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Fuerte impacto de la pandemia en empresas

El informe especial “El impacto del Covid-19 en las empresas II”, elaborado por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina, confirmó que las empresas del país atraviesan un fuerte impacto en la producción y la comercialización, siendo las provincias del NEA las que mostraron el mayor desplome de ventas.

El documento señala que las variables analizadas indican que prácticamente todas las regiones del país se vieron afectadas por la pandemia, pero el nordeste es el que hasta ahora se lleva la peor parte: el 76 por ciento de los consultados dijo sufrir la caída de ventas de sus productos. Los datos surgen de consultas realizadas entre el 24 y 28 de abril pasado a más 1.300 empresas radicadas en las distintas provincias y si bien en las últimas semanas en unos pocos puntos del país donde no se registran contagios desde hace más de 15 días se comenzaron a flexibilizar algunas restricciones a la circulación, el poco tiempo transcurrido entre la encuesta y estos días lleva a pensar que es muy poco probable que la situación general haya cambiado en forma significativa. En otras palabras, el sondeo bien podría entenderse como una foto de un escenario de fines de abril que no ha cambiado mucho.

Además de remarcar que las empresas atraviesan una marcada interrupción de la producción y de las ventas, el informe de la UIA señala que este fenómeno se refleja tanto en las empresas que fueron declaradas afectadas en los términos del Programa Nacional de Asistencia a la Emergencia y a la Producción (Programa de ATP) como en el resto (no afectadas o esenciales), por lo que empresas de todos los sectores, tamaños y regiones están en problemas. Por otra parte, se aclara que el 71% de las empresas encuestadas se encuentra dentro de los sectores declarados afectados por el Programa de Asistencia a la Emergencia y a la Producción. En este grupo el 64% de las empresas están sin producir; mientras que el 71% registra caídas de las ventas superiores al 60% y sólo el 2% no tuvo caída de ventas. El otro 29% se encuentra dentro de los sectores no afectados (o esenciales). Pero en este último grupo existen también numerosas dificultades: el 35% de las empresas se encuentra sin producir; mientras que el 43% registra caídas de sus ventas superiores al 60% y solo el 15% no sufrió menor demanda.

El informe señala que en el actual escenario de crisis los empresarios priorizaron el pago de salarios frente al resto de los costos fijos; y eso se refleja en el dato que muestra que sólo el 12% no pudo pagar sueldos en marzo. Para el mes de abril, si bien sigue siendo elevado el porcentaje de empresas con dificultades para afrontar los pagos (el 44% de las empresas afirmó no tener liquidez para alcanzar a pagar el 50% de los sueldos), el avance del programa ATP para las empresas confirmadas,
combinado por el acuerdo de suspensiones en el marco del artículo 223 bis, significó un fuerte alivio para las empresas. Aún así, de acuerdo al relevamiento, un 41% de las empresas no se inscribió al ATP, una parte por falta de información (micro y pequeñas) y otras por no cumplir el criterio de facturación nominal. A este contexto preocupante se suma el resto de los costos, ya que las empresas no tienen recursos para hacerle frente: un 38% no pudo pagar servicios públicos, un 48% no pagó a proveedores y un 57% no pudo pagar impuestos. Frente a esto -advierte la UIA- todavía muchas empresas manifiestan ahogo financiero fruto de las dificultades para acceder a los programas de crédito anunciados. Otro dato que preocupa es el que revela que en el universo total de las empresas consultadas se observa un corte en la cadena de pagos. El 81% de las empresas no pudo cobrar cheques en abril y hay un 60% de empresas con dificultades para el pago de sueldos sin acceso a crédito.

La UIA considera que para avanzar en las soluciones a esta crisis, resulta indispensable complementar el programa ATP con iniciativas financieras del Banco Central que permitan un mayor y más rápido acceso al sistema financiero. Debe reconocerse que las medidas adoptadas para minimizar los efectos en la economía estuvieron bien orientadas, aunque habrá que pensar en otras herramientas para evitar un deterioro mayor de las empresas que generan empleo.

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