonas castigadas por los contagios de Covid-19, como Chaco, y con postergaciones históricas que colocan a su población entre la más vulnerable.

Las proyecciones más duras
Para conocer lo que viene en términos de impacto de la pandemia en la economía, vale repasar las proyecciones de los principales organismos globales, regionales y nacionales.
Según el Banco Mundial, en 2020 el PBI argentino caerá un 7,3%, mientras que América Latina tendrá un descenso del 7,2%, con Brasil con la baja más importante en torno al 8%. Mientras que el FMI empeoró su pronóstico en los últimos días, proyectando un descenso del 9,9% en la actividad económica de nuestro país.
En tanto, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronostica una contracción del 6,5% del PBI argentino y para la región la “peor contracción desde 1914 y 1930”.
A nivel nacional, el Reporte de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central, que recoge proyecciones de analistas del mercado, estimó una inflación minorista para diciembre de este año en torno al 43,3% interanual.
Además, prevé una fuerte contracción del PBI real en 2020, del 9,5%. Sin embargo, a partir del tercer trimestre (desde julio) los analistas visualizan una expectativa de crecimiento que sugiere que el efecto de la pandemia comenzará a disiparse y que se iniciará una recuperación de la actividad.
$80.000 M
insumieron en mayo los programas IFE y ATP, la asistencia nacional al sector privado e informal.
Mecanismos de asistencia: el esfuerzo del
Estado frente al desborde de demandas
Al margen de algunos instrumentos provinciales puestos a disposición vía Ministerio de Industria, Producción y Empleo y el Nuevo Banco del Chaco, la asistencia para ayudar a pymes a atravesar tantos días sin actividad llegó desde el Estado nacional con el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y, para sectores informales y con mayor vulnerabilidad, con el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Se sumaron también con un aporte importante los créditos a tasa 0% para autónomos y monotributistas de categorías elevadas.

Todo el paquete nacional equivale al 5% del PBI argentino. Según el informe del Ministerio de Economía de la Nación, en mayo sólo los programas IFE y ATP explicaron erogaciones por casi $80.000 millones (75% de las transferencias corrientes).
Antes de repasar esas asistencias, vale mencionar el desembolso que hicieron los bancos públicos y que NORTE también reflejó ampliamente. El NBCH, desde el inicio del aislamiento, colocó más de $2300 millones en asistencias otorgadas a más de 500 empresas de toda la provincia a través de diversas líneas de financiamiento. Mientras que el Banco Nación, con sus 19 sucursales en el Chaco, concedió 250 créditos por más de 550 millones de pesos, desde el 20 de marzo.
El NBCH lleva colocados $2300 millones en asistencias a más de 500 empresas de toda la provincia a través de diversas líneas de financiamiento.
En cuanto a la asistencia federal, el programa ATP es la herramienta con la cual el gobierno atiende, por un lado, al sector privado (empresas pequeñas, medianas y grandes) y, por otro, a monotributistas y autónomos.
Con carácter progresivo, esta asistencia vía salario complementario fue concebida de forma que, en empresas que tengan menos de 25 empleados, la ATP cubra en promedio el 70% del salario neto; y en las de más de 800 empleados, la cifra llegue al 50%. Por la profundización de los problemas generados por el aislamiento, la ayuda continuará en julio.

Según información de Anses, organismo que hace efectivos los desembolsos en las cuentas de trabajadores y trabajadoras, en mayo las empresas del Chaco obtuvieron ayuda financiera del Estado nacional para pagar los salarios por un total de $1.654 millones. Según cálculos de la Consultora Politikon, en términos absolutos es la provincia del NEA que recibió la mayor erogación de recursos y la séptima más alta del país.
En cuanto a los créditos a tasa 0%, en los cuales autónomos y monotributistas deben seleccionar una entidad bancaria para recibirlos, sólo vía NBCH se efectivizaron en el Chaco más de $350 millones en 3200 operaciones.
En otro plano, el IFE es un paliativo para el segmento de la población que presenta dificultades para el acceso a un trabajo formal y para otros sectores vulnerables beneficiarios de prestaciones sociales.

El primer desembolso de $10.000, a nivel país, fue concretado entre abril y mayo. En el Chaco, aquel primer IFE llegó a casi 320 mil personas. Y por estos días, con un mayor alcance, unas 347 mil personas, se termina de abonar el segundo.
Este instrumento resulta un alivio, pero nunca una solución definitiva, frente a la extensión del aislamiento y a las dificultades para prestar ese tipo de servicios que representan en la economía informal algunos oficios o incluso el trabajo en casas de familia. Por esas cuestiones de fondo, se extenderá en el tiempo a un universo más acotado de beneficiarios y con formato de subsidio.
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