La verdad sobre las alertas rojas
Aunque el extitular de Interpol, el estadounidense Ronald Noble, aclaró en varias oportunidades que la Argentina nunca había solicitado que se levanten las alertas rojas contra los iraníes acusados de planificar al ataque a la AMIA, hubo voces que intentaron instalar una falsa versión para responsabilizar a la expresidenta Cristina Kirchner y al excanciller Héctor Timerman de pedir ese beneficio para exfuncionarios de Irán. Un nuevo y minucioso informe que Interpol hizo llegar al juez de la causa por el Memorándum de Entendimiento con la República de Irán confirma que ni la exmandataria ni Timerman pidieron el levantamiento de esas alertas.
La documentación de Interpol que demuestra que nuestro país nunca pidió anular las órdenes de captura contra los iraníes llegó al juzgado federal a cargo del doctor Marcelo Martínez de Giorgi, en los tribunales nacionales de Comodoro Py. Allí es donde se tramita la causa por el supuesto encubrimiento a los funcionarios de Irán de parte de la actual vicepresidenta de la Nación y el fallecido excanciller Héctor Timerman, entre otros. Si bien es el magistrado el que ahora debe decidir qué curso dar a esa documentación que confirma que nunca se modificaron las alertas rojas y que siguen vigentes hasta hoy, todo indica que se trata de una evidencia de peso que puede conducir al cierre de la causa.
El documento que fue enviado por la oficina de Interpol en Buenos Aires al juez Martínez de Giorgi está fechado el 22 de junio pasado. En el texto se recuerda que el 9 de noviembre de 2006 el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°6 había emitido la orden de arresto internacional de ciudadanos iraníes y un libanés en relación al atentado con explosivos contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y que la oficina local de la policía internacional solicitó a la Secretaría General de Interpol, que tiene su sede en la ciudad de Lyon, Francia, la emisión de las notificaciones rojas para los involucrados, pidiendo su captura internacional para que sean extraditados. También se observa que el 4 de diciembre de 2013, Interpol Buenos Aires envió un radiograma a la sede de Interpol en Lyon, remarcando que “solo el juzgado federal 6, a cargo de Rodolfo Canicoba Corral, tiene potestad para levantar las órdenes de captura con alertas rojas y por lo tanto esas alertas rojas están plenamente vigentes contra los prófugos de nacionalidad iraní”.
Es decir, contrariamente a lo que se pretendió instalar como una verdad irrefutable, esas alertas siempre estuvieron vigentes, y por lo tanto es falso sostener que la expresidenta de la Nación y el excanciller habían solicitado el levantamiento de esas notificaciones a Interpol.
Otro dato que revela el informe de Interpol Buenos Aires es que en el año 2008 hubo una notificación de esa delegación a Lyon donde se señala que el fiscal Alberto Nisman “acepta con beneplácito futuras reuniones con Irán” para buscar un acuerdo para que los sospechosos declaren en la causa AMIA. Se trata, hay que decirlo, del mismo fiscal que más tarde sostendría que el Memorándum firmado con Irán iba a garantizar la impunidad de los acusados por la supuesta caída de las alertas rojas. Con respecto a la actuación del fiscal, vale recordar que fue el propio extitular de Interpol, Ronald Noble, el que sostuvo en declaraciones al diario Página 12 realizadas en enero de 2015 que “la acusación de Nisman contra la presidenta Kirchner y Timerman es falsa”.
Un aspecto a tener en cuenta también, y que no es menor, es que desde un principio Interpol aclaró que solo el juez Canicoba Corral podía pedir la caída de las alertas rojas mediante pedido expreso, algo que nunca ocurrió.
Según trascendió, el informe que acaba de entregar Interpol al juez Martínez de Giorgi se tramitó por pedido de los querellantes que, de esa manera, querían evitar que Noble declare en el expediente. ¿Por qué alguien estaría interesado en evitar que se conozca lo que el exjefe de Interpol tiene para aportar a la causa? La respuesta es que Noble fue el responsable de las alertas rojas y si él mismo afirmó en reiteradas oportunidades que nunca Cristina Kirchner ni Héctor Timerman pidieron que se deje sin efecto el pedido de detención internacional, entonces la causa no tendría motivos para continuar abierta.










