Chaco necesita unidad para vencer al virus
La irrupción del nuevo coronavirus alteró la vida de millones de personas en todo el mundo. La Argentina y el Chaco no son la excepción. El fuerte impacto de la pandemia en todos los órdenes de la vida social obliga a actuar con madurez y con voluntad para solucionar de la mejor manera posible los serios problemas derivados de una crisis de alcance global que no registra antecedentes en la historia reciente.
Los reiterados llamados que al consenso y la unidad que hizo el gobernador de la provincia, Jorge Capitanich, deben leerse como la necesidad que tiene la comunidad de unir esfuerzos y evitar las fracturas en estos tiempos tan difíciles como complejos. La excepcional circunstancia que se vive en las áreas más afectadas por el virus pondrá a prueba a los representantes de los distintos sectores de la sociedad y a los dirigentes políticos en particular, que deberán mostrar a la ciudadanía que están a la altura de los desafíos que impone la hora con propuestas que estén lejos de profundizar las divisiones. Es que, como bien señala el politólogo inglés y profesor de la Universidad de Cambridge, David Runciman: “la política no crea las pasiones y los odios humanos, y tampoco tiene la culpa de las catástrofes naturales, pero puede agudizarlas o mitigarlas. Ahí sí que la política cambia las cosas”. Runciman escribió esta frase, que tiene una enorme actualidad, en 2014 cuando casi nadie —salvo unos pocos expertos en epidemiología— hablaba del peligro que representaba una eventual diseminación de un virus a escala global. Hoy el mapa mundial del coronavirus muestra que hay casi nueve millones de casos y más de 469.000 muertos en todo el mundo. En la Argentina, con poco más de 42.700 casos confirmados y la cantidad de fallecidos que pasó la barrera de 1000, la lucha contra el virus continúa y en el Chaco, que se ubica como una de las jurisdicciones más comprometidas por la pandemia (con 1536 casos confirmados y 85 fallecimientos) después de CABA y el conurbano de la provincia de Buenos Aires, la situación también es preocupante. El fallecimiento del jefe de terapia intensiva del Hospital Perrando, doctor Miguel Duré, que generó un profundo dolor en el personal de salud que está en la primera línea de batalla y un enorme pesar en la comunidad, confirmó la seriedad de un escenario a nivel local que merece ser abordado con el compromiso de todos los sectores de la comunidad.
Si bien es cierto que cada ciudadano tiene mucho para aportar en la lucha contra el virus y lo puede hacer básicamente respetando las reglas de cuidado y de aislamiento social que exige este extraordinario momento, también es cierto que la dirigencia chaqueña tiene más responsabilidades en esta difícil hora y debe, dando el ejemplo, contribuir a la construcción de consensos con voluntad integradora que permitan enfrentar la pandemia con las mejores herramientas disponibles. Esto implica aceptar que siempre, ante una situación difícil, las probabilidades de obtener mejores resultados serán mayores si se logra una amplia cooperación de los distintos sectores de la comunidad, que están de acuerdo en minimizar los conflictos en situaciones extraordinarias.
Existen muchos ejemplos de sociedades que han logrado un mayor bienestar de la población a partir del enorme valor que atribuyen a los consensos y a las instituciones, entendidas éstas como patrones repetitivos de interacción entre las personas de una comunidad. Los economistas Daron Acemoglu, profesor de economía en el MIT, y James A. Robinson, profesor de economía de la Universidad de Harvard, por ejemplo, realizaron un extenso estudio de las naciones que mejor lograron resolver los problemas de pobreza y llegaron a la conclusión que, en rigor, ni la situación geográfica ni las enfermedades ni la cultura explican por qué algunos países son ricos y otros pobres. La riqueza o la pobreza, afirman estos economistas, depende de las instituciones y la política. En otras palabras, son los grandes acuerdos entre las personas los que permiten superar de la mejor manera posible las dificultades que se presentan a una sociedad. Esto también puede aplicarse, por supuesto, al extraordinario momento que vive la comunidad chaqueña ante el desafío vital —en el sentido literal del término— de reducir los contagios de Covid-19.










