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POSIBLE ANTÍDOTO PARA TRATAR EL COVID-19

“Plasma de convalecientes”, una terapia aún improbable en el Chaco

El tratamiento está siendo probado en la recuperación de pacientes, pero la provincia aún no está preparada para su aplicación.

Pasó una semana desde que se supo que la comunidad científica de Argentina se encuentra investigando si el plasma de los pacientes que superan el Covid-19 puede servir como antídoto para esta enfermedad, partiendo de la premisa de que los anticuerpos presentes en la sangre de personas recuperadas podrían ayudar a nuevos pacientes infectados. 

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La transfusión de plasma brinda un impulso al sistema inmunitario del paciente y acelera la recuperación.

Ante este escenario, NORTE consultó al doctor Claudio Merlo, director del Centro de Hemoterapia dependiente del Ministerio de Salud de la provincia, quien brindó detalles sobre este tema y su posible aplicación en el Chaco.

En este sentido, Merlo partió afirmando que la aplicación de plasma de convaleciente es un trabajo de investigación científica y clínica que se está haciendo a nivel país, y que se utilizaría para tratar a los pacientes infectados o para prevenir el desarrollo de la enfermedad en sujetos que hayan tenido contacto próximo.

Aunque esta posibilidad aún se encuentra en tratativas, Merlo señaló que “se están viendo algunos resultados de que el plasma de convaleciente puede servir”, y comparó este procedimiento “como cuando hubo ébola”. En esta línea, Merlo explicó que durante la epidemia de ébola, que azotó África entre 2014 y 2016, se aplicó plasma de convaleciente de esta enfermedad y hubo resultados positivos. “Se está viendo si puede dar el mismo resultado el plasma de convaleciente de coronavirus”, indicó al respecto. Además, Merlo aseguró que “si bien las expectativas son buenas, lo único que tenemos como base científica es el ébola. Los estudios que hay a nivel mundial son muy pocos, la base que tenemos es muy pobre”. A pesar de esto, el profesional médico resaltó que la Argentina es precursora en el estudio y el uso del plasma. “Los argentinos tomamos la posta en esto”, dijo el doctor, aunque remarcó que aún falta tiempo para conocer realmente los efectos y resultados de este procedimiento. “La investigación está en fase experimental, comenzó hace un mes y tenemos que esperar y ver cómo sigue esto”, afirmó Merlo, señalando que todavía hay muy pocos recuperados en el país “y es probable que en dos o tres meses tengamos resultados positivos”.

Sin embargo, son pocos los centros de hemoterapia que están habilitados por la cartera sanitaria nacional para realizar este estudio mediante la captación de plasma de donantes. Al respecto, Merlo expresó que “hay otros centros que no reúnen todas las condiciones del protocolo para realizar la captación del donante y la extracción del plasma”, y añadió que en el plano chaqueño “no reunimos los requisitos protocolares para esta práctica”.

¿CÓMO ES EL PROTOCOLO PARA LA CAPTACIÓN DE PLASMA?

Los protocolos en relación con este procedimiento son muy restrictivos. Primero, es necesario comprobar que el paciente es negativo en coronavirus por las PCR (siglas en inglés de “Reacción en Cadena de la Polimersa”) corroborando que ya no tiene el virus. En este primer paso es necesario que existan dos determinaciones de PCR negativas. Estas circunstancias dan “poco margen de tiempo” a los profesionales, y ocurre porque “a partir de los 14 días, el título de anticuerpos del posible donante empieza a bajar rápidamente“, explicó Merlo.

El protocolo señala que el paciente que supere el Covid-19, además de tener las PCR negativas, no debe tener ningún síntoma para poder ser un posible donante. Luego, para obtener el plasma, se realiza una aféresis de plasma, el tratamiento habitual para su obtención en donantes sanos. La sangre extraída del donante se introduce en la máquina, que a través del centrifugado separa el plasma de las células. Este procedimiento permite a los profesionales recoger el plasma y poder devolver el resto al donante. Las cifras que suelen tomar de plasma oscilan entre los 400 y 600 mililitros, una cantidad que permite tratar a uno o dos pacientes.

Los expertos señalan a este procedimiento como ‘terapia de anticuerpos pasivos’ ya que una persona recibe anticuerpos externos en lugar de generar una respuesta inmune por sí misma, como ocurre con las vacunas. En palabras simples, se realiza una ‘infusión’ de plasma de otra persona que ha superado la enfermedad, para que sus anticuerpos mejoren y controlen la carga del virus que tiene un paciente y lo neutralice.

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