Medida excepcional para cuidar la salud y las vidas
El Gran Resistencia es una de las jurisdicciones del país que todavía registra una circulación comunitaria del nuevo coronavirus y por eso el presidente de la Nación, Alberto Fernández, anunció la prórroga de la cuarentena obligatoria hasta el domingo 28 de junio en el área metropolitana que incluye a la capital chaqueña y también otros distritos que presentan una situación similar como el Gran Córdoba, Trelew, algunas ciudades de Río Negro y el Gran Buenos Aires.
Se trata de una medida excepcional que se adopta en el marco de una pandemia sin precedentes que puso en emergencia a los sistemas sanitarios de todo el mundo y que, sin dudas, provocará transformaciones profundas en el planeta.
Es importante subrayar el contexto en el que se toma la medida y entender que se trata de coyunturas que no dejan lugar a posturas individuales. Basta observar el trabajo coordinado que se viene haciendo entre la Nación, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo que habla bien de un amplio abanico de la dirigencia con altas responsabilidades públicas que, entendiendo cómo funciona la política real y dejando de lado los intereses partidarios, tomó nota de la seriedad del problema y se encolumnó detrás de un mismo objetivo: sumar esfuerzos para evitar una propagación descontrolada del virus y un eventual colapso de los sistemas sanitarios.
En el Chaco, a casi tres meses de la detección de los primeros casos en la provincia, se sigue trabajando con mucho esfuerzo para generar actitudes responsables en la ciudadanía y gracias a eso se evitó el peor escenario que podía presentarse con el desborde del sistema de atención sanitaria.
A esto debe sumarse el anuncio del gobernador Jorge Capitanich de la creación del Comité Técnico para el seguimiento y monitoreo de indicadores que ayudará a tomar decisiones en función de los datos recopilados.
Se trata, por cierto, de una herramienta que tiene un enorme valor en la actual emergencia donde los datos se han transformado en un insumo clave para monitorear la dispersión geográfica del virus, detectar grupos vulnerables y tomar decisiones en función a esas variables.
Es importante que la ciudadanía comprenda que el “sálvese quien pueda” y las actitudes egoístas poco ayudan en esta emergencia. Por más que todos los gobiernos lograran acertar con las medidas eficientes para contrarrestar el virus, si cada ciudadano o ciudadana no cumple con su cuota de responsabilidad quedándose en su casa, respetando las medidas de distanciamiento y lavándose las manos en forma periódica, resultaría muy difícil alcanzar el objetivo de aplanar la curva de crecimiento de la pandemia.
En la conferencia de prensa que ofreció el jueves por la noche para anunciar la modalidad de la nueva extensión de la cuarentena, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, confirmó que todos los gobernadores están de acuerdo con la prolongación del aislamiento obligatorio en las zonas con mayor circulación de coronavirus.
Cabe aclarar que las zonas del país donde no hay circulación del virus (esto es el 85 por ciento del territorio nacional) ingresarán en la fase 5, de distanciamiento social.
Esto demuestra que no hay una misma respuesta para todo el país y, por lo tanto, es falso el argumento de quienes -principalmente desde los barrios más acomodados de la Capital Federal- sostienen, desde una posición pueril pocas veces vista en los debates públicos, que “la democracia está en peligro” por las medidas de aislamiento obligatorio por la pandemia de coronavirus.
Cabe preguntarse si esos mismos que hoy se rasgan las vestiduras por la supuesta amenaza al sistema democrático habrían levantado la voz si el virus se hubiera limitado a enfermar a los argentinos que viven fuera de la General Paz. Claro que no es nueva la tendencia de algunos mediáticos vecinos de Barrio Parque o Recoleta de confundir su entorno geográfico con el extenso territorio nacional.
El propio presidente Alberto Fernández ha señalado en los últimos días las limitaciones intrínsecas que tiene el “porteño-centrismo” para comprender la complejidad y diversidad de situaciones sociales, económicas y culturales que tiene un país como la Argentina, que es el octavo más grande del mundo y el segundo más grande de América Latina en términos de extensión territorial. Y es en función de esa gran extensión, y de los datos que presenta cada localidad en relación con la pandemia, que se han aplicado distintas medidas para cuidar la salud y las vidas de millones de argentinos.










